Bolivianita: La gema del Bicentenario impulsa mil franquicias por el mundo
Meyer Gems impulsa una red de hasta mil franquicias en cuatro países para transformar la bolivianita en empleo, divisas y orgullo boliviano en el año del Bicentenario.
Todo comenzó el 6 de agosto de 1984, cuando Rodolfo Meyer Barraza encontró en las selvas del oriente boliviano el yacimiento de una piedra bicolor sin nombre. Como Bolivia no tenía ninguna gema propia, la bautizó bolivianita. Cuarenta y dos años después, declarada emblema nacional por la Ley 3998, se ha convertido en símbolo de identidad para los bolivianos en el exterior y en el motor de un modelo que multiplica empleo y divisas: las franquicias corner de Meyer Gems.
Una vitrina instalada en el negocio de un compatriota —hotel, restaurante, tienda— basta para llevar la gema nacional al mundo con valor agregado. Bolivia exporta bolivianita en bruto a 6.000 dólares la tonelada. Procesada sube a 40.000; como joya terminada, llega a 200.000. La diferencia es empleo y soberanía productiva. Meyer Gems proyecta instalar hasta 1.000 franquicias entre Estados Unidos, Argentina, España e Italia.
El Bicentenario marcó el arranque
El 6 de agosto de 2025, en la Embajada de Bolivia en Washington, Meyer Gems entregó once joyas a las instituciones más representativas de los bolivianos en Estados Unidos. El Corazón Boliviano —el mayor galardón de la empresa tarijeña— fue recibido por Paola Soliz, presidenta del Comité Pro Bolivia, institución con 38 años de vigencia. Las otras diez piezas fueron Luces de Equilibrio —la bolivianita tricolor que incorpora cristal de roca junto a amatista y citrino— para las instituciones adheridas. En ese marco, Expobol entregó un reconocimiento a Meyer Gems a bordo de un crucero. Cada joya es una franquicia en formación. El festejo se extenderá hasta el 6 de agosto de 2026.
Abril abre un nuevo capítulo
Meyer Gems proyecta llevar el festejo de Tarija más allá de las fronteras departamentales, con reconocimientos locales, nacionales e internacionales. El 4 de julio, efeméride fundacional de Tarija, está prevista la entrega de un Corazón Boliviano al rey Felipe VI —acto que trascendió lo municipal y aspira a ser nacional. Meyer Gems entregará a otras personalidades joyas como la lágrima de miel y violeta, que concentra el dorado del citrino y el violeta de la amatista, y un prendedor con la silueta del Estado Plurinacional, la geografía hecha joya. Todas estas piezas están engastadas en oro de 18 quilates, y son los obsequios diplomáticos con los que Meyer Gems proyecta Bolivia hacia el mundo.
Las franquicias son el vehículo
Cuando Meyer Gems amplía su presencia a Washington, Maryland y Virginia, Buenos Aires y Madrid, no solo abre mercados; teje redes culturales y deportivas. En 2007 y 2008, bastó con vincular a equipos campeones de Salta y Jujuy para despertar al básquet tarijeño de dos décadas de letargo. Ahora, el objetivo es traer a Tarija jugadores con categoría mundialista. Aumentan las franquicias, aumenta el mercado, aumenta el deporte.
La capacidad productiva ya existe
Hace veinte años, USAID donó 100 máquinas especiales para tallar gemas. Alrededor de 200 personas recibieron becas de Meyer Gems y se formaron como talladores. Esas máquinas, hoy subutilizadas, pueden dar empleo a 600 artesanos. La infraestructura está lista; falta el mercado. Las franquicias son la respuesta.
El concurso de cantautores, que regresa después de veinte años, tuvo una primera edición donde compitieron 36 compositores; cinco finalistas vieron sus canciones difundidas a través de 80 misiones diplomáticas bolivianas en el mundo. La nueva versión, “40 años de verano con la piedra del bicentenario”, replicará ese modelo con géneros autóctonos y distribución diplomática global.
La dimensión cultural se amplía hacia la paleontología. La Fundación Tarija Tierra de Gigantes, presidida por Meyer, trabaja para posicionar el mayor reservorio de fósiles del Cuaternario en Sudamérica como destino turístico de escala continental. Con geólogos de la Universitat Autònoma de Barcelona y cuatro municipios comprometidos, la meta es pasar del cuarto de millón de visitantes actuales al millón anual, articulando la Ruta de los Libertadores con el norte argentino.
En 2026, con un gobierno de marcada impronta tarijeña, la meta es agilizar los mecanismos que hagan posible lo proyectado: 12.000 empleos, 1.000 franquicias, 700 millones de dólares en divisas. El yacimiento corre 50 kilómetros paralelo a la frontera brasileña y ha sido explotado apenas en uno por ciento. Queda bolivianita para más de 200 años.
La bolivianita ya brilló ante reinas, presidentes y papas. Lo que viene es más difícil y más necesario: brillar como política pública.








