Los altos índices de depresión de adolescentes preocupan en Tarija

En pasadas semanas, universidades tarijeñas en un esfuerzo conjunto con el INTRAID y otras instituciones dieron a conocer datos del estudio que realizaron sobre depresión en Tarija. Los mismos muestran que el 40 % de adolescentes evaluados entre 14 y 18 años presentan índices de depresión moderada a severa, lo que evidencia una situación que requiere atención urgente por parte de la sociedad en su conjunto.

El próximo 13 de enero se conmemorará del Dia Mundial de la Lucha contra la Depresión, los datos revelados en el estudio mencionado nos tocan de cerca y preocupan por la vulnerabilidad que tienen nuestros adolescentes y la amenaza que se cierne sobre su salud mental.

La escasa y precaria red de atención mental en nuestro medio hace aún más inquietante este panorama. El referente más importante para la atención en salud mental en Tarija es el Instituto Nacional en Prevención, Tratamiento, Rehabilitación e Investigación en Drogodependencias y Salud Mental (INTRAID) Tarija. Ya en 2023 el INTRAID informó que Tarija tiene la tasa más alta de pacientes con problemas mentales de Bolivia, casi el doble en relación al resto del país. Existe  una alta prevalencia de población adulta, apenas hay datos sobre niños, niñas y adolescentes con problemas de salud mental en nuestro departamento.

Esta institución de referencia solo cuenta con 35 camas y realiza cobertura de todo el departamento de Tarija, así como de zonas de Chuquisaca y Potosí. Las principales patologías detectadas por el INTRAID  que afectan a los tarijeños son también justamente ansiedad y depresión.

Un tema sensible en nuestro departamento es el suicidio, uno de sus causas es precisamente la depresión. El año 2024 terminó con 33 casos de suicidio y más de 52 tentativas. Dentro de estas, el segmento más afectado es el de adolescentes y jóvenes entre 15 y 24 años.

Reconocer los signos y señales de deterioro en la salud mental de niños y adolescentes es difícil pues es un tema del que se habla poco y se desconoce mucho. Los niños y adolescentes pueden sufrir depresión, ansiedad y otros trastornos mentales; muchos de ellos se inician precisamente en edades tempranas y predisponen a las personas a sufrirlos en la vida adulta.

Como padres se debe prestar atención a los cambios repentinos de humor y de hábitos de los hijos como una de las primeras señales de alerta. Así también al aislamiento, la pérdida de interés en las actividades que antes les producían bienestar, irritabilidad, desbordes emocionales, tristeza continua o aplanamiento afectivo; pueden ser estos algunos indicadores de que debemos buscar atención especializada de un psicólogo o psiquiatra.

Urge también que nuestras autoridades, entre tanta urgencia política y electoral, puedan visibilizar las verdaderas prioridades de nuestra población. La salud es una de ellas, la mental se vuelve fundamental y altamente prioritaria.


Más del autor