Cartografía Mundialista
El Mundial de las cicatrices
El Mundial también cambia de carácter. Los abrazos se vuelven más largos, las conferencias de prensa más breves y las noches bastante más silenciosas. Porque cada partido será el último para alguien
Queridos y sufridos cartógrafos mundialeros,
Como Jesús Cantín ya tomó la fotografía panorámica de la fase de grupos, intentaré explorar el espíritu de lo que viene.
Durante estas dos semanas, el Mundial se dedicó a presentarnos personajes: conocimos a Tim Payne, que ya debe estar volando hacia su lejano océano; nos encariñamos con Cabo Verde y su veterano arquero, que se animaron a discutirle un empate a España; descubrimos que Japón canta como una barra sudamericana; que África, con camisetas propias y ajenas, lleva años siendo parte de los campeones; y que, en la cara desencajada de Zidane, también podía esconderse una lección sobre la paternidad: llega un momento en que los hijos entran solos a la cancha y a los padres solo nos queda mirar desde afuera.
Hasta aquí fue el Mundial de las historias. Desde hoy empieza el Mundial de las cicatrices.
La fase de grupos siempre tiene algo de feria internacional. Todos llegan con ilusiones intactas. Hay margen para un tropiezo, para un empate inesperado o incluso para una derrota que todavía permita seguir respirando. El error aún admite apelación. Pero esa amabilidad acaba de terminar.
Nos tomó setenta y dos partidos descubrir quiénes podían seguir. Ahora solo harán falta treinta y uno para saber quién era realmente el mejor. Me gusta pensar que la vida también funciona así: dedicamos años a abrir puertas, conocer personas y explorar caminos, hasta que llega un momento en que cada decisión empieza a cerrar posibilidades.
Las eliminatorias no perdonan. Hasta ayer buscábamos sorpresas. Desde hoy las sorpresas cuestan eliminaciones. Ya no alcanza con caer simpático: Cabo Verde dejó de ser la historia bonita; ahora tiene que eliminar a Argentina. Japón ya no debe enamorarnos con su terquedad; tiene que sacar del camino a Brasil. África ya no necesita demostrar que compite de igual a igual; ha llegado la hora de empezar a mandar a casa a los gigantes.
El Mundial también cambia de carácter. Los abrazos se vuelven más largos, las conferencias de prensa más breves y las noches bastante más silenciosas. Porque cada partido será el último para alguien.
Durante dos semanas el Mundial nos presentó a todos sus protagonistas. Desde hoy empezará a despedirlos, uno a uno.
Porque la fase de grupos sirve para conocer a los personajes. Las eliminatorias, en cambio, sirven para descubrir quién sabe convivir con el miedo.
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.
De momento se han sumado Karina Vargas, Mariana Ruíz, Marcelo Suárez y Pablo Carbone ¿Quieres sumarte? Escríbenos a [email protected]








