Crecimiento económico, desarrollo tecnológico y bienestar social

Es que en la vieja “querella por el excedente” no siempre, o casi nunca, el Estado se puso, como en este caso, del lado del pueblo trabajador. Tiene sentido, al calor de este debate, revisar el comportamiento histórico de este indicador económico en las economías más desarrolladas. Robert...

Es que en la vieja “querella por el excedente” no siempre, o casi nunca, el Estado se puso, como en este caso, del lado del pueblo trabajador. Tiene sentido, al calor de este debate, revisar el comportamiento histórico de este indicador económico en las economías más desarrolladas. Robert J. Gordon, en su libro “El surgimiento y la caída del crecimiento económico norteamericano”, demuestra que éste no es un indicador continuo y estable en el tiempo. Prácticamente no se registra crecimiento económico alguno entre la Caída del Imperio Romano y la Edad Media. Investigadores e historiadores han demostrado que el mundo registró un crecimiento pequeño pero continuo recién entre 1770 y 1870, un siglo de transición lenta a un nuevo escenario que sería marcado por un crecimiento sin precedentes en el siglo que va de 1870 a 1970, a partir del cual, nuevamente, el crecimiento de la economía mundial se ralentiza significativamente. Siguiendo a Gordon: “El siglo de revolución en los EEUU, luego de la guerra civil, fue económico y no político, liberando a los hogares de las penurias de las labores de casa, de la oscuridad, las enfermedades endémicas y la muerte temprana… Solo 100 años más tarde, la vida diaria cambió de manera irreconocible. Los trabajos manuales fuera de casa fueron reemplazados por ambientes climatizados, el trabajo de la casa automatizado por aparatos eléctricos de toda clase, la oscuridad por la luz eléctrica, el aislamiento reemplazado no solo por la posibilidad de viajar sino también por las imágenes a color con que la TV trae al mundo a tu casa. Lo más importante, un recién nacido podría tener la expectativa de vivir, no hasta los 45, sino hasta los 78 años. La revolución económica de 1870 a 1970 (que se amplió más o menos tarde al resto del planeta) fue única en la historia humana, irrepetible, puesto que sus logros solo pueden ocurrir una vez”.Esto confirma la idea de Marx en sentido de que hay periodos revolucionarios en los que en un año ocurren los cambios económicos y sociales que no ocurrieron en un siglo y viceversa; ¡la humanidad puede entrar en periodos de estancamiento en los cuales en un siglo ocurran los fenómenos que en periodos de la historia inmersos en procesos de cambio, ocurren en un año!Es evidente que, en algunos casos, cuando las fuerzas productivas son trabadas por las relaciones sociales de producción, el cambio viene desde la revolución social y política. Pero es también evidente que el desarrollo tecnológico también puede generar irresistibles procesos de transformación y cambio en las condiciones de vida de los seres humanos. En el siglo que nos ocupa (1870-1970) se experimentó un verdadero “cluster” de grandes inventos que tenían que ver con “necesidades básicas” como ser la disponibilidad de alimentos, la producción de vestimenta adecuada y de bajo costo, el abaratamiento de los costos de construcción, el transporte, la electricidad, el teléfono fijo, el inodoro, las redes de agua potable y alcantarillado, la salud y las condiciones de trabajo, etc., a diferencia de los nuevos desarrollos de la tecnología posterior a 1970, que se concentraron en una más estrecha franja de la actividad económica, vinculada a las telecomunicaciones, el entretenimiento, la recolección y procesamiento de la información, etc. En este último periodo, es también evidente, no hubo radicales avances en aquellas esferas de la vida que llamamos las “necesidades básicas” listadas arriba. El indicador que mejor mide estos impactos se denomina el TFT (Total Productivity Factor) y es una medida de cuan rápidamente la producción crece en relación al crecimiento del capital y del trabajo. El TFT creció, después de 1970 a menos de un tercio de las tasas logradas entre 1920 y 1970. La caída de este indicador está correlacionada directamente con el crecimiento de la desigualdad que concentró los frutos del crecimiento económico cada vez en menos manos.La afirmación de Gordon, en sentido de que este siglo “especial” fue más importante para el progreso económico de la humanidad que los milenios que le precedieron y el casi medio siglo que le sigue, representa una verdadera rebelión contra las teorías del crecimiento económico de los últimos 60 años.El historiador del crecimiento económico Angus Maddison afirma que el crecimiento económico registrado en el mundo occidental entre el año 1 AD y 1820 fue de solamente 0,06% por año o ¡6% por siglo! Como ocurrió con casi todos los pueblos de la periferia, en Tarija debemos recorrer esta ventana de tiempo casi en unos 50 a 100 años. Los mecheros y las velas fueron (parcialmente) sustituidos recién a partir de las pequeñas centrales hidroeléctricas instaladas en el Angosto de San Luis por Calavi y Frigerio en las primeras décadas del siglo XX; la TV color recién apareció en los 70; recuerdo todavía cuando nuestro primer teléfono tenía el numero “1010” y era un privilegio tenerlo; las “Digital PDP 11” se instalaron también en los 70 en la Universidad y ¡sus tarjetas de memoria RAM de 32 K tenían el tamaño de una carpeta tamaño oficio! Mi abuela todavía viajó a Argentina recorriendo a lomo de mula el tramo Tarija - Iscayachi – Villazón para tomar el tren a Buenos Aires. Fue también una de las pocas que vio el primer automóvil en Tarija, la primera calle asfaltada y el aterrizaje del primer avión. Si parece que fue ayer nomás, sin embargo hoy la vida en Tarija es también ya irreconocible para nuestros padres y abuelos.


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