No basta con enseñar una lengua originaria: hay que lograr que se siga hablando
En Bolivia podemos enseñar una lengua originaria en la escuela, aprender algunas palabras y cumplir actividades. Pero debemos hacernos una pregunta más profunda: ¿qué sucede cuando una lengua deja de ser hablada por las nuevas generaciones? Considero que este es uno de los principales desafíos de la educación intercultural: no basta con enseñar una lengua originaria como contenido; necesitamos conseguir que tenga presencia real en la vida de nuestras y nuestros estudiantes.
La situación merece atención. Bolivia reconoce 36 lenguas indígenas como oficiales, además del castellano. Sin embargo, un informe publicado por El País en julio de 2026 señala que 30 de esas 36 lenguas se encuentran en peligro de extinción y advierte que uno de los principales problemas es la falta de transmisión entre generaciones.
¿Qué significa esto? Que una lengua puede ser reconocida por las leyes y, al mismo tiempo, perder hablantes en la vida cotidiana. Si las familias dejan de hablarla con niñas, niños y jóvenes, la transmisión se interrumpe. Con cada generación que deja de utilizarla no solo desaparecen palabras: también pueden perderse relatos, conocimientos, historias familiares y formas propias de comprender el mundo.
La UNESCO advierte que, a nivel mundial, cerca del 40 % de la población no tiene acceso a una educación en una lengua que habla y comprende con fluidez. También señala que, en promedio, cada dos semanas desaparece una lengua, llevándose consigo parte de un patrimonio cultural e intelectual. Estos datos muestran que la diversidad lingüística no está garantizada simplemente porque una lengua figure como oficial.
Por eso, la escuela tiene una responsabilidad importante. La Ley N.º 070 establece que la educación boliviana tiene carácter intracultural, intercultural y plurilingüe, y plantea la recuperación, fortalecimiento y desarrollo de las lenguas de los pueblos indígena originarios. La normativa educativa vigente también promueve materiales educativos en las lenguas correspondientes cuando sea necesario profundizar la interculturalidad o el bilingüismo.
Pero una lengua no se revitaliza solamente con un libro de texto. Necesita ser hablada, escuchada, leída y escrita. Desde la enseñanza de la Lengua Castellana y Originaria podemos recuperar cuentos de las comunidades, entrevistas a personas mayores, canciones, relatos familiares y conocimientos transmitidos oralmente. Podemos escribirlos en la lengua originaria, traducirlos al castellano y permitir que las y los estudiantes descubran que su lengua también puede ocupar un lugar en la producción de conocimiento.
Esto tampoco significa enfrentar el castellano con las lenguas originarias. Ambas pueden convivir. El castellano amplía las posibilidades de comunicación, mientras las lenguas originarias mantienen vínculos con la identidad, el territorio y la memoria de los pueblos. Una educación plurilingüe debe brindar oportunidades para aprender y comunicarse desde ambas.
Como maestra de Lengua Castellana y Originaria, considero que nuestro desafío debe ir más allá de enseñar vocabulario. Necesitamos crear situaciones en las que las y los estudiantes tengan motivos reales para utilizar una lengua originaria: conversar con sus familias, entrevistar a personas de la comunidad, escribir historias, producir materiales e investigar.
Si una lengua solamente aparece en el cuaderno, pero desaparece de las conversaciones familiares, su futuro seguirá siendo incierto. En cambio, cuando una niña o un joven la utiliza para comunicarse, escribir una historia o compartir lo aprendido de sus abuelos, esa lengua vuelve a tener vida.
No basta, entonces, con decir que Bolivia es un país plurilingüe. Debemos conseguir que esa diversidad se escuche. Enseñar una lengua originaria no debería tener como finalidad aprender algunas palabras para aprobar una actividad, sino reconocerla como una lengua viva, propia y necesaria. Si queremos que nuestras lenguas originarias sobrevivan, debemos lograr que las nuevas generaciones quieran, sepan y puedan seguir hablándolas.
*Licenciada en comunicación y lenguajes: Castellana y originaria. Educación secundaria comunitaria productiva.
Bibliografía
- Estado Plurinacional de Bolivia. (2009). Constitución Política del Estado. Gaceta Oficial del Estado Plurinacional de Bolivia.
- Estado Plurinacional de Bolivia. (2010). Ley de la Educación N.º 070 “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”. Ministerio de Educación.
- Ministerio de Educación. (2026). Resolución Ministerial N.º 0001/2026: Normas generales para la gestión educativa 2026. Subsistema de Educación Regular.
- UNESCO. (2026). Día Internacional de la Lengua Materna. UNESCO.
- El País. (2026, 23 de julio). Las lenguas nativas en Bolivia en peligro: 30 de las 36 oficiales están en vías de extinción.





