La Mano del Moto
Los herederos de Johnny Torres
El alcalde ha construido el poder alrededor de su figura, pero es consciente de que no será fácil traspasarlo a un discípulo antes de seguir su camino
El alcalde Johnny Torres logró la reválida en el cargo en marzo de este año mejorando incluso el porcentaje de su primera elección, una circunstancia que lo ha consolidado como político de referencia: jefe nacional del MNR y bregado en todos los niveles (diputado, asambleísta, ejecutivo regional y alcalde) es hoy el presidente de la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia justo en el momento en el que se discuten las grandes reformas institucionales del Estado incluyendo la financiación: si los gobernadores se las prometían felices con el lobby armado el 5 de agosto y los ecos de las promesas del 50-50, hoy son conscientes de que tienen un hueso duro de roer con el municipalismo.
De momento lo único seguro, salvo que cambie la doctrina de un TCP sin quórum, es que Torres no podrá volver a candidatear a la Alcaldía. Sus voceros más entusiastas lo colocan como presidenciable – el “chapaco” Jaime Paz ya sucedió al “chapaco” Víctor Paz y a menudo se le niega su tarijeñidad a Rodrigo Paz así que todo es posible -, pero como habilidades no le faltan y tampoco le urge, no tomará medida precipitada, aunque se deje ver.
Otra cosa es lo que pasa por debajo. Mientras Torres toma vuelo, en su entorno van apareciendo aspirantes. Algunos con perfil. Algunos con ilusión. Algunos con lealtad. Torres es joven pero político viejo para saber que nadie regala nada, que las oportunidades hay que aprovecharlas, y que no hay delfín que no apuñale a su mentor, como para estar pensando en un solo día después de su gestión, que acabará en 2031 salvo sorpresa.
La figura del outsider rara vez funciona en Tarija, por lo que todos los aspirantes deben empezar a hacer “méritos” pronto. Estar conectados con la institucionalidad local es importante. No mancharse ni agobiar, también.
La lista de sucesores naturales la encabeza Marcelo Zenteno, presidente del Concejo Municipal, de Nasur, y ex diputado, maneja los temas con soltura, le gusta el poder y está en posición de capitalizar lo mucho o poco que el Consejo pueda regular para atenuar la crisis de los ciudadanos o resolver algunos temas enquistados que hacen la vida más difícil a ciudadanos, como el asunto de las transferencias de autos, temas de impuestos y el acceso a algunos beneficios.
De entre sus vinculados destaca también César Mentasti, leal a Samuel Doria Medina y actual senador de la República, cumplió en la función de presidente del Concejo en la pasada legislatura y conoce la problemática de la ciudad como para estar en la terna y ser solvente en los debates.
En la misma línea se mueve Marcela Guerrero, también senadora suplente y exconcejal. Es de confianza de Torres y tiene perfil propio entre los sectores populares para tratar de ser la primera alcaldesa electa de Tarija.
Por proximidad, su lugarteniente Paul Mendoza es el cuadro del MNR que más cerca podría estar de aspirar a la sucesión, sin embargo, su perfil no parece acomodarse del todo a las exigencias políticas.
En ese entendido, por ejemplo, Fernando Castellanos, expresidente del Concejo y actual secretario municipal de Medio Ambiente, también tiene opciones de encabezar una lista de continuidad.
De entre los secretarios destaca también el expresidente del Comité Cívico, Adrián Ávila Resse, actualmente a cargo de Planificación, pero también con funciones políticas para la coordinación intersectorial
Hay algunos hijos pródigos con aspiraciones: Gustavo Carvajal, promotor principal de Nasur que acabó lanzándose en solitario por coraje mostró una base del 10% y conexión con los barrios que le permite pensar en crecer, mientras que Rolando Vacaflores, aliado circunstancial de Tuto Quiroga, siempre ha sido ojito derecho del alcalde.
La fecha está demasiado lejos y sin duda aparecerán muchos más candidatos. Lo que está claro es que el sprint de última hora ya no sirve.








