El principal defensor de Camacho y Áñez en el Senado de EEUU, acorralado por supuestos sobornos



El senador demócrata Robert Menéndez, de New Jersey, fue procesado el viernes por haber recibido supuestas coimas por cientos de miles de dólares, lingotes de oro y otros bienes de parte de gobierno egipcio, en un nuevo hecho de corrupción que lo involucra. Y no es el primero. Un allanamiento en su domicilio permitió encontrar unos US$480.000 en efectivo y lingotes de oro escondidos entre la ropa y en una caja fuerte, reveló la semana pasada la fiscalía federal del distrito sur de Nueva York. Al ser procesado, el senador dio un paso al costado de la presidencia del comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta, pero se resistió a dejar la representación por su Estado.
Robert Menéndez es uno de esos políticos profesionales retratados a menudo por la ficción televisiva que lleva desde 1986 alternando cargos en el Senado y en la Cámara de Representantes, donde ha estado 14 años. En este caso desde las ilas demócratas de Joe Biden, Menéndez es un peso pesado en la interna y también uno de los halcones con influencia en casi todos los círculos políticos de América Latina. En la pasada década fue una punta de lanza en el Congreso estadounidense contra gobiernos de izquierda de América Latina y, en particular, apuntó contra Cristina Fernández de Kirchner, pero también ha influido en la conformación de la opinión pública y política sobre otros regímenes, como en el caso de Bolivia.
En enero de este año, pocos días después de la detención del gobernador cruceño Luis Fernando Camacho, Menéndez comandó una operación en la que los senadores estadounidenses Dick Durbin, Bob Menendez, Bill Cassidy, Ben Cardin, Tim Kaine y Jim Risch firmaron una declaración conjunta en la que expresaron su rechazo a la persecución y encarcelamiento de líderes opositores bolivianos por parte del gobierno de Luis Arce y por miembros de su partido político Movimiento al Socialismo (MAS).
“El absurdo encarcelamiento de opositores políticos representa una peligrosa muestra de autoritarismo y erosiona aún más la ya escasa confianza que muchos bolivianos y la comunidad internacional tienen en el sistema judicial del país”, expresaron los senadores en el comunicado que recogió Infobae. “Bolivia no puede ser una democracia si sus líderes de la oposición compiten en las elecciones desde detrás de las rejas”, agregaron.
Denuncia de fondo
En la denuncia actual, el senador supuestamente proporcionó información confidencial del Gobierno de los Estados Unidos a funcionarios egipcios y tomó medidas para ayudar en secreto al Gobierno de Egipto”, explicó el fiscal federal Damian Williams.
La retribución a Menéndez, a su esposa, Nadine Arslanián y a sus tres hijos se habría producido entre 2018 y 2022. Además de dólares y oro, el Gobierno dictatorial de Abdelfatah Al Sisi le habría pagado hipotecas y obsequiado un vehículo Mercedes-Benz, según surge del allanamiento realizado en 2022, cuyo resultado se conoce ahora.
A cambio, los fiscales sostienen que Menéndez trasladó a militares y agentes de Inteligencia egipcios información reservada sobre la Embajada de Estados Unidos en El Cairo, activó la aprobación de una ayuda por US$300 millones a país árabe e hizo lobby para autorizar la importación de carne en beneficio de un amigo de su esposa. El procesamiento formal incluye cargos por supuesto soborno, fraude y extorsión.
Peso pesado
Pese a que enfrenta hace años acusaciones formales por corrupción, algo con pocos antecedentes en senadores estadounidenses en actividad, Menéndez ha sido hasta ahora un líder popular en Nueva Jersey, lo que le permitió lograr la reelección, doblegando tanto a rivales internos del Partido Demócrata como a adversarios republicanos. A sus vínculos con la comunidad latina, Menéndez le suma una base sólida entre los sindicatos demócratas.
“Reconozco que esta será mi mayor lucha hasta ahora, pero creo firmemente que cuando se presenten todos los hechos, no sólo seré exonerado sino que seguiré siendo el senador más antiguo de Nueva Jersey”, afirmó Menéndez en la mañana del lunes en el campus del Hudson County Community College en Union City.
En un comunicado previo, Menéndez jugó la carta de sentirse discriminado. “No se me escapa lo rápido que algunos se apresuran a juzgar a un latino y empujarlo fuera de su escaño. Yo no me voy a ninguna parte”.
El gobernador de New Jersey, Phil Murphy, los líderes de la Legislatura y senadores demócratas hicieron público su reclamo para que Menéndez dimita. Por ahora, ese extremo no ocurrirá, aunque Menéndez dejó el influyente puesto de presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta. “El senador Menéndez ha decidido, con razón, renunciar temporalmente a su cargo de presidente del Comité de Relaciones Exteriores hasta que se resuelva el asunto”, informó Charles Schumer, líder del bloque demócrata en el Senado y uno de los principales aliados de Joseph Biden.
Segundo caso
Esta es la segunda vez que Menéndez es acusado formalmente de soborno. En 2015, se le imputaron 14 hechos delictivos relacionados con cientos de miles de dólares en lujosos obsequios y donaciones de campaña que recibió de Salomon Melgen, un médico radicado en Florida que tenía una disputa millonaria con el sistema público de salud Medicare. Entonces, Menéndez sostuvo que los viajes a resorts de República Dominicana y París pagados por Melgen no fueron más que gentilezas de un amigo.
El caso fue cerrado en 2017 por lo que los fiscales consideraron pruebas insuficientes, mientras el comité de Ética del Senado formuló una advertencia a Menéndez. El turbio expediente no impidió que Menéndez volviera a ser consagrado senador al año siguiente, tras una carrera electiva iniciada en 1986, que incluyó 14 años en la Cámara de Representantes.