Crónica política
La velocidad del tiempo, el FMI y la resistencia de Paz Pereira
El presidente sigue atravesando escándalos y controversias sin mirar atrás, mientras la situación económica se agrava y expertos y diputados ponen en duda la efectividad del acuerdo con el FMI
El escándalo del Audi mal registrado ante notario y mal declarado ante la Contraloría parece ya un sueño de una lejana y fría noche de invierno. Pero seguimos en el mismo invierno. Nadia Beller recibió dos disparos en su humanidad hace menos de un mes y el Fiscal detuvo a su pareja y “asesor principal” del presidente, que se siente decepcionado, Fernando Cerimedo, por tentativa de feminicidio, que se convirtió en enriquecimiento ilícito y avanza, parece, incluso, hacia algún caso de narcotráfico. Han circulado videos y audios – con Bibi, con Oviedo, con el propio Paz - hablando de novelas, de repartos de pegas, de comandantes de la Policía que debían caer, de poderes especiales… El presidente especula con atentados en medio de la tragedia de Viacha que su ministro Oviedo desmiente tajantemente al minuto – aunque ayer lo volvió a repetir - mientras el vicepresidente Edmand Lara se excede en su representación. Ayer trascendió que más de un centenar de guardaparques del Servicio de Áreas Protegidas (Sernap) han sido intimados a renunciar tras la absorción del ministerio de Medio Ambiente por el ministerio de Desarrollo Productivo que dirige un connotado empresario maderero, el también ministro Óscar Mario Justiniano. Solo en este mes el dólar flexible ha tocado techo, se ha hablado de la Ley de Inversiones y de una reforma a fondo de la Constitución, pero todo queda detrás del último petardo: el acuerdo programático con el Fondo Monetario Internacional para la liberación de un crédito de 1.900 millones de dólares mientras arranca la cuenta atrás para levantar el Estado de Excepción entre maniobras del gobierno para su ampliación en la Asamblea.
Como estrategia de supervivencia parece “rebuscada”, pero de momento le va funcionando. Paz ha perdido diez ministros, dos presidentes de YPFB, un asesor principal y hasta ha convertido a su jefa de gabinete en secretaria personal.
En lo peor de la crisis del “asesor principal”, Tuto Quiroga y el propio Samuel Doria Medina le ofrecieron la salida del referéndum constitucional. Algo así como “que el empujón valga la pena”. Casi un año después y con las 12 leyes de “reforma urgente” prometidas - en noviembre como promesa y en abril como ultimátum - paralizadas por su evidente colisión con la Constitución, impulsar una reforma que debía validarse en referéndum y que además se convertiría en plebiscito parecía una buena idea. “Si se va se va, si se queda al menos pasamos ese trance”, decían.
El FMI
El problema es que las filas siguen, los dólares no aparecen – el BCB dice que sí tiene suficiente – y las familias empiezan a colapsar, así que antes de decidir entre Reforma Constitucional o ampliación de Estado de Excepción, le ha tocado el turno al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
La semana pasada se metió la Ley, pero sin la chicha, es decir, sin los detalles del acuerdo de reformas económicas pactado entre FMI y Gobierno – no se puede decir condicionado – que el miércoles filtró este diario y el jueves tuvo que explicar el ministro Christian Morales en conferencia de prensa donde se lo vio algo abrumado.
El acuerdo deja la “reforma” tributaria – subir impuestos – para más adelante, pero es tajante en las metas de recorte y techo de déficit para los próximos tres años – lo que dura el programa – y sobre todo, en que el POA 2027, que ya está en redacción, no debe contemplar ni un boliviano para la subvención de los combustibles.
Varios analistas coinciden en que 1.900 millones de dólares – que se irán prácticamente en facturas – es poco para tanto sacrificio, otros dicen que no había otro camino, otros que Paz juega a que con sus encantos logrará engatusar a Kristalina Georgieva y la exigencia de retirar la subvención se pospondrá un año, otros creen que no llegará al primer desembolso. Al, no el.
Retirar la subvención de un plumazo luego de 500 días de gobierno, mantener la congelación salarial, recortar empleo formal público y demás parecen conformar una espiral perfecta que se acabará tragando al propio gobierno, pero Paz sigue aferrado a tres factores: El odio a Evo Morales – que es el único referente del pasado reciente aun con todos sus negativos -; el miedo a Lara – el admirador de Bukele al que Paz llama dictador – y la expectativa de que el bloque continental MAGA le acabe dando una manito, que hasta ahora no se ha visto.
Tampoco ninguno de “los de siempre” quiere recibir esta herencia. Y tampoco es seguro, ni mucho menos, que la COB o los Tupac salgan a poner el pecho a las balas en un octubre más cacareado que analizado. Otra cosa será en enero. Si nada cambia.
El Gobierno apuesta por la Excepción
El Estado de Excepción se decretó el 20 de junio luego del partido de Paraguay en el Mundial que acabó de madrugada. En un fin de semana se acabó con las protestas y bloqueos y desde entonces, el articulado ha servido de poco más que alguna detención.
El diputado Alejandro Medinaceli, funcional al gobierno, informó anoche que se remitió a la Asamblea el pedido de su ampliación por 90 días, defendió que la norma lo permite hasta 180 días, pero argumentó que “Existe todavía una amenaza por una desestabilización que pretenden hacer algunos grupos irregulares”, que a falta de pruebas, no pasaría de rumor o deseo.
Por lo general, aprobar proyectos de calado en Estado de Excepción no es bien visto por los organismos internacionales.








