Precio del pollo se estabiliza en Tarija, pero avicultores advierten presión por el dólar y el diésel
El precio del pollo comienza a estabilizarse en Tarija, pero los productores avícolas advierten que el incremento del diésel, la fluctuación del dólar y el encarecimiento de los insumos mantienen bajo presión los costos de producción.
Fabián Romero, vicepresidente de la Asociación Departamental de Productores Avícolas de Tarija, informó que actualmente el sector trabaja con un precio referencial de Bs 25 por kilo, mientras que la venta al consumidor final se encuentra entre Bs 25,50 y Bs 26, dependiendo de las condiciones de cada productor y comercializador.
Romero evitó anticipar si el precio continuará bajando o volverá a subir y explicó que su comportamiento está determinado principalmente por la oferta y la demanda. El sector espera que hasta el fin de semana pueda alcanzarse un precio estable que permita mantener el abastecimiento y, al mismo tiempo, cubrir los costos de producción.
El dirigente explicó que las semanas anteriores estuvieron marcadas por una menor oferta como consecuencia de los bloqueos de carreteras, que dificultaron el traslado de pollitos bebé e insumos hacia las granjas. Esta situación terminó repercutiendo en la producción y provocó que el kilo de pollo llegara a Bs 27 en Tarija y hasta Bs 29 y Bs 30 en otros mercados del país.
Según Romero, las consecuencias de las interrupciones en las carreteras comenzaron a sentirse varias semanas después de los bloqueos. La producción local, sin embargo, está retomando progresivamente la normalidad.
Diésel y maíz elevan los costos
A la situación de la oferta se suma el incremento de los costos de producción. Romero señaló que el precio del diésel tiene un impacto directo en el transporte de los insumos utilizados por las granjas.
Como ejemplo, mencionó el traslado de grano de maíz desde el Chaco hacia Tarija. El flete que anteriormente costaba entre Bs 9 y Bs 10 ahora se encuentra entre Bs 15 y Bs 16, según explicó.
También alertó sobre el incremento del precio del maíz, uno de los principales componentes de la alimentación de las aves. De acuerdo con el dirigente, el grano que antes se adquiría entre Bs 50 y Bs 60 actualmente supera los Bs 90.
Estos aumentos repercuten directamente en el costo final de producción y dificultan que el sector mantenga precios bajos durante periodos prolongados.
El dólar genera incertidumbre
Otro factor que preocupa a los productores es la fluctuación del tipo de cambio. Romero explicó que varios productos veterinarios, vitaminas, minerales y otros insumos utilizados en la producción avícola son importados o tienen precios vinculados al dólar.
Esta situación genera incertidumbre porque los costos pueden modificarse en periodos cortos. Ante este escenario, el sector prepara una nueva hoja de costos para establecer cuánto representa actualmente la producción de un kilo de pollo.
Romero señaló que esta estructura será inicialmente tentativa debido a que los valores pueden cambiar conforme fluctúe el dólar y varíen los precios de los insumos.
Productores piden considerar sus costos
Frente a las alertas expresadas por autoridades municipales y dirigentes vecinales por el precio del pollo, Romero afirmó que el sector comprende la preocupación de los consumidores, pero pidió considerar también la situación de los productores.
Recordó que durante varios meses, entre enero y julio, los avicultores habrían comercializado el pollo entre Bs 3 y Bs 4 por debajo de su costo de producción por kilo.
Por ello, sostuvo que el objetivo actual es alcanzar un precio que sea accesible para las familias y que, al mismo tiempo, permita a los productores continuar trabajando sin operar a pérdida.
El representante avícola remarcó que el precio continuará dependiendo de la oferta y la demanda. La llegada de pollo desde Santa Cruz podría presionar los precios a la baja, mientras que un aumento de la demanda en otras regiones podría mantenerlos o incluso elevarlos.
Mientras tanto, el sector espera contar con una nueva hoja de costos en los próximos días para evaluar el impacto de las variaciones del dólar, el diésel, el maíz y otros insumos sobre la producción avícola.








