El aburrimiento como clave de la creatividad en la niñez

Las dinámicas actuales de vida, cada vez más aceleradas, están apresurando también los ritmos vitales de nuestros niños. Cada vez más actividades extracurriculares, jornadas largas de tareas y cosas para hacer, una tras otras. Las hiperocupación de los niños, planificar sus agendas y sus tiempos para tenerlos constantemente haciendo cosas se está convirtiendo en una tendencia.

Si bien muchos padres optamos por tenerles ocupados precisamente para alejarles de las pantallas, se debe tomar en cuenta que los excesos nunca son positivos. Incluso a veces por evitar que los niños se aburran les brindamos justamente el acceso a dispositivos tecnológicos.

Sin embargo el tiempo libre y la tolerancia que podamos tener los padres sobre el aburrimiento de los niños, tienen importantes beneficios en el desarrollo de su capacidad creadora. Cuando permitimos que los niños no tengan estímulos estructurados, abrimos la puerta para que se desarrolle la imaginación, la resolución de problemas, la concentración, el mundo interno, la paciencia, la autonomía e innovación. Su propio cerebro busca entretenerse de alguna manera y activa alternativas que pudo no haber usado antes.

Es posible que el aburrimiento cree momentos de estrés en la casa, sin embargo existen alternativas para canalizarlo de modo positivo. Por ejemplo se les puede ofrecer materiales varios que puedan ser usados de manera libre. Se recomienda establecer límites en cuanto a la seguridad en el uso de estos y que sepan lo que está y no permitido. También se debe aceptar el desorden que puede crear en casa el que un niño experimente y cree cosas por sí mismo.

Otra buena sugerencia para canalizar el ocio es adelantarse, haciendo con los niños una lista de cosas que le interesan, algunos proyectos a corto y largo plazo y creaciones que podrían hacer con los materiales disponibles. A esta lista pueden dirigirse cuando el aburrimiento asome.

En este sentido es recomendable que como padres evitemos ofrecer soluciones inmediatas cuando los niños no sepan qué hacer e instemos a que busquen algo por sí mismos. También es importante fomentar el juego libre sin la constante intervención adulta. Así aprendemos todos a disfrutar del tiempo libre, pues si los padres lo permitimos sin ponernos ansiosos, los niños pueden también aprenderlo. En ese tiempo con ellos mismos pueden descubrir un poco quiénes son y de qué son capaces.


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