El dólar llega a Bs 11 y sigue al alza pese a las promesas oficiales
Mientras el Gobierno insiste en que la moneda cederá cuando ingresen los dólares de los exportadores, gremiales, microempresarios y economistas reclaman medidas más contundentes
El tipo de cambio en Bolivia volvió a subir este miércoles. El Banco Central de Bolivia (BCB) fijó el referencial en Bs 10,90 para ayer y ya anunció que este miércoles regirá en Bs 11, mientras que en el mercado paralelo la divisa se cotizó por encima de esa cifra, entre Bs 11,30 y Bs 11,35. La cifra confirma una tendencia sostenida desde que, el 29 de junio, el Gobierno de Rodrigo Paz liberó el precio del dólar tras quince años de tipo de cambio fijo en Bs 6,96, con un valor inicial de apertura de Bs 9,73. En menos de un mes, la devaluación acumulada ya bordea el 13% adicional sobre ese primer ajuste, y más del 55% frente al tipo fijo que regía hasta junio.
La promesa oficial: "las próximas semanas"
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, sostuvo el 10 de julio que el tipo de cambio se estabilizaría o incluso bajaría "en las próximas dos o tres semanas", en la medida en que el sector exportador —particularmente la minería, que retoma actividad tras los bloqueos— vuelva a liquidar sus divisas en el sistema financiero. Son las esperanzas de Espinoza. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, pidió a la población "tomar con naturalidad" la suba y remarcó que el proceso debería revertirse cuando ingresen esos dólares y se consoliden acuerdos con organismos multilaterales. Ese plazo, sin embargo, ya se cumplió sin que la cotización ceda: por el contrario, acumula subas. Pero hay que tomarlo con “naturalidad”.
El otro lado: gremiales y microempresarios en pie de protesta
La Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype) declaró en emergencia al sector y dio 48 horas al Gobierno para instalar una mesa de diálogo, al considerar que el esquema cambiario "profundizó la crisis" que ya arrastraban tras 53 días de bloqueos. Su presidenta, Helen Rivero, advirtió que muchas pequeñas empresas absorbieron parte del alza de insumos importados para no perder ventas, pero que esa estrategia es insostenible y podría derivar en cierres o reducción de producción. La Confederación Nacional de Gremiales, con Mercedes Quisbert a la cabeza, se reunirá este miércoles con el ministro Espinoza y amenazó con movilizaciones si no hay respuestas concretas, pese al estado de excepción vigente que restringe las concentraciones. La Central de Trabajadores de Bolivia (CTB), desde El Alto, también se declaró en emergencia. La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), por su parte, ha insistido en que la incertidumbre cambiaria golpea a un sector productivo ya debilitado por meses de conflictividad social.
¿Vuelve el modelo del 21060?
En este contexto gana terreno un debate de fondo: si el Gobierno debería decretar, como hizo el neoliberal Decreto Supremo 21060 del 29 de agosto de 1985, firmado por Víctor Paz Estenssoro, la obligación de que los exportadores liquiden el 100% de sus divisas ante el Banco Central de Bolivia. Aquella norma —pilar de la Nueva Política Económica de Paz Estenssoro— estableció la venta obligatoria al Estado de las divisas de exportación, con sanciones para quienes incumplieran los plazos.
La base de la propuesta está vinculada también al hecho de que esos mismos exportadores han sido los más beneficiados por los casi diez años de subsidios al combustible y la brecha cambiaria. Grandes empresas agroindustriales y la banca boliviana fueron los que más ganaron, incluso rompiendo récords de utilidades, según reportó El País en semanas pasadas.
El ingeniero financiero Rodrigo Fernández resume el contraste: mientras en 1996 las exportaciones estaban obligadas a liquidarse en el Banco Central, hoy "nadie mete dólares" en el sistema financiero, y advierte que no existen incentivos suficientes para que los exportadores traigan sus divisas de vuelta al país. El economista Fernando Romero, del Colegio de Economistas de Tarija, va en la misma línea: la liberación cambiaria era necesaria, pero sin "leyes estructurales" de respaldo carece de credibilidad, en un momento en que las reservas internacionales cayeron más del 70% desde 2014.
Analistas económicos y voces liberales —como el activista Antonio Saravia— también han evocado el 21060 al discutir la actual crisis, recordando que aquel decreto obligaba a todo exportador a liquidar divisas en el Banco Central. Un editorial reciente de un matutino nacional llegó a plantear explícitamente recuperar esa "lógica" de disciplina fiscal y monetaria, citando el caso de Argentina, que aplica hoy un mecanismo similar de liquidación obligatoria.
Hasta el cierre de esta edición, el Ejecutivo no ha anunciado un decreto en ese sentido: su apuesta declarada “esperanza” y “naturalidad”, sigue siendo la liquidación voluntaria del sector exportador, sumada a gestiones con organismos multilaterales para reforzar reservas. Pero la brecha entre esa promesa y la cotización real de la calle —que ya bordea los Bs 11— alimenta la presión, desde sectores empresariales, gremiales y académicos, para que el Gobierno adopte medidas de carácter obligatorio si la estabilización anunciada no se concreta en las próximas semanas.





