LEYENDO: Parte 1 de 8 | Tierra arrasada: extractivismo, crisis y poder en Bolivia
Bosques: La deforestación que consume el futuro
Doce millones de hectáreas en cenizas y un empresario brasileño sueña la hora de la liquidación final de los bosques en Santa Cruz. El fuego devora la Amazonía boliviana mientras el agronegocio compra el país
El 15 de agosto de 2025, el gobierno boliviano declaro emergencia nacional. El Parque Nacional Noel Kempff Mercado, Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO, ardía sin control. Más de 50.000 hectáreas de bosque se consumían en llamas mientras los bomberos, apenas 1.256 en todo el país, combatían un fuego que avanzaba a 3,5 kilómetros por día, más del doble de la velocidad de años anteriores. La escena se repetía en el Parque Nacional Carrasco, en Cochabamba. Era apenas el comienzo de una temporada que amenazaba con superar la devastación de 2024.
El año anterior había sido el peor de la historia. Entre junio y octubre de 2024, según datos del Instituto Boliviano de Investigación Forestal, 10.771.550 hectáreas fueron afectadas por incendios en Bolivia. El 65,4% del área quemada correspondió a Santa Cruz y el 30,5% al Beni. El 63,6% de las áreas afectadas tenían cobertura boscosa. No eran pastizales quemándose; eran árboles, fauna, carbono almacenado y el hábitat de comunidades indígenas lo que ardía.
Detrás del fuego hay una mano que lo enciende. Gonzalo Colque, investigador de la Fundación TIERRA, explica que una hectárea de quema controlada provoca, en promedio, diez hectáreas de incendio forestal incontrolable. Esa es la relación entre el fuego intencionado y el desastre. Y en Bolivia, el fuego intencionado tiene permiso legal. Las leyes 337 de 2013, 502 de 2014 y 741 de 2015, conocidas como las “leyes incendiarias”, amnistiaron desmontes ilegales anteriores a 2011, ampliaron plazos y permitieron el desmonte de hasta 20 hectáreas sin autorización previa. El objetivo declarado fue expandir la frontera agrícola de 3 a 13 millones de hectáreas en diez años. La Ley 741, en particular, fue promulgada con la finalidad de "ampliar la producción de alimentos de origen agropecuario para garantizar la Soberanía y Seguridad Alimentaria".
En 2026, esta ley sigue vigente. En mayo de 2026, la Cámara de Diputados suspendió sin fecha el tratamiento del proyecto de ley que buscaba abrogarla, en medio de un ambiente de poca voluntad política. Sectores ambientalistas y de la sociedad civil han exigido en repetidas ocasiones su derogación, advirtiendo que la norma intensifica el tráfico de tierras y de madera y sigue siendo el principal motor de la deforestación masiva en el país.
Erai Maggi, el fundador del Grupo Bom Futuro y primo del exministro de Agricultura de Bolsonaro, Blairo Maggi, ha adquirido entre 30.000 y 40.000 hectáreas en la Chiquitanía boliviana, según reportes de la CNN Brasil Money y AgFeed. El portal Farmlandgrab documento que la compra incluye el predio INPA, una isla de bosque de 30.000 hectáreas que funciona como corredor ecológico en medio de un paisaje cada vez más dominado por monocultivos. El valor: 20 millones de dólares, apenas 660 dólares por hectárea, cuando en Mato Grosso el precio supera los 8.000 dólares.
La comparación con Brasil es iluminadora. La tasa de deforestación vinculada a la soya en Bolivia es siete veces mayor que la de Brasil, según la plataforma Trase. Mientras Brasil redujo significativamente su deforestación amazónica entre 2004 y 2012 gracias a la expansión de áreas protegidas, al monitoreo satelital del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales y a la presión de la sociedad civil, Bolivia opto por el camino inverso: debilitar la fiscalización, aprobar leyes permisivas y tratar los bosques como obstáculo al desarrollo. El resultado es un país que paso de 63 millones de hectáreas de bosque en 1985 a 55 millones en 2022, y que en 2024 perdió otros 1,8 millones de bosque primario. Aunque la pérdida global de bosque primario cayó un 36% en 2025, Bolivia sigue entre los países más afectados, producto de los incendios recurrentes y la deforestación no asociada a incendios que alcanzó un máximo histórico.
El modelo tiene efectos colaterales que trascienden las fronteras. Los incendios de 2024 emitieron 120 millones de toneladas de CO2 a la atmosfera, convirtiendo a Bolivia de repente en un emisor neto masivo. La pérdida del bosque amazónico altera el ciclo de lluvias regionales: los bosques generan entre el 30% y el 50% de las precipitaciones mediante la transpiración. Sin bosques, las lluvias disminuyen, la tierra se seca y el fuego se vuelve más probable. Es un ciclo de retroalimentación positiva que conduce a la “sabanización” de la Amazonía, un fenómeno ya documentado científicamente y potencialmente irreversible en escalas humanas.
Costa Rica ofrece un contraste instructivo. A finales de los años 80, ese país tenía una de las tasas de deforestación más altas del mundo. En 1996 implemento el programa de Pago por Servicios Ambientales, financiado con un impuesto al combustible y fondos internacionales. Hoy el 52% del territorio costarricense está cubierto por bosque y el turismo de naturaleza genera más de 1.000 millones de dólares anuales. Colombia, por su parte, redujo su deforestación en un 36% en 2023 gracias a la política de “ríos de cian”, que vincula la distribución de regalías a la reducción de la deforestación en los departamentos amazónicos. Bolivia, en cambio, sigue sin implementar un programa de pagos por servicios ecosistémicos a escala nacional.
PARA PROFUNDIZAR
- Fundación TIERRA: Informe sobre incendios en Bolivia
- Global Forest Watch: Bolivia Deforestation Rates & Statistics
- Mongabay: Bolivia alcanzó récord de pérdida de bosque nativo (mayo 2025)
- Trase: La crisis oculta de la deforestación en Bolivia
- Ley Nº 741 (texto completo)
- ANF: Repam propone abrogar Ley 741 sobre desmontes
- FAN-Bolivia: Datos de deforestación
- Stasiek Czaplicki: “Si el Estado admite que hay transgénicos ilegales, evidencia su propia incompetencia”
- Rita Saavedra: “Nos han incluido como propietarias de la tierra para excluirnos definitivamente”
Chiquitanía, la frontera nueva
La Chiquitanía, región que comprende municipios como San Ignacio de Velasco, San Miguel de Velasco y Concepción, ha sido tradicionalmente un área de transición entre el Cerrado brasileño y la Amazonía boliviana. Sus bosques secos albergan una biodiversidad única, incluyendo especies endémicas de orquídeas, aves como el ararauna y mamíferos como el jaguar.
Sin embargo, la región atrae cada vez más al agronegocio por su topografía plana, favorable a la mecanización, y sus precios de tierra que representan apenas el 25% de los valores en Mato Grosso.
La presencia de Erai Maggi, confirmada en el Foro Brasil-Bolivia de marzo de 2026, genera la expectativa de una conversión masiva de bosques en soya, algodón y caña de azúcar.
El limite constitucional de 5.000 hectáreas para la propiedad agrícola individual es fácilmente eludido mediante la figura de empresas de gestión y la fragmentación de títulos, una práctica extendida en el oriente boliviano desde la década de 1990.
Tierra arrasada: extractivismo, crisis y poder en Bolivia
En esta serie de reportajes, cada entrega aborda una dimensión de la crisis ambiental boliviana con datos, testimonios y el contexto de otros países que enfrentaron dilemas similares. El horizonte es 2050, pero las decisiones que lo determinan se toman hoy, en estos años, en estas legislaturas. El tiempo no es neutral.
► 1 | Bosques: La deforestación que consume el futuro | 12,6 millones de hectáreas ardieron en 2024. La compra de tierras por Erai Maggi, el “rey de la soya”, y las leyes que premian la quema. Un modelo agroindustrial que convierte bosques en mercancía.
2 | Minería: La herida metálica | Del Cerro Rico a los salares de litio: cinco siglos de extractivismo. La fiebre del oro envenena ríos y pueblos indígenas con mercurio. Los convenios con China y Rusia y la paralización judicial.
3 | Hidrocarburos: La reserva que se resiste a morir (Próximamente) | Tariquía, el bosque tucumano-boliviano que Petrobras quiere perforar. La lucha de mujeres campesinas contra el crudo en una reserva nacional de flora y fauna.
4 | Agua: Glaciares fugaces y ríos agonizantes (Próximamente) | El río Guadalquivir se contamina mientras los glaciares andinos desaparecen. Tarija sufre sequías extremas. Más de 2 millones de personas en La Paz y El Alto enfrentan una crisis hídrica estructural.
5 | Áreas protegidas: Asedio a lo sagrado (Próximamente) | Madidi, TIPNIS y Noel Kempff: las joyas de la biodiversidad boliviana bajo asedio de mineros, petroleros y colonizadores. El jaguar gano una batalla legal, pero la guerra continúa.
6 | Cambio climático: Bolivia paga una deuda que no contrajo (Próximamente) | Menos del 0,1% de las emisiones globales, pero entre los países más vulnerables. Los incendios convirtieron a Bolivia en emisor masivo de CO2. La diplomacia climática frente a la realidad doméstica.
7 | Dimensiones económicas, políticas y sociales (Próximamente) | Los bonos verdes, el endeudamiento climático y la geopolítica del litio. Por qué un país con las mayores reservas del “oro blanco” sigue sin producirlo.
8 | Prospectiva: Bolivia 2050, tres escenarios, una sola decisión (Próximamente) | La Deriva, el Reformismo y la Transformación Soberana: tres caminos plausibles para Bolivia entre 2026 y 2050. Las ventanas de tiempo que se cierran y las decisiones que determinan el futuro.
A continuación:
Los cinco siglos de la herida metálica boliviana, desde el Cerro Rico hasta los salares de litio, y como la fiebre del oro envenena con mercurio a nueve de cada diez mujeres indígenas de la Amazonía.
LEA AQUÍ
Esta sección es independiente. Ninguna empresa, gobierno u organización paga por estas publicaciones. Las presentamos porque creemos en el periodismo como herramienta de resistencia y porque estamos ante factores que nos atraviesan a todos: un sistema extractivista sin frenos y un punto de no retorno en la crisis climática. Visibilizar estas luchas no es un acto de solidaridad abstracta, es reconocer que puede pasarnos mañana a cualquiera.
¿Conoces un caso similar? Si en Tarija, en cualquier rincón de Bolivia o en el mundo hay comunidades enfrentando proyectos que amenazan el agua, los territorios o la vida misma, queremos saberlo. Escríbenos con todos los detalles, datos, fotos, videos y documentos a [email protected]
Porque entender las luchas ajenas nos ayuda a fortalecer las propias.








