Literatura infanto juvenil boliviana
Encuentros extraños (y un par de abuelas), de Claudia Adriázola
Una colección de nueve cuentos que habitan el mundo cotidiano de niños, niñas y abuelas, y nos llevan al territorio de los recuerdos y de los mundos imaginarios
Tal como anuncia o anticipa el título, las abuelas, personajes entrañables de la autora, tienen un lugar fundamental en los diferentes relatos. Y es que, como sostiene Graciela Montes en La frontera indómita, los paisajes de la infancia suelen tener un cauce antiguo cavado por la acción de una abuela que ha compartido las primeras historias que se alojan en nuestra memoria. Probablemente por eso, los gestos, miradas y silencios de estas protagonistas resuenan en la ternura que atesoramos, y en la determinación que, muchas veces, nos impulsa a actuar en las situaciones más difíciles.
Resulta interesante preguntarnos por qué Claudia Adriázola vuelve constantemente a las voces de las abuelas, siempre diversas, pero siempre presentes. A lo mejor, la reinvención de estos personajes sabios busca actualizar la experiencia de un tiempo dilatado. Un tiempo que, por supuesto, anhelan todos los niños y todas las niñas del mundo. Un tiempo que corre lentamente y que las abuelas entregan con gratuidad, propiciando el encuentro, la escucha y el asombro.
El asombro que es, justamente, el hilo conductor de todos los cuentos del libro. Así, apagada la velocidad que todo lo atropella, los personajes transitan un tiempo que abre portales de encuentros, donde las miradas se vuelven espejos y lo extraordinario se manifiesta en las cosas pequeñas de la vida cotidiana.
Entonces, en los escenarios de estas historias descubrimos a personajes como Juliana que, igual que su abuela, es capaz de ver los seres de sombras que se esconden en las aguas del lago, así como compartir palabras escritas para resguardar secretos.
También entramos en el mágico mundo de un niño que, con las monedas antiguas de su abuela (y la generosidad de una casera) logra comprar los helados que tanto él, como el enigmático Camilo, desean disfrutar en medio de sus travesuras y de su soledad.
Un poco más allá, escuchamos a Tadeo y a la bellísima vendedora de ilusiones, que nos conquista el corazón con unos cuantos papelitos. Uno de ellos, elegido al azar por la propia protagonista, nos recuerda que “A lo que más miedo tenemos que tener es al miedo mismo”.
En el camino que dibujan las páginas, nos volvemos testigos de choques entre vecinos raros y misteriosos. Y, de igual manera, presenciamos encuentros sanadores, que enlazan vidas a través de insólitas adopciones, o de gestos que reparan lo que los mismos seres humanos hemos destruido.
Así, Encuentros extraños es un libro donde la literatura muestra sus mejores aristas, con personajes que ponen la mirada en los lugares y espacios menos pensados, acunando los misterios cotidianos con un ritmo y una tensión que nos atrapan en sus páginas.
Sin duda, muchas de las situaciones que encontramos en el recorrido nos devuelven imágenes de nosotros mismos. Pero también nos regalan el gozo de ser compañeros o compañeras de viaje, de quienes se detienen para mirar el mundo, despertar el asombro dormido y encontrar ternura en la desolación que, muchas veces, nos trae el tiempo que habitamos.
Encuentros extraños (y un par de abuelas). Claudia Adriázola Arze Loqueleo, Santa Cruz de la Sierra, 2026. *la autora es escritora e historiadora miembro de número de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil


