Vapear: la forma moderna de enfermarse, pero con estilo propio
El Reino Unido ha implementado una prohibición sobre la venta de tabaco y vapeo para todas las personas nacidas después del 31 de diciembre de 2008. Esta medida, aunque no sorprende, responde a los alarmantes datos de salud: cada año se registran más de 400.000 hospitalizaciones relacionadas con el consumo de tabaco, y los costos sanitarios superan los 3.500 millones de euros anuales. La intención de esta acción audaz es salvar vidas y reducir gastos para toda la sociedad. Además, el tabaquismo afecta significativamente la productividad y la vida social de las personas. En Bolivia, el 20,5% de los hombres y el 4,1% de las mujeres son fumadores, y se estima que aproximadamente 3.100 personas mueren cada año por enfermedades asociadas al tabaquismo. Para ponerlo en perspectiva, las muertes por accidentes de tráfico en el país rondan las 2.400 al año.
Hasta la década de 1950, fumar no era considerado un hábito peligroso por la sociedad. Durante los años 1930 y 1940, las compañías tabacaleras incluso publicaban anuncios con médicos como protagonistas, sugiriendo que fumar era seguro, relajante e incluso beneficioso para la salud. Sin embargo, los organismos médicos oficiales ya empezaban a mostrar preocupación por los efectos del tabaco. Fue en la década de 1950 cuando las investigaciones realizadas en Estados Unidos y el Reino Unido confirmaron de manera definitiva la relación entre el consumo de tabaco, el cáncer y las enfermedades cardíacas. Los riesgos asociados son enormes, siendo el cáncer de pulmón el más frecuente, con una probabilidad hasta 19 veces mayor en los fumadores comparados con quienes nunca han fumado.
Actualmente, vapear están ganando popularidad. Al principio, se presentaron como una alternativa inocua e incluso saludable al cigarrillo tradicional y al puro. Sin embargo, parece que estamos repitiendo la historia. Muchas personas han adoptado el vapeo, pero cada vez surgen más evidencias de que vapear también es perjudicial para la salud. Aunque los daños sean menores que los provocados por el tabaco, no deja de ser nocivo. Además, al igual que ocurrió con el cigarrillo en sus inicios, desconocemos los efectos a largo plazo del vapeo, ya que los estudios y datos disponibles solo abarcan unos pocos años. Por lo tanto, es probable que en el futuro descubramos consecuencias negativas que hoy aún no conocemos.
Hoy en día, tanto fumar como vapear tienen efectos perjudiciales para la salud, aunque vapear puede ser algo menos dañino que fumar cigarrillos. Si no eres fumador, lo mejor que puedes hacer para mantenerte saludable es no empezar nunca, ni con cigarrillos ni con vapear. Para quienes ya fuman, lo más recomendable es dejar el hábito por completo. Si resulta complicado, una opción es reducir progresivamente el consumo de cigarrillos utilizando el vape como paso intermedio, aunque lo ideal es abandonar ambos productos para proteger tu salud.


