LEYENDO: Parte 2 de 8 | Tierra arrasada: extractivismo, crisis y poder en Bolivia
Minería: La herida metálica
Mercurio en la sangre y litio en el limbo: Cinco siglos de extraer minerales han dejado cicatrices profundas, pero hoy el mercurio mata silenciosamente mientras el oro blanco sigue sin despegar.
Lucía, comunaria del pueblo esse ejja en la cuenca del río Beni, cuenta los síntomas como quien lee una sentencia: dolores de cabeza constantes, temblores en las manos, dos hijos con problemas graves de aprendizaje. Un médico de la Organización Panamericana de la Salud le dijo que la causa es el mercurio. Los mineros de aguas arriba siguen usando el metal para separar el oro de los sedimentos porque nadie los sanciona. Lucía ya no puede comer el pescado del río sin miedo. Muchas familias de su comunidad se fueron. El río sigue contaminado. Su historia es la de miles de indígenas en la Amazonía boliviana.
Un estudio aplicado a mujeres en edad fértil de seis etnias amazónicas reveló niveles de mercurio de 6,9 ppm en las esse ejja y 6,8 ppm en las t’simane, casi siete veces por encima del límite tolerable que indica la OMS. La Universidad de Cartagena amplió la muestra y encontró que nueve de cada diez mujeres indígenas padecen altos niveles de mercurio. En Portachuelo Bajo, la media aritmética alcanzo 14,7 ppm. La investigación de Paredes documentó el caso extremo de un individuo con un registro de 181,34 ppm. Esos niveles causan daños neurológicos, sensoriales y cognitivos irreversibles.
Bolivia es el segundo mayor emisor de mercurio por minería de oro en América Latina, con 133,1 toneladas anuales según el Centro de Innovación Científica Amazónica. El mercurio se importa de contrabando a través de las fronteras con Perú y Brasil, envasado en pequeñas botellas etiquetadas como “El Español”, a unos 260 dólares el kilogramo. A pesar de haber ratificado el Convenio de Minamata en 2016, Bolivia no ha implementado reformas efectivas. Marcos Orellana, relator especial de la ONU sobre tóxicos, ha advertido que el país se convirtió en el principal punto de entrada de mercurio en la región.
La fiebre del oro tiene dimensiones económicas que explican la permisividad estatal. Las exportaciones auríferas superaron los 3.000 millones de dólares en 2024, pero Bolivia apenas percibió una fracción en regalías. Las cooperativas mineras operan con beneficios fiscales desproporcionados y poca fiscalización ambiental. En Tipuani, alcalde Fernando Vera advierte que, si la minería sigue al ritmo actual, su municipio desaparecerá en tres años. Las dragas han modificado los cauces de los ríos, provocando inundaciones incluso en época seca. En Guanay y Mapiri ocurre lo mismo.
Mientras tanto, el litio, el mineral que debería ser la salvación, permanece en el limbo. Bolivia posee teóricamente 23 millones de toneladas de recursos identificados en los salares de Uyuni, Coipasa y Pastos Grandes. Pero el USGS no reporta reservas certificadas. La estatal YLB preveía producir 3.500 toneladas en 2025, muy por debajo de su capacidad instalada de 15.000 y a años luz de las 300.000 toneladas anuales que extrae Chile. La razón técnica de la baja productividad es que la salmuera de Uyuni tiene alto contenido de magnesio, lo que encarece el procesamiento, y el país carece de acceso directo al mar para exportar.
La gestión del litio bajo el gobierno de Luis Arce Catacora estuvo marcada por la opacidad. Entre 2023 y 2024, YLB firmo al menos 14 convenios con empresas de seis países, pero su contenido no fue público. Dos contratos, con el consorcio chino CBC y la rusa Uranium One Group, fueron llevados a la Asamblea Legislativa, pero la investigación conjunta de La Región y Dialogue Earth reveló cláusulas de confidencialidad que impiden el acceso a la información técnica. El CBC integra a CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo, que abastece a Tesla, BMW y Volkswagen.
En agosto de 2025, la Justicia Agroambiental ordenó suspender el tratamiento de ambos contratos hasta que se realicen estudios de impacto ambiental estratégicos y consulta previa a las comunidades indígenas del salar. Las comunidades celebraron, pero la incertidumbre persiste, pues el nuevo gobierno de Paz Pereira prometió revisar los acuerdos con China y Rusia en un giro hacia Estados Unidos, mientras el expresidente de YLB, Omar Alarcón, advirtió que rechazar los contratos significaba echar por tierra años de trabajo. La ventana de oportunidad, según el experto Andres Brockmann, está a punto de cerrarse.
La historia de la minería en Bolivia es circular. Desde el Cerro Rico de Potosí, que alimentó los imperios español y colonial con millones de toneladas de plata, hasta los relaves mineros que contaminan el río Pilcomayo y enferman a comunidades río abajo en Tarija, el patrón se repite: extracción, enriquecimiento de unos pocos, destrucción ambiental y abandono de las comunidades afectadas.
El litio podría romper el círculo, o podría ser simplemente la última vuelta de una rueda que nunca dejó de girar.
PARA PROFUNDIZAR:
- YLB reporta dos contratos y cinco convenios sobre el litio
- YLB prevé iniciar la obra civil de las plantas de litio este año y montar equipos en 2026
- e360.yale.edu: In Bolivia, Mercury Pollution Spreads Amid a Surge in Gold Mining
- Viceministro de Medioambiente: “Lamentablemente el Estado boliviano no ha podido honrar el Convenio de Minamata”
- El litio de Bolivia: garantías, condiciones y disputas no elegidas
Litio bajo la lupa judicial
La suspensión judicial de los contratos de litio con China y Rusia representa un hito sin precedentes en la gobernanza de recursos naturales de Bolivia. La decisión de la Justicia Agroambiental, emitida en agosto de 2025 a pedido de la Defensoría del Pueblo, estableció que la Asamblea Legislativa no podía tratar los contratos mientras no se cumpliera con una evaluación de impacto ambiental estratégico y la consulta previa a las comunidades quechua y aymara que habitan los márgenes del Salar de Uyuni.
Las comunidades denunciaron que la extracción de litio por el método de extracción directa afectaría los humedales altoandinos, causando pérdida de agua y salinización de fuentes dulces. El caso reveló además que los contratos contienen anexos incompletos, como la ausencia del apartado ‘Fuente de agua’ en el documento con CBC.
La paralización judicial deja a Bolivia en una posición delicada: por un lado, la demanda global de litio crece impulsada por la electromovilidad; por otro, el país no puede producir a escala sin inversión extranjera ni cumplir los estándares ambientales sin la que esa inversión parece no llegar.
Tierra arrasada: extractivismo, crisis y poder en Bolivia
En esta serie de reportajes, cada entrega aborda una dimensión de la crisis ambiental boliviana con datos, testimonios y el contexto de otros países que enfrentaron dilemas similares. El horizonte es 2050, pero las decisiones que lo determinan se toman hoy, en estos años, en estas legislaturas. El tiempo no es neutral.
1 | Bosques: La deforestación que consume el futuro | 12,6 millones de hectáreas ardieron en 2024. La compra de tierras por Erai Maggi, el “rey de la soya”, y las leyes que premian la quema. Un modelo agroindustrial que convierte bosques en mercancía.
► 2 | Minería: La herida metálica | Del Cerro Rico a los salares de litio: cinco siglos de extractivismo. La fiebre del oro envenena ríos y pueblos indígenas con mercurio. Los convenios con China y Rusia y la paralización judicial.
3 | Hidrocarburos: La reserva que se resiste a morir (Próximamente) | Tariquía, el bosque tucumano-boliviano que Petrobras quiere perforar. La lucha de mujeres campesinas contra el crudo en una reserva nacional de flora y fauna.
4 | Agua: Glaciares fugaces y ríos agonizantes (Próximamente) | El río Guadalquivir se contamina mientras los glaciares andinos desaparecen. Tarija sufre sequías extremas. Más de 2 millones de personas en La Paz y El Alto enfrentan una crisis hídrica estructural.
5 | Áreas protegidas: Asedio a lo sagrado (Próximamente) | Madidi, TIPNIS y Noel Kempff: las joyas de la biodiversidad boliviana bajo asedio de mineros, petroleros y colonizadores. El jaguar gano una batalla legal, pero la guerra continúa.
6 | Cambio climático: Bolivia paga una deuda que no contrajo (Próximamente) | Menos del 0,1% de las emisiones globales, pero entre los países más vulnerables. Los incendios convirtieron a Bolivia en emisor masivo de CO2. La diplomacia climática frente a la realidad doméstica.
7 | Dimensiones económicas, políticas y sociales (Próximamente) | Los bonos verdes, el endeudamiento climático y la geopolítica del litio. Por qué un país con las mayores reservas del “oro blanco” sigue sin producirlo.
8 | Prospectiva: Bolivia 2050, tres escenarios, una sola decisión (Próximamente) | La Deriva, el Reformismo y la Transformación Soberana: tres caminos plausibles para Bolivia entre 2026 y 2050. Las ventanas de tiempo que se cierran y las decisiones que determinan el futuro.
A continuación:
La lucha de Tariquía contra Petrobras, y como una reserva nacional de flora y fauna se convierte en campo de batalla entre el petróleo y la vida.
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