Manifiesto Visual: Taller Atenea reafirma el talento artístico de Tarija
Entre el 6 y el 11 de julio, la Galería de la Casa de la Cultura reunió obras de veintiséis artistas en formación, de seis a setenta y siete años.
El Taller Atenea presentó Manifiesto Visual, una muestra que condensa seis meses de trabajo creativo y confirma que en Tarija el arte se cultiva a cualquier edad.
La exposición reunió a Valentina Capriles Segovia, Yenny Márquez Pantoja, Luana Celeste Rojas Suárez, Maya Berciano Cuenca, Renata Baldiviezo, Amparo Maldonado, Tamara Del Carpio, Nathaly Tárraga Terán, María Sofía Jurado, Sofía Cavero Castrillo, Isaac Gutiérrez, Samadhi Narváez Uriarte, Shanti Narváez Uriarte, Marcos Narváez, Jesús Gabriel Cabezas, Sonia Briceño, Alejandra Morales Silva, Francis Berrios, Facundo Choque, Aylin Johanna Orozco Llanos, Luciana Calderón, Sofía Montero, Tamara Burgos Mena, Grecia Hoyos, Johanna Fuentes y Abril Valentina Almazán, cuyas edades van de los seis a los setenta y siete años, un dato que por sí solo desmiente cualquier idea de que el arte tiene una edad límite para comenzar.
Detrás de esa diversidad generacional está el pulso constante de un equipo docente que sostiene el taller: Sergio Miranda, Mariela Morales, Pablo Sanguino, Rosana De La Gálvez, Neussy Ayarde, Iván Castrillo y Lilian Katterin Carvajal, cuya labor paciente se nota menos en la firma de cada cuadro que en la solvencia técnica que exhiben los estudiantes.
Recorrer la muestra es advertir temas recurrentes tratados con miradas propias: animales humanizados o capturados en su estado más salvaje, emociones que oscilan entre el dolor y la alegría sin perder hondura, objetos cotidianos abordados como ejercicio de oficio, y paisajes que funcionan tanto como estudio técnico como confesión del temperamento de quien pinta. No hay un estilo único —y esa es, quizás, la mayor virtud del conjunto—, sino un mosaico de búsquedas personales que comparten un mismo origen formativo.
Como sea, la producción desbordó la sala, haciendo de Manifiesto Visual un recordatorio público de que Tarija sigue formando artistas, y de que la sociedad, al mirarlos, también los reconoce.





