El costo de fuegos artificiales en los Países Bajos

Como muchas personas, celebro el año nuevo. Esta vez lo celebré con amigos en un barrio bastante tranquilo. Sin embargo, justo después de la medianoche, todos recibimos un mensaje de alerta nacional en el teléfono. Se trata de una alerta que normalmente solo se utiliza en situaciones peligrosas, como incendios o ataques. Es seguro que muchos se pusieron nerviosos, especialmente porque el sonido es muy desagradable. El mensaje indicaba que la línea de emergencia nacional, 112, estaba saturada debido a tantos problemas y pedía a la gente llamar únicamente cuando estuvieran en situaciones de riesgo para sus vidas.

Tal vez no parezca tan grave al principio, pero unos días después se hace evidente todo lo que ocurrió. Aquí tienes un resumen: se vendieron fuegos artificiales por 129 millones de euros, estableciendo un récord a pesar de estar prohibidos en más de veinte ciudades. En Año Nuevo trabajan más del doble de policías comparado con lo habitual, junto con médicos y enfermeras adicionales. Hubo dos fallecidos y más de 1,200 personas resultaron heridas, siendo más del 50% de los casos causados por fuegos artificiales ilegales. Se incendiaron una iglesia monumental, un centro deportivo, varios autos y barcos. Además, mientras los servicios de emergencia intentaban ayudar, algunas personas irresponsables les lanzaron fuegos artificiales. Los daños totales se estiman entre 15.5 y 22.6 millones de euros.

Ahora las noticias positivas. Desde este año, los fuegos artificiales están prohibidos en todos los Países Bajos. La toma de esta decisión llevó tiempo. Por un lado, está la tradición de celebrar el Año Nuevo con fuegos artificiales; pero, por otro lado, surgió la pregunta: si los prohibimos, ¿cómo los vamos a controlar? 

Las investigaciones demuestran que solo entre el 10 y el 20 por ciento de la población desea encender fuegos artificiales. Por un lado, es una pena que se pierde una tradición, por otro lado, si una tradición cuesta tanto a una sociedad quizás es tiempo para pensar en nuevas tradiciones donde podemos celebrar todos seguros, sin heridos, sin muertos y sin daños.

Las investigaciones demuestran que solo entre el 10 y el 20 por ciento de la población desea encender fuegos artificiales. Por un lado, es una pena que se pierde una tradición, por otro lado, si una tradición cuesta tanto a una sociedad quizás es tiempo para pensar en nuevas tradiciones donde podemos celebrar todos seguros, sin heridos, sin muertos y sin daños. Es fundamental fomentar la creatividad para encontrar alternativas que unan a la comunidad, promuevan la alegría y protejan la integridad de todos los ciudadanos.


Más del autor