El peso del Vicepresidente
Su futuro depende de las subnacionales, de las sinergias en la Asamblea, de la hoja de ruta frente al DS 5503 y sobre todo, de la reacción del viejo MIR
Primero un valiente funcionario que se plantó ante la corrupción; luego un “patriota” que aspiraba a romper la rueda; luego un comunicador infalible con aptitud didáctica para traducir conceptos complejos al lenguaje de la calle; luego el cumpa perfecto; luego un masista peligroso; luego un ególatra ambicioso; luego un psicópata peligroso a punto de desequilibrarse.
El Capitán Edmand Lara, hoy vicepresidente, ha pasado por todos esos ángulos, pero no para todos. La mayoría se ha quedado en alguno de ellos: hay quienes lo conocieron al principio y quedaron cautivados por su locuacidad; hay quienes lo conocieron a mitad de la partida y creyeron que ofrecía algo diferente, fresco, renovador; hay también quienes lo conocieron cuando se le tildaba de heredero de Evo; quienes lo conocieron cuando declaraba su amor por Bukele; cuando advertía que le querían volar el Ministerio de Justicia o recién ahora, cuando se declara opositor.
El asunto ha entrado en punto muerto. Si alguna vez Edmand Lara creía que Rodrigo Paz apostaría por él, se equivocó. Paz y su círculo no tienen intención de compartir el poder y más bien buscan fórmulas para neutralizarlo oficialmente. A Lara le resta su puesta en escena, a la que obviamente no puede renunciar, pero, sobre todo, su falta de argumento: La indefinición ideológica y la incapacidad de plantear solventemente una hoja de ruta.
Lo bueno es que Lara tiene tiempo para estudiar y unas condiciones innatas para la comunicación, con buenas dosis de empatía, que de alguna forma le pueden permitir recomponerse justamente en las subnacionales.
El campo popular ha quedado arrasado y el TSE aniquila cualquier intento de rearticulación. Nuevas Ideas con Libertad, su partido mitad populista, mitad libertario y condimentado con buenas dosis de autoritarismo, ha logrado colarse en varias alianzas departamentales con terreno abonado para construir “algo”.
“Algo” dependerá de la cantidad de votos, de las sinergias en la Asamblea – donde controla apenas la mitad de su bancada -, y de la hoja de ruta que se marque para ser la “oposición” dentro del Gobierno.
Eso sí, también dependerá de la respuesta que el viejo MIR de Tuco Oviedo, Jaime Paz, Óscar Eid y el propio Samuel Doria Medina están preparando. Puede ser épico.





