La Mano del Moto
La guardia pretoriana del Presidente Paz
Solo seis ministros de 15 se mantienen en el gabinete desde el principio, pese a haber transcurrido apenas nueve meses
En nueve meses de gestión, nueve de los 14 +1 ministros (incluyendo al ministro de Minería que se nombró tras presiones) que empezaron la andadura con el presidente en noviembre de 2025 han salido de sus cargos. Había amigos personales como Fernando Romero; reputados consultores como Mauricio Medinaceli o Beatriz García; expertos gestores con ánimo de servicio como José Luis Lupo; incluso entusiastas como Freddy Vidovic, Edgar Morales o Cinthya Yáñez con ganas de hacer cosas diferentes. Todos han ido saliendo con un perfil más o menos bajo, siendo reemplazados por viceministros o segundos escalones que habían empezado la gestión, o algún que otro fichaje más mediático para fortalecer la imagen del presidente, aunque los resultados sean cuestionados.
En total son seis los nombres que acompañan al presidente desde el primer día, que fue hace nueve meses. Seis perfiles distintos con una similitud: una lealtad sin fisuras al presidente y su discurso, aunque le hayan generado diferentes problemas.
1.- La única mujer y la que menos se ha prodigado en funciones de vocería es la médico Marcela Tatiana Flores Zambrana. Con buena parte de las competencias transferidas a los Sedes y a los departamentos, sus funciones son esencialmente normativas y de gestión de personal. Los médicos fueron un sector especialmente combativo contra el MAS y de momento ha calmado las aguas. Se perdió el último cambio de gabinete donde se tomó la famosa foto del gabinete de Paz sin mujeres.
2.- Mauricio Zamora Liebers es el ministro de Obras Públicas, fue el encargado de la comisión de transición designada por Rodrigo Paz y es el hermano de uno de sus mejores amigos, que además está casado con la hermana de María Elena Urquidi.
Zamora Liebers, a pesar de la inexperiencia, fue el más entusiasta desde el principio, asumiendo roles que no le competían e incluso ejerciendo una suerte de coordinación como ministro de la Presidencia suplente en reemplazo del titular, siempre ausente. Durante los conflictos fue el más visible, intentó negociar y ofrecer salidas alternativas. Tocó techo y algunos asesores empezaron a hablar de él augurándole una larga carrera.
El problema del combustible le afecta en tanto coordina con el Transporte; hay malas perspectivas en el mantenimiento vial y BoA sigue siendo su pesadilla principal. Ha bajado perfil conforme crecen los problemas de gestión, quizá por limitaciones propias del cargo.
3.- Fernando Aramayo empezó como Canciller y acaba de saltar al Ministerio de la Presidencia con competencias en Planificación, es decir, presencia en los foros multilaterales, de donde sale, pues fue reclutado desde el programa del PNUD con Bolivia.
El tema del Escudo de las Américas le trasciende, así que como Canciller no logró grandes metas. Ni siquiera designar embajadores. Tiene un perfil tolerante y trata de conectar con los movimientos populares. En sus manos está desactivar una inminente protesta social “clásica”, aunque es probable que desborde por otro lado.
4.- José Gabriel Espinoza Yáñez quería ser ministro y lo fue, aunque con Paz Pereira. Se ha insertado con habilidad en el círculo íntimo de la “familia real” y es pieza clave para el éxito de Paz Pereira aunque los números no cuadren. Fue responsable del fallido 5503, aunque escurrió el bulto, y también de varias normas tributarias que no acaban de asentarse. Es responsable de la liberalización del dólar y su encarecimiento, y también de la negociación con el FMI.
En El País ya publicaron sus vínculos con algunas grandes empresas bandera de la época del MAS, como la Ferroviaria, y se desgastó explicando un presupuesto que no contemplaba los recortes fiscales prometidos o el asunto de la bajada de salarios, pero nada similar al escándalo por la compra de un vehículo de alta gama que se ha destapado esta semana. Espinoza se escuda en un “error” de su tramitadora (anotar 50.000 en vez de 350.000), en que es un asunto privado o en que ya se ha subsanado, el problema es que es el ministro de Economía. La credibilidad ha quedado tocada, aunque intenta mantenerse a flote.
5.- Marco Antonio Oviedo Huerta, de estrecha confianza de Jaime Paz Zamora, asumió Gobierno, una de las carteras clave y más calientes. La sucesión de escándalos raros – las maletas con dólares, las de oro, etc. – no se taparon con la detención de Sebastián Marset y las explicaciones no alcanzan. La sombra de la sospecha se ha instalado. El caso de la narcomadera destapado en Chile y despachado en Bolivia como si nada, sin un solo aprehendido, o el incremento de la violencia ligada al narco son problemas de su competencia.
Su sacrificio se ha rumoreado varias veces, pero sigue. La última afrenta tuvo por protagonista al comandante Sokol – reclutado por descarte como comandante general – ya que aseguró en cadena nacional que detener a Evo Morales no era una prioridad. Tras las mofas, el Ministerio montó en cólera, pero ahí siguen todos: Oviedo, Sokol y Evo.
6.- Oscar Mario Justiniano Pinto. Fue el hombre clave de la campaña, ligado a El Deber, a su empresa maderera y otros negocios agroindustriales se alió con Paz y recibió el ministerio de Desarrollo Productivo para orientar la política productiva a industrial. Trata de no hacer ostentación de su riqueza, aunque el accidente de su avión destapó una polvareda similar a cuando el vicepresidente Edmand Lara levantó sospechas sobre sus actividades. Su nombre no corre peligro, aunque fue el gran derrotado en el pulso por la modificación de la Ley de Tierras, que se acabó abrogando.
Si estos seis nombres son el cinturón de hierro del presidente en el gabinete, hay un séptimo que no se queda atrás y que tiene su propio rol: el del duro. Ernesto Justiniano Urenda empezó en el viceministerio de Régimen Interior y pasó al de Defensa en cuanto hubo oportunidad. Es el encargado de coordinar con la DEA. Gusta de amedrentar. Ha entendido perfectamente que la clave es estar cerca del presidente. Desde allí hace.
¿Quién será el próximo en caer? ¿Aguantarán los seis hasta el final? Pronto lo veremos.








