Todos Santos, vida y muerte: llevar los duelos a nuestra manera
En estos días miles de familias bolivianas se prepararon para el día de Todos Santos, muchos ya hicieron arreglos y mejoras en los nichos de seres queridos, otros se dispusieron a amasar y preparar la mesa de ofendas, otros nos preparamos para pasar un largo rato visitando los cementerios.
Esta semana llena de rituales en homenaje a quienes se fueron, va dando sentido a nuestra experiencia sobre la muerte, recordando y preparando algo para los seres queridos. Así, en el día central de esta celebración, les recibimos simbólicamente durante 24 horas para honrarles y luego volver a despedirles; siendo una tradición significativa para muchos y una ocasión valiosa para seguir elaborando nuestras pérdidas y duelos.
En la cosmovisión boliviana general, dentro de sus variantes, se entiende a la muerte como una transición y no un fin. La creencia de que nuestros difuntos regresan este día para visitarnos se convierte en una ocasión de reconectarnos con quienes perdimos, para reencontrarnos en un espacio y tiempo diferentes.
En todos los rituales de estos días, muy ricos en simbolismos, se concede espacio a nuestros dolores y pérdidas, la oportunidad de mirarnos nuevamente a nosotros mismos frente a la muerte y la posibilidad de darnos consuelo y aceptación. Esta fecha nos ofrece una conexión entre los planos espiritual y terrenal, cuando los que creímos perder para siempre una vez más están aquí.
Así, a nivel psicológico y emocional, Todos Santos nos permite un tiempo especial de recuerdo hacia los seres queridos que partieron, lo que compartimos y aportaron en nuestra vida. Asimismo se pueden reavivar emociones diferentes y las difíciles de manejar, como el dolor y la tristeza; es un momento de aceptación de lo que seguimos sintiendo respecto a los duelos que vivimos.
Se convierte también en una ocasión propicia para hablar de la muerte con nuestros niños y adolescentes, de acuerdo a su edad y nivel de comprensión, y las pérdidas que han experimentado. Debe hacérselo con honestidad, respondiendo a sus dudas e inquietudes y mostrándoles que las emociones difíciles y propias de los duelos son esperables. Nuestra forma de conmemoración ofrece así un abanico muy amplio para relacionar el amor y la muerte como parte de la vida y ser transmitido así a nuestros pequeños.
Ante el avasallamiento de Halloween y el síntoma contemporáneo de evadir el dolor y evitar hablar de la muerte; conviene no perder de vista el valor de nuestras tradiciones junto a nuestros hijos con el objeto de reflexionar y hablar sanamente sobre la vida y el fin de ésta, los duelos y las despedidas.


