Crónica política de la jornada
El "gobierno de derecha" y las cartas de Beller y Cerimedo
El rol del ex “asesor principal” sigue siendo un misterio que el presidente devela por episodios. Si Fiscalía y Ejecutivo alcanzan un acuerdo, los dos operadores llevan las de perder tanto juntos como separados
La “improvisada” conferencia de prensa del presidente Rodrigo Paz Pereira en Tarija del pasado sábado sigue dando de que hablar, sobre todo en las redes. El sector más liberal – libertario se ha aferrado a un textual durante la argumentación de la respuesta a la pregunta sobre el rol de su “asesor principal” Fernando Cerimedo en las cumbres internacionales – Panamá, Chile, Escudo de las Américas, etc., -. Paz dijo “ha habido una conspiración para hacernos ver como un gobierno de derecha, y no”. Terremoto.
Es cierto que desde el primer día ha habido dudas de la alineación ideológica, y el presidente ha utilizado de forma recurrente en sus discursos un “desprecio” por las ideologías. Paz viene de una izquierda revolucionaria – el MIR - que luego se hizo socialdemócrata; se presentó de centro en las elecciones y empezó a gobernar respaldado por las derechas nacionales y las ultraderechas internacionales. Fernando Cerimedo es precisamente uno de sus más grandes representantes y promotores de los últimos años.
Otra cosa es sin embargo sus políticas. A nivel discursivo a utilizado la Fe y la Familia tradicional como distintivos y ha hablado de meritocracia, aunque sus contrataciones de alto nivel dejan mucho que desear en ese sentido.
Respecto a otro eje tradicional de la derecha como es “orden y seguridad”, Paz habla de “Bolivia, Bolivia, Bolivia” y militariza recurrentemente YPFB, pero en el momento de la confrontación de los 50 días optó por el diálogo, aunque acabó dictando Estado de Excepción cuando la resistencia estaba vencida, y tampoco opera respecto al Chapare a pesar de las múltiples amenazas.
Sin embargo, es en lo económico donde están las mayores contradicciones. Paz Pereira empezó retirando el Impuesto a las Grandes Fortunas, que tenía más de simbólico que de recaudatorio, y habló de “capitalismo para todos” en campaña, pero no se ha movido el régimen tributario, se siguen presupuestando déficits considerables y no se han cerrado las grandes empresas públicas. Además, se ha comprometido la no privatización de nada. Y es precisamente en este aspecto en el que los liberales más afean a Paz.
Sin embargo, una vez más, la presencia de Fernando Cerimedo genera controversias, pues Cerimedo es un convencido promotor de la batalla cultural, pero no tanto del libertarismo económico, y el gobierno de Paz Pereira sigue abonado a la estrategia del endeudamiento para obtener recursos que repartir entre regiones y sectores. El propio Paz lo intentó corregir discursivamente ayer: “no podemos vivir del endeudamiento, por eso el enfoque es el productivo”, pero lo cierto es que siempre lo fue.
Los diálogos
Ayer Cerimedo fue trasladado a Chonchocoro, donde se le reclama dentro del caso de Enriquecimiento Ilícito. Así tuvo que dejar Palmasola, donde guardaba reclusión por la tentativa de feminicidio contra su pareja Nadia Beller, aunque la figura legal encaje menos: varios abogados señalan que se le intentó matar por lo que sabía y no por ser necesariamente mujer.
En el traslado, Cerimedo, experto en el manejo de conversaciones en redes sociales por sí mismo y por su legión de bots falsos y trols humanos, dejó una frase con tanto veneno como intención cuando alguien le preguntó – ni preparado le sale mejor – que qué le diría al presidente: “que me perdone por no haberle hecho caso y meterme con esa loca”.
La estrategia de defensa en el tema feminicidio sigue siendo la misma: denuncia falsa de “una loca”, pero le añade un componente: el presidente sabía y le dijo que tuviera cuidado, ergo, hablaban de algo más que de estrategias de campaña, ergo, eran “cuates”.
Cerimedo viene esgrimiendo ese perfil desde el primer día. Paz le niega, pero aparecen fotos, audios y videos que evidencian lo contrario. Beller no tiene tanta “suerte”. No aparece en las fotos.
La cuestión es que sí, como parece, el poder ejecutivo y el Ministerio Público han llegado a alguna convergencia en esta materia “caiga quien caiga” pero “hasta aquí” quienes tienen las de perder son Beller y Cerimedo, que dejaron de jugar en el mismo bando, pero que no tienen la última palabra. O quizá sí.
El Gobierno y el Ministerio Público ya contemplan salidas por superación por agotamiento general. Capaz que ni hace falta referéndum constitucional. En cualquier caso, veremos que nuevas cartas guardan los operadores antes de que el tiempo los sepulte.








