La batalla por Mosul...
Nínive, reconocido centro de adoración de la diosa Ishtar, atravesó los tiempos de Shamshi-Adad (1809-1776 AC), Tukulti-Ninurta II y otros, hasta que, en 700 AC, el Rey Sennacherib la convirtió en la capital de Asiria. Algunos siglos después Nínive se convirtió en la ciudad más grande del...
Nínive, reconocido centro de adoración de la diosa Ishtar, atravesó los tiempos de Shamshi-Adad (1809-1776 AC), Tukulti-Ninurta II y otros, hasta que, en 700 AC, el Rey Sennacherib la convirtió en la capital de Asiria. Algunos siglos después Nínive se convirtió en la ciudad más grande del planeta y hoy, todavía, muchos historiadores creen que los míticos jardines colgantes de babilonia, en realidad fueron construidos aquí.A partir del año 626 AC, brutales guerras civiles internas que duraron más de una década debilitaron al imperio y facilitaron la invasión de una amplia coalición de fuerzas hostiles formadas por babilonios, medeos, persas, caldeos y otros pueblos esclavizados por los asirios. Nínive cayó finalmente, en una batalla que se libró casa por casa el año 612 AC, durante el reino de Sin-Shar-Iskur, quien fue asesinado defendiendo su capital.Mosul emergió de las cenizas de Nínive, para ser conquistada en 332 AC por Alejandro y quedar luego sometida a la satrapía seleucida Siria (que fue el nombre que los griegos le dieron a la antigua Asiria). Aquí yacen, de acuerdo a la tradición judía, los restos mortales del profeta Jonás, quien fuera comisionado por Yaweh en dos oportunidades para advertir a los habitantes de Nínive sobre su destrucción.Por Mosul pasaron luego desde los mamelucos hasta los Mongoles y los Otomanos. En 1165, Benjamín de Tudela, de paso por la ciudad, recibió, del líder de la comunidad judía de Mosul, que decía provenir del linaje del Rey David, una carta para Maimónides, ¡que pedía ayuda espiritual para sus 7.000 miembros!Es necesario saltar casi mil años para presenciar una nueva y épica batalla sobre esta ciudad milenaria. Esta vez se lanza sobre ella, nuevamente, una amplia coalición de kurdos, iraquíes y otras fuerzas menores, respaldadas por un extraño y poderoso imperio cuya capital está al otro lado del globo terráqueo. Sus habitantes esperan con ansiedad y miedo su desarrollo, en condición de rehenes y escudos humanos de ese otro engendro que parece extraído del fondo mismo de la historia medieval: el Daesh o Estado Islámico, producto, a su vez, de las desacertadas y no menos brutales acciones militares occidentales sobre Irak, Afganistán, Siria, Libia, Yemen, etc.Lo más probable es que la coalición triunfe en su batalla para retomar Mosul, pero su victoria tendrá un altísimo costo político y humanitario.Para derrotar al grupo militante islámico, la operación en Mosul podría elevar el número de bajas iraquíes —que ya es hoy la tercera más grande del mundo, después de Siria y Yemen—, debido al gran número de civiles que permanecen en la ciudad y que obligan a los atacantes a demorar sus acciones en el esfuerzo de minimizar los daños colaterales.A pesar de que una mayoría de los casi 750 mil habitantes de Mosul permanecerán atrapados en la ciudad, como escudos humanos para prevenir ataques aéreos principalmente, cientos de miles con seguridad buscarán refugio en otra parte. En una región, inundada de desplazados provenientes de tantas zonas conflictivas, lo más probable, obviamente, es que no lo encuentren y se desate una crisis humanitaria sin precedentes.La degradación de la situación humanitaria en el norte de Irak es inevitable en los próximos meses, sumando así a los más de 4 millones de iraquíes ya desplazados por el Daesh desde enero del 2014, los cerca de 200 mil a ser desplazados durante la batalla de Mosul y casi un millón de ellos al finalizar los combates.Anticipando el desastre de la operación Mosul, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, está liderando varias iniciativas para canalizar la ayuda internacional; sin embargo, nada permite suponer que la misma no sea sobrepasada por la magnitud de la crisis desatada por los EEUU y sus aliados en la región.Con los campos de refugiados en Irak llenos y sin capacidad para ampliar significativamente sus servicios; con la región Kurda saturada también de refugiados; los nuevos desplazados se vuelcan hacía Siria, donde la guerra se desarrolla en tres frentes: el del Gobierno (respaldado por Rusia); el de los rebeldes (que cuentan con ayuda de los EEUU) y el del propio Estado Islámico, que todavía controla importantes territorios. El que los desplazados por la operación en Mosul prefieran el sangriento escenario en Siria, a permanecer en territorio Iraquí, es una muestra conmovedora de su desesperada situación.
Que la paz retorne a esas tierras. ¡¡As-Salaam-Alaikum!! ¡¡Wa-Alaikum-Salaam!!¡¡Shalom-aleichem!!¡¡Aleichem Shalom!!


