La táctica del palo y la zanahoria
Muchos de los problemas que enfrentamos están relacionados con nuestros hábitos de comportamiento. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que factores como los hábitos alimenticios, el consumo de tabaco, el alcohol, la escasa actividad física y el estilo de vida sedentario contribuyen a aproximadamente 16 millones de muertes al año, cifra que se prevé aumente en los próximos años. Además, estas enfermedades generan elevados costos sanitarios y una considerable pérdida de productividad.
Resulta paradójico que, a pesar del progreso económico que ha generado abundancia alimentaria, mayor tiempo libre y trabajos menos perjudiciales para la salud física, estos avances también hayan tenido un impacto negativo en nuestra salud. Este es un privilegio notable. Dado que las proyecciones para el futuro no son alentadoras, es imprescindible actuar y modificar nuestros hábitos de vida. Sin embargo, el cambio de costumbres representa un desafío considerable. Surge entonces la pregunta: ¿Entonces, el palo o la zanahoria?
Quienes crecieron en una época más sencilla, cuando había solo tres canales en la televisión y los padres y maestros eran más estrictos, recordarán que comer una galleta o un dulce era algo verdaderamente especial. La cena se acompañaba con agua, lo mismo ocurría si tenías sed durante el día: se bebía agua, té o quizás café. Esto tenía una razón simple: la economía. Reflexionando sobre esto, muchos países actualmente están implementando o considerando impuestos sobre productos no saludables, especialmente aquellos con altos contenidos de grasas o azúcares. También se plantea aumentar el precio de la gasolina. Se ha demostrado que mientras más caro es un producto, menos se consume; el Palo.
Sin embargo, mantener un estilo de vida saludable se ha vuelto más complejo. La práctica deportiva resulta cada vez más costosa, difícil o insegura. Caminar o utilizar la bicicleta para desplazarse al trabajo es una forma accesible de ejercicio. Ya existen estrategias orientadas a fomentar estas prácticas, las cuales deberían ampliarse. Entre ellas se encuentran los subsidios para adquirir bicicletas, membresías en clubes deportivos e inversiones en infraestructura segura para peatones y ciclistas. Cuando los costos disminuyen, la adopción de estos hábitos se acelera; la zanahoria.
Los gobiernos deben asumir su papel de forma responsable: no basta con imponer impuestos, también deben generar oportunidades para todos. Así, es más sencillo influir en el comportamiento social y mejorar la salud pública.


