La importancia del registro de datos en la salud

Quizás no lo percibimos a diario, pero son los números los que determinan muchas cosas en nuestra vida. Cuando vamos al mercado a comprar lo necesario, la cantidad de dinero en nuestro bolsillo define qué y cuánto podemos adquirir. Ahora imagina ir al mercado sin saber para cuántas personas cocinarás, sus preferencias, los precios ni cuánto dinero tienes. ¿Qué podrías comprar en esa situación? En otras palabras, los datos son fundamentales para cada decisión cotidiana que tomamos. Esto aplica igualmente para empresas y gobiernos: si no conocen su realidad, ¿cómo pueden actuar con criterio?

Recientemente participé en una reunión sobre la vacunación contra el sarampión. Como mencioné en columnas anteriores, el sarampión es una enfermedad sumamente contagiosa, con un riesgo de mortalidad de hasta el 5%. Me plantearon una pregunta sencilla: ¿podía calcular la costo-efectividad y rentabilidad de la inversión? Aunque parece algo rutinario, realizar este análisis requiere tiempo y mucha paciencia.

El primer obstáculo es que hay países donde no se registran todos los casos nuevos. Según la OMS, el número real puede ser entre 6 y 12 veces mayor que el informado. De manera similar, la cantidad de muertes también está subregistrada. Las razones son diversas: a veces otra enfermedad aparece debido a la supresión del sistema inmune y se registra como tal; también puede ocurrir que el paciente muera en casa sin consultar a un médico; o, simplemente, el sistema de registro del país es deficiente. Todo esto afecta el cálculo. Si un país no reporta los casos o los fallecimientos, se puede llegar erróneamente a la conclusión de que la vacunación no aporta ningún beneficio.

Además, es indispensable conocer el costo real de la vacunación. Hablo específicamente de la vacunación, porque la vacuna es solo una parte del proceso. Otros gastos como la cadena de frío, transporte, insumos, mano de obra, etc., pueden ser significativamente mayores. Si no se tiene claridad sobre estos costos, es imposible estimar con precisión el costo total de un programa de vacunación y, por ende, evaluar correctamente su costo-efectividad y rentabilidad.

Es esencial que los gobiernos promuevan la recolección precisa de datos para tomar decisiones informadas, mejorar la salud pública y optimizar inversiones. Pero esta tarea no es solo gubernamental; también empresas e individuos deben recopilar y usar datos confiables. Para las empresas, esto permite identificar oportunidades y maximizar recursos. A nivel personal, contar con datos correctos ayuda a tomar mejores decisiones diarias. Así, obtener cifras exactas facilita implementar políticas más efectivas y responder a las necesidades reales de la población, fortaleciendo la toma de decisiones en toda la sociedad.


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