¿Familias reconstituidas, ensambladas o enlazadas? Complejidades en Bolivia

Las dinámicas familiares son complejas y en Bolivia toman carices y particularidades propias. Tomamos en cuenta inicialmente que la edad promedio del primer embarazo para las mujeres en Bolivia es aproximadamente 23 años para el área urbana y rural. Paralelamente el índice de embarazo adolescente en nuestro país es de los mas altos de la región; solo en 2023 se registraron 32.660 embarazos en adolescentes de 10 a 19 años. Ambos datos nos muestran que la maternidad en nuestro país se inicia pronto, en promedio. Tomamos en cuenta también el índice de divorcios en Bolivia que se encuentra aproximadamente en un 30 %, lo cual indica que 3 de cada 10 matrimonios fracasan. Muchos de ellos se reconstituyen en nuevas relaciones sentimentales con la particularidad de que se ha tenido hijos e hijas previamente y que estos vienen a reconfigurar los nuevos vínculos.

Estos datos muestran de manera general el tipo de particularidades de las familias en nuestro país y su complejidad, la cual aumenta cuando se forman nuevas parejas con hijos e hijas de anteriores relaciones. Los conflictos devenidos pueden tener que ver por una parte con la situación económica que incide directamente en el nuevo núcleo familiar, es decir si se tienen las condiciones para atender las necesidades de todos sus miembros; en casos de separación  previa también puede incidir la existencia o no de la asignación de asistencia familiar (de mutuo acuerdo o asignada por un Juez de Familia) de los padres o madres biológicos, asuntos de guardas  legales de los hijos, etc. También puede afectar a todo este entramado el tipo de relación entre sus miembros, es decir si las separaciones han sido convulsas o poco amigables pues el margen de flexibilidad y coordinación necesarias entre ambos progenitores disminuye y por ende la probabilidad de conflicto con las nuevas parejas también aumenta.

Donde más preocupación existe es cómo las familias enlazadas pueden incidir en el crecimiento y desarrollo emocional de los hijos e hijas y como transitan los cambios familiares. Este camino depende mucho de la coordinación y flexibilidad de los progenitores biológicos, del relacionamiento  y comunicación de las nuevas parejas en relación a los hijos e hijas de sus cónyuges y con sus padres biológicos, también del acompañamiento que tuvieron los hijos ante la separación previa de sus padres; asimismo importa el respeto a la figura de los progenitores biológicos aunque estos ya no convivan con sus hijos y otros.

La dinámica social y familiar con tantos factores hacen difícil esta tarea, pero no imposible. Asumir nuestras decisiones y poder no entorpecer más el desarrollo de los hijos e hijas es responsabilidad de los padres, biológicos y no, y todos quienes les rodeamos.


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