Inteligencia Artificial, la nueva arma para silenciar a las mujeres en la política
Violencia digital disminuye el auge político de la mujer en América Latina
Con un histórico 36,5 % de escaños en manos de mujeres, la región supera a la OCDE en representación, aunque el 40 % de sus interacciones en redes sociales son ahora ataques violentos.
La participación política de las mujeres en América Latina y el Caribe ha aumentado en los últimos 25 años, sobre todo en el poder legislativo, pero ese auge se ha acompañado de más discriminación y violencia, amplificadas y aceleradas por los espacios digitales.
Un reporte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) señaló que, a pesar de los avances logrados, la región “aún está lejos de alcanzar la paridad de género”, pues “a medida que creció la participación femenina, también lo hicieron los desafíos que las mujeres enfrentan”.
“Entre las barreras persistentes, la violencia política digital se ha convertido en un obstáculo cada vez más relevante”, destacó el reporte.
En su más reciente GraphForThoug (Gráfico para la reflexión) el Pnud regional registra que en 2024 la región alcanzó la proporción más alta de escaños ocupados por mujeres en parlamentos nacionales a nivel mundial, con 36,5 % de escaños.
Ese promedio está por encima del 33,3 % de los países de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, en su mayoría naciones industrializadas) y del promedio global, que se ubicó en 27 %.
Ese año, la proporción de mujeres en cortes supremas fue cinco veces mayor que en 1998, al pasar de 5,5 % a 28,2 %. La representación en parlamentos nacionales y concejos municipales también se duplicó durante ese período.
En los gabinetes ministeriales, el porcentaje de mujeres aumentó de 17,1 % a 30,4 %, mientras que algunos espacios locales muestran mayor resistencia al cambio. En 2024, solo 15,9 % de las alcaldías en la región estaban encabezadas por mujeres, lo que convierte a este ámbito en el de menor representación femenina.
Ahora bien, el aumento de la representación ha estado acompañado de mayores niveles de discriminación y violencia política, dinámicas que los espacios digitales han amplificado y acelerado.
El cyberstalking (acoso en línea), la desinformación con sesgo de género, las amenazas y la difusión sin consentimiento de información personal se utilizan para intimidar, desacreditar y silenciar a mujeres en la vida pública, según el reporte.
La expansión de herramientas de inteligencia artificial (IA) capaces de crear contenidos manipulados altamente realistas, como los deepfakes (falsificaciones), ha reducido los costos y aumentado la velocidad y el alcance de los ataques en línea.
Un análisis de perfiles en redes sociales de mujeres en la vida pública en cinco países de la región encontró que hasta cuatro de cada 10 interacciones dirigidas hacia ellas eran violentas.
El estudio identificó un uso generalizado de lenguaje hostil específicamente dirigido a atacarlas personalmente, mediante insultos y descalificaciones, en lugar de debatir sus ideas o posturas políticas.
Los datos se recopilaron en 2024, año en el que cuatro de los cinco países analizados celebraban elecciones presidenciales, legislativas o locales. En una región altamente polarizada, los ciclos electorales intensifican la violencia en línea contra las mujeres.
En la mayoría de los países analizados, las formas más frecuentes de violencia buscaban socavar la capacidad de las mujeres para desempeñar sus funciones, a menudo mediante ataques vinculados a su afiliación política y participación cívica.
Los mensajes suelen cuestionar su salud mental, ponen en duda que hayan alcanzado sus cargos por mérito propio o descalifican su capacidad intelectual.
Esos ataques pueden desalentar la participación de las mujeres en la política y la vida pública, disuadir a candidatas calificadas y reforzar desigualdades en la representación, apunta el texto del Pnud.
Sin embargo, puntualiza que esta hostilidad no refleja plenamente las percepciones de la ciudadanía en la región.
El reporte cita un estudio de la estadounidense Universidad de Vanderbilt, el cual muestra que, en 2023, solo 26 % de las personas encuestadas en la región estuvo de acuerdo con la afirmación de que los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres, frente a 35 % en 2008.
Aunque la cifra sigue siendo significativa, la disminución sugiere un mayor reconocimiento de que las mujeres tienen las mismas capacidades de liderazgo.
Sostiene el informe del Pnud que las respuestas de política pública deberían reconocer la continuidad en la violencia dentro y fuera de espacios digitales, tratando los ataques en línea como señales tempranas de alerta que requieren prevención, apoyo psicosocial y asistencia legal oportuna.
Afirma que mejorar la detección de contenidos dañinos y fortalecer la sensibilización pública puede contribuir a la prevención y apoyar a las mujeres en la denuncia de abusos.
Y expone que se necesitan marcos regulatorios más sólidos y mecanismos de supervisión independientes para garantizar la rendición de cuentas de las plataformas, junto con cooperación regional para intercambiar buenas prácticas y coordinar acciones.
Datos y cifras: Liderazgo y participación política de las mujeres
La participación y el liderazgo de las mujeres en la política y la vida pública en igualdad son fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible antes de 2030. Sin embargo, los datos de ONU Mujeres muestran que la representación de las mujeres es insuficiente en todos los niveles de toma de decisiones del mundo. Por tanto, la paridad de género en la política está aún lejos de ser alcanzada.
Las mujeres en cargos directivos gubernamentales
A partir del 1 de enero de 2026, hay 28 países donde 30 mujeres se desempeñan como Jefas de Estado y/o de Gobierno. Al ritmo actual, la igualdad de género en las más altas esferas de decisión no se logrará por otros 130 años.
Solo 16 países están presididos por una Jefa de Estado, y 21 países tienen Jefas de Gobierno.
Datos recopilados por primera vez por ONU Mujeres muestran que, a 1 de enero de 2026, las mujeres representan el 22,4 por ciento de los miembros de Gabinete dirigiendo Ministerios que lideran un área política. Solo hay nueve países en los que las mujeres ocupan el 50 por ciento o más de los cargos de ministras del Gabinete que dirigen áreas políticas.
Las carteras más ocupadas por ministras son Mujer e igualdad de género, Familia e infancia, y Inclusión social y desarrollo.
Las mujeres en los parlamentos nacionales
Sólo el 27,5 por ciento de los parlamentarios son mujeres, frente al 11 por ciento en 1995.
Solo siete países tienen un 50 por ciento o más de mujeres en el parlamento en cámaras bajas o parlamentos unicamerales: Rwanda (64 por ciento), Cuba (57 por ciento), Nicaragua (55 por ciento), Bolivia (51 por ciento), Andorra, México, y Emiratos Árabes Unidos (todo al 50 por ciento).
Otros 23 países han alcanzado o superado el 40 por ciento, entre ellos diez en Europa, seis en África, cinco en América Latina y el Caribe, y dos en Asia-Pacífico.
En todo el mundo, hay 21 Estados en los que las mujeres ocupan menos del 10 por ciento de los escaños en cámaras bajas o parlamentos unicamerales, incluidas tres cámaras bajas en las que no hay ninguna mujer.
Con el nivel de avance actual, la paridad de género en los cuerpos legislativos nacionales no se logrará antes de 2063.
Las mujeres ocupan el 37 por ciento de los escaños parlamentarios en América Latina y el Caribe y constituyen el 33 por ciento de los parlamentos de Europa y América del Norte. En el África subsahariana hay un 27 por ciento de mujeres legisladoras, seguidas de Asia oriental y sudoriental, con un 24 por ciento; Oceanía, con un 21 por ciento; África septentrional y Asia occidental, con un 18.5 por ciento; y Asia central y meridional, con un 17 por ciento de parlamentarias.
Las mujeres en los gobiernos locales
Los datos sobre 147 países muestran que las mujeres constituyen más de 3 millones (36 por ciento) de representantes en los cuerpos deliberativos locales. En solo dos países se ha alcanzado el 50 por ciento, y en otros 29 países, más del 40 por ciento de mujeres en gobiernos locales.
También se observan variaciones regionales en la representación de las mujeres en los órganos deliberativos locales, a partir de enero de 2025: Asia central y meridional, 41 por ciento; Europa y América del Norte, 37 por ciento; Oceanía, 35 por ciento; Asia oriental y sudoriental, 31 por ciento; América Latina y el Caribe, 31 por ciento; África subsahariana, 26 por ciento; África septentrional y Asia occidental, 19 por ciento.
Aumento de la participación
La meta común adoptada internacionalmente en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing es lograr la participación política y distribución equilibrada del poder entre hombres y mujeres en la toma de decisiones.
Aunque la mayoría de los países del mundo no han alcanzado la paridad de género, las cuotas de género han contribuido sustancialmente al progreso a lo largo de los años. En los países con cuotas de candidatura legisladas, la representación de las mujeres es cinco puntos porcentuales y siete puntos porcentuales superior en los parlamentos y los gobiernos locales, respectivamente, en comparación con los países que carecen de dicha legislación.
La evidencia firme y cada vez más numerosa demuestra que la presencia de mujeres líderes en los procesos de toma de decisiones políticas mejora dichos procesos. Por ejemplo, una investigación sobre los panchayats (consejos locales) de la India puso de relieve que el número de proyectos de abastecimiento de agua potable en zonas donde dichos consejos están liderados por mujeres era un 62 por ciento mayor que en el caso de aquellas cuyos consejos están liderados por hombres. En Noruega se encontró una relación de causalidad directa entre la presencia de mujeres en los consejos municipales y la cobertura de la atención infantil.
Las mujeres demuestran liderazgo político al trabajar por encima de las divisiones partidarias en grupos parlamentarios de mujeres —incluso en los escenarios políticos más agresivos— y al defender asuntos de igualdad de género como la eliminación de la violencia de género, licencias parentales y cuidado infantil, pensiones, leyes de igualdad de género y reforma electoral.
El rol de las mujeres en la arena política tradicional
Escaños parlamentarios
América Latina y el Caribe alcanzó en 2024 la proporción más alta de escaños ocupados por mujeres en parlamentos nacionales a nivel mundial, con un 36,5%. Esta cifra supera el promedio global (27%) y el de países de la Ocde (33,3%), según el Programa de la ONU para el Desarrollo (Pnud). Bolivia tiene una participación del 51% en el órgano legislativo nacional.
Violencia política
La violencia política digital se ha convertido en un obstáculo creciente para las mujeres en la vida pública. Un análisis en cinco países de la región reveló que hasta cuatro de cada diez interacciones en redes sociales dirigidas hacia ellas eran violentas, mediante insultos, descalificaciones y ataques personales. La inteligencia artificial ha intensificado la violencia política de género.
Mujeres autoridades
Las mujeres en gabinetes ministeriales de la región aumentaron del 17,1% al 30,4% entre 1998 y 2024. Sin embargo, las carteras que ocupan siguen estereotipadas: las áreas más frecuentes son Mujer e igualdad de género, Familia e infancia, e Inclusión social y desarrollo, según ONU Mujeres. En gobiernos locales, solo el 31% de los escaños en cuerpos deliberativos son ocupados por mujeres (2025)





