Cinco coronas para una sola identidad: las soberanas del Carnaval Chapaco 2026
La noche del 30 de enero, cinco mujeres de Tarija asumieron un rol que va mucho más allá de la belleza: ser guardianas vivas de una cultura que se niega a ser solo un espectáculo.
Cuando Daniela Prince escuchó su nombre aquella noche en el Coliseo Universitario, lo primero que pensó fue en agradecer. No a los jueces ni al certamen, sino a Dios y a su querida Tarija. “He sentido que más que una corona estaba recibiendo el cariño de mi gente chapaca”, dijo. Esa frase, dicha con la naturalidad de quien no ensaya sus emociones, resume bien lo que ocurrió el 30 de enero de 2026: cinco mujeres asumieron un título, pero también, sin haberlo calculado del todo, una responsabilidad cultural que no viene en ningún reglamento.
Daniela fue coronada Reina del Carnaval Chapaco. A su lado, Luz Carolina Justiniano recibió la corona de Soberana del Turismo; Karol Monserrat Ibáñez, la de Soberana de la Cultura. Las virreinas fueron Lizbeth Dayana Fernández, del Turismo, y Oriana Danitza Araoz, de la Cultura. Cinco perfiles distintos, cinco historias, pero un hilo conductor que en todas aparece de manera espontánea: el amor por la tierra chapaca no como declaración de principios, sino como algo vivido desde adentro.
Lo que llama la atención al escuchar a cada una de ellas es la lucidez con que describen lo que implica el rol. Monserrat no solo está representando un título, sino a toda una comunidad que cuida su cultura como a un tesoro. Carolina, que llegó al certamen sin el respaldo de ninguna comparsa ni institución, solo con su familia detrás, aprendió que la mujer tarijeña tiene una profundidad que el espectáculo apenas roza. Dayana, desde el Grupo Juventud Chapaca, tiene claro que preservar la cultura es llevarla con autenticidad, sin estilizaciones que la vacíen de sentido.
El proceso no fue sencillo para ninguna. La preparación implicó ensayos nocturnos, dominio de danzas cuyo significado está en cada movimiento, coplas, vestimenta, historia. Pero también implicó algo que pocas veces se menciona: la exposición al escrutinio digital. Oriana habló con valentía sobre el ciberbullying que vivió durante la campaña. Monserrat recibió comentarios que pusieron en duda su idoneidad para el rol. Carolina admitió que el miedo a las redes fue uno de los factores que casi le impide inscribirse. La corona, antes de llegar a la cabeza, pesa.
El fotógrafo y arquitecto tarijeño Pablo Vásquez capturó a las cinco soberanas en una sesión especial en el hostal Pata y Perro. Las imágenes que resultaron son instantáneas llenas de identidad.
Cinco mujeres. Cinco formas distintas de decir que Tarija tiene una cultura que no se aprende de un día para otro, que se lleva en el cuerpo, en la voz, en el aroma de la albahaca. Este año, ellas son quienes la representan.





