La Mano del Moto
¿Qué hacer con Fernando Cerimedo?
El asesor personal del presidente es clave en la coordinación de Gobierno, y pese a las evidencias, Rodrigo paz lo asume como un tema personal
La pregunta es simple y directa. La respuesta se hace esperar mientras los nervios crecen en la olla a presión en la que se ha convertido el gabinete de Rodrigo Paz. Disimulado, pero a presión.
El presidente Paz, que ahora mismo gana unos 13.000 bolivianos al mes para mantener a su familia numerosa, incluyendo un hijo estudiando en el extranjero, protege a su “asesor personal” Fernando Cerimedo, cuyos emolumentos siguen siendo secretos, pero no su influencia.
Cerimedo, tótem de la ultraderecha continental y dueño de la “academia Numen”, desde donde ha desarrollado todo un emporio de la “asesoría política” sigue teniendo plena confianza. Empezó hace varios años como comandante general de los ejércitos de bots que intervenían directamente en las “conversaciones” de redes machacando a unos y posicionando diferentes relatos. Después empezó a manejar otros hilos asociados a la tecnología y siempre en el marco de las campañas en Latinoamérica.
Fue así como llegó a Bolivia. Paz, en su línea discursiva habitual, aseguró que se trataba de “el profesor” de su hija. Probablemente lo era, pero en aquella cena en el Tinto de Pajarito Zamora cumplía otra función. Se ha movido a las campañas de Honduras y Perú, pero su retorno a Bolivia es permanente. Es su nueva base por una razón: ha ascendido de quilombero de campaña a rector de la política comunicacional del país corazón de Sudamérica. Todo eso sin dejar de tirar carajazos por redes.
Unos dicen que su madrina real es Bibi Urquidi y que en el fondo viene a ser un lobista de los de toda la vida, muy propicio en este momento de la historia del país en el que los negocios cambian de mano. Otros aseguran que tiene una suerte de franquicia trumpista que le permite operar en los hilos. Él no ha querido responder a las preguntas del diario que nos cobija. Como sea, ahí está.
No es la comunicación, estúpido
El ascenso experimentado por Cerimedo en Bolivia, concedido por un Rodrigo Paz que siempre tuvo un equipo pequeño y más ganas que ideas, lo ha alejado de la comunicación y lo ha convertido en coordinador político. El exministro de Trabajo Edgar Morales lo comentó hace unos días en ANF. La coordinación comunicacional la ejerce Cerimedo a través de la hija de Paz, Catalina, dejando a la directora de Comunicación, Ximena Galarza, en un papel puramente operativo, como el vocero José Luis Gálvez.
Hace ya unos meses la “Oficina del Presidente”, que comanda Cerimedo, arrebató al ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, la cartera de comunicación. Lupo nunca fue un entusiasta de la estrategia de choque y la falla en los canales era notoria.
El cambio se dio a finales de febrero. Ya era tarde para enderezar la campaña de las autonómicas que hacía aguas por todos lados con mensajes contradictorios – particularmente en el 50-50-. La derrota fue contundente, pero apenas se hizo control de daños, pues las protestas y exigencias de renuncia se instalaron apenas dos semanas después de las segundas vueltas.
Durante los 50 días de crisis volvió a quedar en evidencia que el problema no era de comunicación, sino de coordinación. La intención de hacer compatibles mensajes contradictorios y el lanzamiento de mensajes que resultaron falsos, como el cambio de gabinete, o engañosos, como la rebaja de sueldos, no fueron errores comunicacionales, sino estrategias políticas fallidas.
A los 50 días y justo después de firmar un acuerdo con la COB se dictó un Estado de Excepción. La comunicación oficial se esforzó por definir qué no era. Una vez desmovilizada la protesta y pese a la firma de un punto que incluía la “no criminalización”, Paz viene pidiendo a quien sabe quién que se castigue con dureza a los bloqueadores…
El giro discursivo, más allá de amenazar de nuevo la credibilidad del presidente, que dice una cosa y hace otra, viene a confirmar la supremacía de Cerimedo en la definición de la acción de gobierno y su consecuente derivada comunicacional. Básicamente insiste en la división del país alentando la confrontación, olvidando que en este país la violencia trasciende las redes.
Actores de uno y otro lado, han expuesto al asesor personal del presidente y señalado algunas fallas graves en su estrategia, que están minando sobre todo al presidente y que van desde empezar sus reformas quitando el impuesto a los ricos hasta asumir el problema de la gasolina como un “boicot” externo.
Sin embargo, el poder de Cerimedo parece seguir creciendo. Algunos ministros lo advierten en privado. Otros alientan a “nacionalizar” la coordinación política.
Por el contrario, Paz lo ha asumido ya como un asunto personal sobre el que no puede ceder bajo ningún concepto. Cerimedo se queda, cueste lo que cueste, pase lo que pase…
Y de momento está pasando la devaluación.








