Riesgo de sequía extrema por El Niño inquieta a campesinos
Experto en cambio climático advierte que los meses de noviembre, diciembre y enero podrían registrar temperaturas superiores a los niveles habituales
La advertencia ha sido lanzada hace varios meses. Existe el riesgo de una sequía severa en Bolivia asociada al desarrollo del fenómeno de El Niño, lo que podría afectar el acceso al agua, la producción agropecuaria y aumentar los incendios forestales.
Ante ello, el sector productivo de Tarija alista una reunión en la que analizarán el impacto de la sequía y las acciones que asumirán por la escasez del recurso hídrico.
Investigadores de la Iniciativa MAP, una red de colaboración científica y técnica que trabaja en la región amazónica donde confluyen Madre de Dios (Perú), Acre (Brasil) y Pando (Bolivia) —de ahí su nombre “MAP”—, en mayo de este año alertaron que existe más de un 60% de probabilidad de que El Niño registre un fortalecimiento progresivo hacia finales de 2026 e inicios de 2027.
Luis Alfaro, dirigente campesino y productor en San Andrés, expresó su preocupación por el impacto que podría tener la falta de lluvias en la producción agropecuaria y advirtió que cualquier fenómeno climático termina golpeando al sector productivo, con consecuencias directas para el abastecimiento y la economía de las familias.
“Cualquier fenómeno nos golpea a la producción, escasez de alimentos. Aparte que vemos elevados los costos de los alimentos, esto va a agravar mucho más”, señaló Alfaro.
En ese contexto, indicó que el sector agropecuario debe organizarse para enfrentar la situación y anunció una próxima reunión para analizar el escenario y definir acciones.
“Nos vamos a reunir, así sea contra estado de excepción, contra dirigencia, nos tenemos que levantar para organizarnos y hacer frente a esta situación”, afirmó Alfaro, a tiempo de cuestionar la falta de acciones de la Gobernación de Tarija y del Gobierno nacional para anticiparse a los posibles efectos de la sequía y garantizar el abastecimiento de productos básicos.
Temperaturas extremas
Bolivia podría enfrentar en los próximos meses un escenario marcado por altas temperaturas, sequías, menor disponibilidad de agua y afectaciones a la producción agrícola, según advirtió Julio Rojas, experto en cambio climático.
Rojas señaló en Red Uno que las variaciones de temperatura registradas en el océano Pacífico generan preocupación entre científicos e investigadores por la posible intensidad del fenómeno de El Niño.
Según explicó el especialista, se han manejado escenarios en los que la temperatura del océano podría situarse hasta 3,5 grados por encima de lo normal, situación que llevó a utilizar denominaciones como “Niño extremo”, “muy fuerte” e incluso “Niño Godzilla”.
Rojas advirtió que uno de los principales problemas sería la escasez de agua, principalmente si las temperaturas elevadas están acompañadas por periodos prolongados de sequía.
“Vamos a estar con temperaturas muy altas, sequía extrema, alta radiación y presencia de ráfagas de viento”, manifestó.
De acuerdo con el experto, los meses de noviembre, diciembre y enero podrían registrar temperaturas superiores a los niveles habituales.
El escenario también podría afectar a la producción agrícola debido a una menor disponibilidad del recurso hídrico. Además, las condiciones de calor, sequedad y viento podrían incrementar el riesgo de incendios forestales, principalmente en las tierras bajas del país.
Sugerencias para hacer frente a la sequía
Ante este escenario, la Iniciativa MAP plantea una serie de medidas urgentes. Entre ellas, fortalecer los sistemas de salud, especialmente en atención primaria, y preparar planes de contingencia para garantizar el acceso al agua en comunidades y actividades productivas.
También recomienda ajustar los calendarios agrícolas para evitar el uso de fuego, así como implementar estrategias de control temprano de incendios para evitar su propagación.
Otras acciones incluyen preparar respuestas ante olas de calor —con énfasis en niños y adultos mayores—, mejorar el monitoreo ambiental y fortalecer la gestión del territorio para proteger ecosistemas que ayudan a mitigar los efectos del cambio climático.
Finalmente, el informe destaca la necesidad de apoyar a comunidades indígenas y zonas vulnerables con planes integrales de adaptación, así como mejorar la capacidad de respuesta frente a desastres ambientales.
Los investigadores concluyen que Bolivia enfrenta un escenario complejo. La combinación de sequía, calor e incendios podría tener efectos significativos en la economía y la calidad de vida.








