Crisis en Irán encarece el petróleo y tambalea la economía boliviana
Analistas advierten que Bolivia, como "tomadora de precios", sufrirá una presión cambiaria extra y el riesgo de una inflación importada debido al encarecimiento de la logística global.
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente volvió a encender las alarmas en los mercados internacionales y amenaza con tener efectos directos sobre la economía boliviana, altamente dependiente de la importación de combustibles. Los recientes ataques en Irán no solo han provocado una escalada geopolítica, sino que ya comenzaron a reflejarse en el alza del precio del crudo, un escenario que expertos advierten podría presionar las finanzas públicas, las reservas internacionales y el bolsillo de la población.
El bombardeo iniciado el 28 de febrero de 2026, bajo la denominada Operación Furia Épica (Epic Fury), fue una acción militar conjunta liderada por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán. El episodio reconfiguró el tablero político global y generó una inmediata reacción en los mercados energéticos.
Bolivia y la vulnerabilidad externa
Bolivia no quedó al margen de este remezón internacional. El analista económico Fernando Romero explicó que el país, al ser importador neto de diésel y gasolina, actúa como “tomador de precios”, por lo que cualquier variación en el mercado global se traduce en mayores costos internos.
Romero detalló que, tras los ataques, el mercado estadounidense cada día varía sus cotizaciones, refirió que este miércoles cerró con el crudo WTI en 76,10 dólares por barril, mientras que el Brent, referencia del mercado europeo, bordeó los 82 dólares. Estas cifras superan el rango de 70 a 75 dólares contemplado en el Presupuesto General del Estado 2026, elaborado antes de la escalada bélica.
“Si se construye una planificación fiscal con un precio del petróleo y este sube entre un 20 y 30%, se tira al suelo toda la planificación presupuestaria. Para un país importador de carburantes esto significa mayor erogación de dólares, más gasto público, déficit fiscal y presión cambiaria”, advirtió.
Combustibles caros y presión en las reservas
Uno de los impactos inmediatos es el encarecimiento de la importación de combustibles. Tras el ataque, el Brent subió más del 5%, superando los 81 dólares por barril, lo que obliga al Estado boliviano a destinar más divisas para garantizar el abastecimiento interno de diésel y gasolina.
Este escenario, según Romero, agrava la escasez de dólares que el país arrastra desde hace un par de años y añade presión sobre las Reservas Internacionales, especialmente si el Gobierno busca sostener precios internos controlados o algún nivel de subsidio.
Carburantes
El alza del crudo pone al Gobierno entre la espada y la pared en la importación de carburantes y la estabilidad de los precios en el mercado nacional
A ello se suma el riesgo de inflación importada, Romero puntualiza que al menos el 70% de lo que consume Bolivia es de origen extranjero. Las tensiones en rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz elevan los costos logísticos y de transporte, encareciendo no solo los combustibles, sino también productos importados, con un impacto directo en el poder adquisitivo de Bolivia.
Incertidumbre política
Romero también alertó sobre la incertidumbre en los acuerdos bilaterales, considerando la cercanía política que mantuvieron gobiernos bolivianos anteriores con Irán. La crisis obliga a revisar el estado y viabilidad de los convenios de cooperación vigentes.
En paralelo, los mercados financieros reaccionaron con caídas en bolsas internacionales y mayor volatilidad, un reflejo de la incertidumbre global que suele acompañar a los conflictos armados de gran escala.
¿Regresa el subsidio?
El economista Gonzalo Chávez advirtió que, si la tendencia alcista del petróleo se mantiene, en el corto plazo el Gobierno se verá obligado a comprar combustibles a precios más altos que los vigentes cuando se levantó la subvención.
“Esto podría significar el retorno del subsidio de manera importante”, señaló a Unitel, al explicar que la brecha entre el precio que paga la población y el costo real de importación volverá a ampliarse.
Chávez recordó que cuando el litro de gasolina se vendía a Bs 3,74, el barril de petróleo costaba alrededor de 29 dólares, mientras que al levantarse la subvención el barril ya estaba en 54 dólares. “Si el precio sube a 70 u 80 dólares, esa diferencia es subsidio. Si queremos mantener la gasolina en Bs 6,96, el Estado tendrá que cubrirla”, afirmó.
Además, remarcó que el aumento del dólar a nivel internacional juega en contra, ya que el Gobierno necesitará más bolivianos para comprar la misma cantidad de combustible. “La presión sobre el fisco ha vuelto con esta guerra entre Irán y Estados Unidos”, lamentó.
Otro efecto colateral es el riesgo de contrabando de combustibles. Chávez recordó que en los países vecinos los precios están atados al mercado internacional, por lo que si Bolivia mantiene un precio interno más bajo frente a un petróleo en alza, el incentivo para la salida ilegal de gasolina y diésel se incrementa.
Advierten que el dólar tenderá a subir
El economista Fernando Romero enfatizó que tras el conflicto geopolítico con Irán, el mercado mundial se encuentra especulativo, ocasionando que el mercado de valores y bolsas registren caídas. Sin embargo, alertó que esta situación generará que el dólar tenderá a subir.
“Por el momento la inflación ha respondido a expectativas inflacionarias más bajas, a un estancamiento del precio del dólar, pero hasta el momento el Gobierno en medidas económicas y antiinflacionarias como reducir el gasto público, equilibrar el mercado cambiario o aumentar las reservas internacionales y divisas no lo ha hecho todavía”, expuso.





