Edmundo González Urrutia, el opositor que aspira a ganarle a Maduro las elecciones en Venezuela
Urrutia lidera las encuestas frente a Nicolás Maduro, pero no está claro que el chavismo vaya a ceder el poder si pierde
Edmundo González Urrutia es el candidato opositor a las elecciones presidenciales de Venezuela del 28 de julio. Lidera las encuestas frente al presidente, Nicolás Maduro. Urrutia es el candidato de Mesa de Unidad Democrática, que aúna a distintos grupos opositores de corte socialdemócrata, liberal y conservador. Sustituye a la líder opositora Marina Corina Machado, una de las políticas más populares del país pero que fue inhabilitada el pasado marzo por el Consejo Nacional Electoral, controlado por el chavismo. La oposición propuso entonces a Corina Yoris, quien no pudo inscribir su candidatura, tras lo que se eligió a Urrutia, de 74 años de edad.
Pese a las trabas impuestas por el Gobierno de Maduro, Urrutia parece partir con ventaja en las encuestas. Algunas, como las de la consultora estadounidense Clear Path Strategies, le auguran hasta veintiséis puntos de ventaja sobre Maduro. Mientras el candidato opositor llama a respetar las elecciones y a crear un Gobierno de transformación y consenso entre distintas fuerzas, Maduro ha advertido de que el país vivirá “un baño de sangre” si no se declara una victoria chavista.
González Urrutia, un diplomático desconocido
La carrera de Edmundo González Urrutia siempre ha estado ligada al servicio exterior. Diplomático de carrera, representó a su país en Estados Unidos, Argelia y Argentina, y ocupó distintos cargos del Ministerio de Exteriores durante los noventa y principios de los dos mil. Desde 2013 ha formado parte de la oposición moderada al chavismo. Entre ese año y 2015 ejerció como representante internacional y presidente de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática, una de las mayores fuerzas de oposición a Maduro, de la que formaron parte otros líderes opositores como Henrique Capriles o Leopoldo López.
Urrutia tiene un perfil conciliador. Si bien su objetivo es sacar a Maduro del poder ganando las elecciones. En entrevistas recientes ha afirmado que si gana gobernará “para todos, incluyendo el chavismo”. También ha afirmado que la oposición tendrá que dialogar con el madurismo para acordar la transición de poder y construir un proyecto democrático sólido. Incluso llegó a mencionar la posibilidad de amnistías y pactos a los miembros del régimen como un elemento natural de esta transición.
El programa político de González Urrutia se centra en la reforma económica e institucional que acabe con la alta inflación, termine con la pobreza y propicie la creación de la clase media en Venezuela. Incluye la privatización de la industria petrolera, que ya defendía el programa electoral de María Corina Machado, de corte más liberal. También contempla planes para favorecer el retorno de los emigrados venezolanos durante la crisis de la última década.
Maduro no concederá la victoria
A pesar de que las encuestas le auguran la victoria, no es seguro que Edmundo González Urrutia sea el próximo presidente de Venezuela. La oposición al chavismo ha ido ganando cada vez más fuerza en los últimos años, pero se ha enfrentado a la persecución del Gobierno de Nicolás Maduro. Esto se evidencia en la inhabilitación de sus candidatos y coaliciones, pero también en la detención de sus seguidores. Solo en los primeros díez días de campaña, más de setenta seguidores de la oposición fueron detenidos en actos políticos de la oposición. Las detenciones de cargos y simpatizantes opositores han continuado pocos días antes de la votación.
El Gobierno chavista, por su parte, ya se da como vencedor de las elecciones y acusa a la oposición de manipulación y fraude. El régimen afirma que aunque Maduro gane en las urnas, Urrutia se proclamará vencedor, lo que provocará, según Maduro, un “baño de sangre” que podría llevar a Venezuela a “una guerra civil”. Estas amenazas han sido condenadas por los Gobiernos de Estados Unidos, Brasil o Colombia. Tanto Lula da Silva como Gustavo Petro, dos de los grandes líderes de la izquierda latinoamericana, han pedido a Maduro que respete el resultado de las urnas.
Así, el escenario más probable es que Maduro declare su victoria, fraudulenta o no, y que impugne los resultados si gana Urrutia. También es posible que el régimen aplace las elecciones o incluso las cancele con algún pretexto. Todo ello aumenta el riesgo de que la tensión política en Venezuela se dispare a partir del 28 de julio, día de las elecciones. Esta crisis política podría salpicar al resto de la región si provoca una nueva oleada de migrantes venezolanos como la de 2018.








