Ganó “el Óscar Mario”
El ministro de Desarrollo Productivo y Medio Ambiente ha ido ganando poder en medio de la pugna de facciones en el gabinete
Óscar Mario Justiniano fue uno de los fichajes de relumbrón que incorporó Rodrigo Paz Pereira a su gabinete el 8 de noviembre de 2025, cuando inició la gestión tras una campaña larga y dura. Empresario maderero y vinculado al último cambio en el accionariado del Diario Mayor El Deber, no había mostrado militancia, pero sí había participado en política a través de organizaciones empresariales. Al gabinete llegó casi directamente desde la Presidencia de la Federación de Empresarios Privados en Santa Cruz.
Camba de buena presencia y voluntarioso, nunca declinó un esfuerzo para aparecer en la foto. Se le identificaba como uno de los que había aportado fuerte en la campaña de Rodrigo Paz, aunque las malas lenguas decían que había diversificado entre varios candidatos, y que incluso tenía una vinculación de amistad fuerte con los famosos hijos de Luis Arce, especialmente con Marcelo, que aparentemente vino a ser el gran operador de la pasada legislatura.
Justiniano empezó dirigiendo el ministerio de Desarrollo Productivo con las competencias de Agua, un monstruo con 50 empresas o entidades públicas dependientes de la gestión que van de Epsas o Misicuni, hasta el Seprec o Emapa pasando por el Fondo Indígena o el Senasag y todo el Sedem. Al principio incorporaba Tierras, pero le pasaron el INRA a Presidencia para evitar conflictos antes de tiempo.
El 12 de agosto Rodrigo Paz liquidó el ministerio de Planificación, que en noviembre se había quedado con las competencias de Medio Ambiente y que fueron definitivamente transferidas a Desarrollo Productivo con todos sus proyectos de bonos de carbono, además de sus descentralizadas como Emagua y el Sernap.
Además, también recibió algunas competencias de Planificación, quedando su organigrama con cinco viceministerios: Medio Ambiente; Seguridad Hídrica; Políticas de Industrialización; Comercio y Logística Interna, y Desarrollo Agropecuario y Agroforestal.
Para entonces Óscar Mario Justiniano ya era un peso pesado en el gabinete. Y lo sería más.
El interludio
Entre el primer reparto de carteras y el segundo hubo 53 días de bloqueo y muchos nervios en el gabinete. Es el periodo – mayo y junio -que vienen a narrar los diferentes audios que se vienen filtrando desde agosto y que – siendo verificados por las Verificadoras pero no procesados por la Fiscalía – describen un grupo fuerte muy cercano al presidente que opera a través del asesor Fernando Cerimedo y la primera dama, María Elena Urquidi, frente al resto, entre los que se identifica principalmente a José Luis Lupo, pero entre los que se repite cada vez más un nombre: “El Óscar Mario”.
El interludio II
El 4 de julio se produce un gabinete de Gobierno en Tarija en el que según describe Raúl Peñaranda en su libro “Factor Cerimedo”, el presidente toma la determinación de prescindir de los aliados de Samuel Doria Medina en el gobierno, algo que les comunica de forma no muy ortodoxa, lo que precipita la caída de José Luis Lupo.
Tres hechos que despejan el camino
Solo una semana después de que Óscar Mario se convirtiera en “superministro” tuvo lugar un hecho clave: El 17 de agosto Nadia Beller fue baleada en las puertas de un hotel en Equipetrol y el gran asesor de Rodrigo Paz Pereira, Fernando Cerimedo, remitido a Chonchocoro como presunto autor intelectual de la tentativa de feminicidio. Los cimientos del proyecto de Paz Pereira aferrado al grupo familiar empezaron a tambalearse.
El 21 de agosto se anula el nombramiento del ministro de Economía Gabriel Espinoza, considerado dentro del círculo íntimo de Rodrigo Paz e incluso barajado como sucesor. El escándalo del Audi eléctrico mal declarado en impuestos municipales y obviado en la Declaración Jurada estalló a primeros de mes y el desenlace fue inexorable.
El 1 de septiembre se interviene YPFB por parte del ministerio de Hidrocarburos y una comisión de la que forma parte tanto Óscar Mario Justiniano como Mauricio Zamora, el ministro de Obras Públicas y hermano del esposo de la hermana de la esposa del presidente. Un audio filtrado y verificado la semana pasada relataba como Zamora alertaba a Cerimedo y este a Urquidi de las maniobras de Justiniano – “el vivo” – para colocar a su gente en Hidrocarburos.
Mariaca, Saucedo y el pulso en Santa Cruz
El 1 de octubre cae el Fiscal General Roger Mariaca, principal instigador de los procesos contra Fernando Cerimedo y que llegó a amenazar a la primera dama, María Elena Urquidi. Un mes después el presidente del Tribunal Supremo Romer Saucedo se declara en el exilio. El gobierno no tarda en asociar a Saucedo y Mariaca en el mismo bando. Ambos son cruceños, pero mientras el ex fiscal general siempre fue tildado de masista – aunque también se señala que la entonces diputada de Creemos Laura Rojas operó para él en la elección -, el magistrado fue promocionado en el círculo del exgobernador Luis Fernando Camacho, hoy embajador en Paraguay.
Camacho y Saucedo tienen fotos con todos, pero especialmente con el poder camba, donde se identifican al menos tres grandes grupos de poder: el de los Demócratas, que se resisten a desaparecer y buscan espacios con el Gobierno; el de los Libres de JP, que disputan el espacio institucional para hacer las cosas de otra manera, y el de los Camachistas, articulados sobre el poder judicial y algunos espacios en el gobierno.
En medio de todo está Óscar Mario Justiniano, el articulador, el hombre que controla 50 empresas pública que ni Lupo ni nadie ha podido cerrar; el hombre que respaldó la estrategia de Paz Pereira de no intervenir los bloqueos frente al cacareado criterio de su asesor principal, aunque movilizó gente a San Julián para evidenciarlo; el que estuvo presente en la firma del Estado de Excepción; el empresario de la madera que negocia bonos verdes; el que acompaña a Paz en los incómodos viajes al interior del país. El “vivo” que se encontró con un “zonzo”.
Y el que sí tiene visa: “si quieres te la muestro, ahorita”.


