Mano Negre
El paladín de la derecha dura española que viajó a prestar servicios a Buenos Aires llegó a Bolivia con un claro propósito: erosionar a Samuel Doria Medina
La presencia del activista mediático Javier Negre en Bolivia a dos semanas de las elecciones tiene dos explicaciones. Una de superficie y otra de fondo, aunque casi cuesta más explicar la primera que la segunda.
Lo fundamental es que Negre y su “La Derecha Diario” han llegado a Bolivia al calor de las elecciones con la intención de hacer lo que saben hacer: influir en las decisiones, sobre todo en las de los más jóvenes, fundamentalmente porque se mueven en redes sociales con notable soltura.
El punto de inicio es la visita de Samuel Doria Medina a Buenos Aires el 26 y 27 de julio. Anoticiados, y quien sabe si incentivados, los cachorros de Negre acompañaron a Samuel Doria Medina cuestionándole su cercanía a Pedro Sánchez, presidente español y presidente de la Internacional Socialista, de la que él es Vicepresidente para América Latina.
Todo parecía un juego. Negre aterrizó en Argentina para brindar sus servicios de activista multimediático a Javier Milei y su entorno poco después de su victoria electoral, que obviamente aceptó gustoso. Negre venía de hacer carrera en España desde poco antes de la pandemia. El objetivo siempre fue simple: erosionar al gobierno de PSOE – Podemos (Pedro Sánchez y Pablo Iglesias) considerado el más progresista de Europa. No había demasiada base ideológica, pero valía todo: se rompe España con el asunto catalán, todo el argumentario antifeminista y antiLGTB y la catalogación simple de neocomunismo a cualquier medida destinada a reducir desigualdades.
En esa misión siempre tuvo aliados poderosos: fundamentalmente el VOX de Santiago Abascal, ultraderechista de los de toda la vida, y también el ala más conservadora del Partido Popular que se convirtió al trumpismo y que encumbra a Isabel Díaz Ayuso. En julio de 2023 Sánchez renovó su gobierno en España, y aunque redoblaron esfuerzos, la victoria de Javier Milei a finales de 2023 les abrió otra oportunidad de expansión, así que montado en la ola de la batalla cultural sin tener demasiada idea de economía, ni de la historia argentina, se enroló como libertario internacional a las órdenes del León.
¡A Bolivia!
En Argentina ha sufrido algunos revolcones de categoría, pero ha logrado desplegarse con su nueva marca: “La derecha diario”, que hace de antítesis a “La izquierda diario” que nunca llegó a ser lo que prometía por los temas habituales.
Negre no es el primer español de esa estrategia que llega por Bolivia. En 2020 Arturo Murillo reclutó a Alejandro Entrambasaguas, de OK Diario, que hace las veces de Barco Nodriza para todo el resto de emprendimientos similares, como Estado de Alarma.
Negre pudo llegar por su cuenta, aunque hay un hilo que lo conecta a los amigos de la CPAC – el influyente lobby conservador norteamericano rendido al trumpismo – a los que brinda inestimables servicios: Branko Marinkovic. Marinkovic fue de hecho aupado como candidato en aquella cumbre en Brasil del año pasado y sus modos de campaña eran cortados por el mismo patrón. Llegado el momento no logró sigla y se alió con Tuto Quiroga, quien es a su vez el gran beneficiario de la acción que Negre y sus cuentas multimediáticas están llevando adelante: socavar a Doria Medina.
Sin disimulo
Las instrucciones son precisas: con el MAS derrotado de antemano y con Andrónico infravalorado en las encuestas por su mal arranque, Negre no disimula a la hora de apoyar a Libre. Basta una vueltita por sus publicaciones.
El primer objetivo táctico era sumar el apoyo de Jaime Dunn, que sin embargo zafó bien de la encerrona. En Libre creen que el voto liberal que apoyaba a Jaime Dunn debe volver de forma natural a apoyar a Tuto y que con eso bastaría para superar a Doria Medina.
El segundo, también táctico, pasaba por potenciar “los valores de la libertad” y asociarlos con Tuto. El asunto está sin embargo muy verde en un país donde el problema no es tanto quién es libre para hacer qué, sino de dónde sacas la financiación para hacerlo.
El tercero implicaba desplegar todo el argumentario conservador antiderechos con su remozada chapa trumpista, sin embargo en Bolivia tiene poco predicamento: Ni el feminismo, ni el colectivo LGTB, ni el aborto, ni nada parecido han merecido siquiera una frase de ningún candidato en la larga campaña.
Doria Medina no esperaba este ataque, y tampoco el millonario Marcelo Claure que acabó por apostar por el empresario antes de tiempo, desatando precisamente esa tempestad. Negre y los suyos carecen de memoria. Doria y Claure han tardado en responder.
El Deber colocó el viernes a Tuto Quiroga por encima de Doria Medina y algunos ya inflan el pecho. La incidencia de Negre sin embargo se circunscribe a redes – donde sí están los votantes de Dunn – y particularmente a Santa Cruz, donde la batalla de los dos periodistas acostumbrados a moverse en el filo, Pepe Pomacusi y Junior Arias, está también condicionando las decisiones.
Parece pronto para cobrar.
La historia larga
Hay una historia más larga, un análisis más profundo, que tienen que ver con una estrategia de “recolonización” de América Latina sobre la que la fundación Disenso, ligada a VOX; pero también la FAES de José María Aznar, vienen trabajando. Se trata de generar unas condiciones más propicias para ciertos sectores a partir de una relectura de la descolonización y de criminalizar los resultados de los procesos a partir del 1992, donde el Foro de Sao Paolo posicionó nuevas ideas sobre descolonización, soberanía y fortaleza indígena. Se trata de reivindicar lo positivo de la colonia para articular nuevas mayorías sociales que mantengan dócil al continente más desigual, al de grandes riquezas y poco peso en el escenario internacional. Esa es la otra historia que necesita más espacios.





