La Mano del Moto
Formas de ser “el jefe” del gabinete de Paz
Nadie sabe quién financia al "asesor personal" del presidente, pero su peso e influencia en el gabinete sigue creciendo
Ni Mauricio Zamora – el ministro más cercano al presidente Rodrigo Paz, pues no en vano es el cuñado de su esposa -, ni José Luis Lupo, que es el ministro de la Presidencia – aunque la Oficina del Presidente que “dirige” de forma más o menos encubierta le haya arrebatado numerosas competencias – tienen idea de cómo factura el “asesor personal del presidente Rodrigo Paz”, Fernando Cerimedo, que según otras confesiones – como la del exministro de Trabajo Edgar Morales - da algunas instrucciones a través de Catalina Paz – que tampoco tiene ítem del Estado -, insulta a quien le parece en redes y aparentemente, es el padre de la estrategia comunicacional del Gobierno consistente – también supuestamente – en separar a los buenos bolivianos de los malos bolivianos, que son todos aquellos que no apoyan incondicionalmente a Paz, seguramente porque son evistas – y eso que hay varios evistas muy reconocidos en su mesa chica -.
Aunque el intríngulis es controvertido, hay algunas teorías de cómo Fernando Cerimedo sigue ejerciendo el poder en el gabinete de Rodrigo Paz Pereira:
La que se trató de dar como oficial: “es asesor personal del presidente” que pretendía decir algo así como que lo pagaba personalmente, pero después de “bajarse el sueldo a la mitad” y devaluar – le quedan unos 1.200 dólares con un hijo en el extranjero – y viendo las facturas de su entramado, no parece viable.
Hay otra opción que supone que Fernando Cerimedo es algo así como un monje o un mecenas altruista que ha decidido colaborar gratuitamente con el presidente Paz para garantizar el éxito de su proyecto político. Hacerlo, digamos, por el bien de la humanidad. Salvar Bolivia a cambio de nada por el hecho de hacer el bien. El bien para todos. Un tipo que solo aspira a la beatificación, aunque sea en el olimpo de la ultraderecha.
Otra derivada es que sea un pasante. O alguna forma derivada de ello. Es decir, un tipo con ciertas habilidades que ha logrado incrustarse en el corazón del poder de Bolivia y desde ahí contribuye a una misión superior a la que aspira el centro de formación que lo ha colocado. No cobra, pero tendrá un título en el futuro.
Otra derivada más compleja de la misma figura y que el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, deslizó en una entrevista, es que sea un “consultor” financiado por alguna otra institución supranacional. El paraguas abierto implicaría que en la war room hay un sujeto pagado por la OEA, el FMI, el Banco Mundial o la propia Embajada de Estados Unidos. No sería raro: Erik Foronda, identificado como agente de la CIA por Jon Lee Anderson en una de sus crónicas sin ser desmentido pasó sin solución de continuidad de la embajada a ser jefe de gabinete de Áñez. En cualquier caso, con mayor o menor escándalo, implica una cesión de soberanía mayúscula.
Existe otra derivada más: que Cerimedo sea simplemente un lobista, alguien que actúa por su cuenta, que ofrece sus servicios a cambio de poner en común a gobiernos e inversores, y que lo hace además posicionando un discurso de “libertad”, mercados abiertos y privatización. Una forma interesante de “conciliar” intereses. Varias voces lo señalan como el hombre detrás del fast track del 5503.
Hasta ahora, el presidente Paz ha despachado el asunto como si se tratara de un asunto personal, pero tanto la situación económica del país como la voz cada vez más alta de sus ministros parecen empujarle a dar una explicación. ¿Cuál? Cerimedo verá.





