Viene una versión ‘súper’ de El Niño al planeta con sobrecarga de calor
Expertos sugieren no obsesionarse con la intensidad del fenómeno en el Pacífico, advirtiendo que la selva amazónica y Australia sufrirán sequías extremas independientemente del rótulo que se le dé. ¿El año más caluroso de la historia? 2026 amenaza con pulverizar todos los registros climáticos
En el mundo se han quemado ya en lo que va de año 160 millones de hectáreas de bosque, preámbulo de incendios impulsados por el fenómeno El Niño, en una versión catalogada como súper y que postula a 2026 como un año de calor extremo, advirtió en un informe la organización ambientalista Zero Carbon Analytics.
“El año 2026 se perfila hacia condiciones meteorológicas extremas extraordinarias. Las señales van desde los incendios por todo el planeta hasta a las altas temperaturas de la superficie del océano y los mínimos en la presencia del hielo marino en el Ártico”, asentó el informe.
Lo que esperan los científicos es una segunda mitad del año con temperaturas todavía más por encima de lo normal debido a la aparición de El Niño, un patrón climático natural que aumenta el calor en la superficie del agua en las áreas tropicales del Pacífico, lo que acaba teniendo efectos en todo el globo.
El Niño “es un fenómeno natural que viene y va, pero el problema es que ocurre sobre una peligrosa base: un calentamiento global que empeora y se continuará agravando mientras no dejemos de quemar combustibles fósiles”, advierte Friederike Otto, profesora de Ciencias del Clima en el Imperial College de Londres.
Otto apunta que “muchos gobiernos están retrocediendo en sus objetivos climáticos, a pesar de los impactos devastadores del cambio climático que ya se están viviendo”.
Varios expertos apuntan a una alta probabilidad de que 2026 se cierre como el segundo año -o incluso el primero- más cálido registrado en el planeta. No hay que volver mucho la mirada atrás para encontrar el vigente récord: 2024.
En los primeros meses de 2026 se han quemado más de 150 millones de hectáreas a nivel mundial; una cifra aproximadamente 50 % superior al promedio reciente y el doble de lo registrado en 2024 para este mismo periodo.
La superficie global actual afectada por incendios de vegetación supera en más de un 20 % el récord anterior desde que se inició el seguimiento global en 2012.
Si bien en muchas partes del mundo la temporada global de incendios aún no ha alcanzado su punto álgido, este inicio acelerado -combinado con la previsión del fenómeno de El Niño- sugiere que podríamos estar ante un año de incendios particularmente severo.
Este año se han quemado 85 millones de hectáreas en África, 23 % más que el récord anterior, desde que comenzaron los registros en 2012, de 69 millones de hectáreas. Hay récords nacionales en 17 países al sur el Sahara.
El otro gran contribuyente a la señal global de incendios ha sido Asia, con brotes masivos de incendios forestales en la India, el sudeste asiático (específicamente en Laos, Myanmar y Tailandia) y el noreste de China.
Los incendios forestales en Asia han quemado hasta el momento casi 40 % más que en el año récord anterior, con 44 millones de hectáreas calcinadas este año, frente al récord previo de 32 millones de hectáreas registrado en 2014.
En la India y en China, y en regiones de Myanmar, Tailandia y Laos -zonas habitualmente exuberantes-, los grandes incendios estuvieron asociados a una intensidad de sequía muy severa.
En Estados Unidos, la superficie quemada casi duplica el récord anterior para esta época del año, impulsada por la importante ola de calor experimentada en marzo en el oeste del país, así como por las condiciones de extrema sequedad con las que comenzó el año.
Y en Australia, el calor extremo y las condiciones de sequedad a principios de año propiciaron importantes brotes de incendios, y la sequía persistente ha provocado que la temporada de incendios se extienda más hacia el otoño de lo que sería habitual.
Sobre ese panorama se espera la llega da de El Niño “y si bien no podemos afirmar con total certeza que vayamos a presenciar un «súper El Niño», resulta muy probable que se produzca algún episodio de este fenómeno”, señala el informe.
Un impacto posible está en el riesgo de incendios forestales más avanzado el año, y se incrementaría la probabilidad de condiciones severas de calor y sequía en Australia, en el noroeste de Estados Unidos y Canadá, y en la selva amazónica.
La severidad de los grandes incendios forestales en estas tres regiones ha ido en aumento como consecuencia del rápido cambio climático experimentado en los últimos años.
Pero el estudio insiste en que los incendios “son solo una parte de la gran foto ligada a una crisis climática causada por los gases de efecto invernadero cuyos daños se verán intensificados a partir del verano boreal con la aparición de El Niño. Llegará en un planeta ya recalentado”.
El pasado mes fue el tercer abril más cálido de los registrados hasta ahora de media en la Tierra, y los paleoclimatólogos sostienen que hay que retroceder miles de años para encontrar temperaturas más elevadas. Hasta ahora, el primer y segundo lugar lo ocupan 2024 y 2025 respectivamente.
“Esta concatenación no es una coincidencia, es simplemente la constatación de un hecho: la temperatura en la superficie del planeta es cada vez mayor debido al aumento en la atmósfera de la concentración de los gases de efecto invernadero debido principalmente a los combustibles fósiles”, reiteró el estudio de Zero Carbon.
El Niño y La Niña
El Niño y su contraparte, La Niña, son dos estados opuestos de un fenómeno climático natural llamado Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés).
Recibe su nombre de los pescadores de Perú y Ecuador que se referían así al fenómeno de aguas inusualmente cálidas que se presentaba justo antes del nacimiento del Niño Dios en Navidad.
La Niña se llama así simplemente por ser el fenómeno opuesto.
No necesariamente se alternan y suelen identificarse por la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico central y oriental. Durante El Niño, estas aguas son más cálidas; y, en el caso de La Niña, son más frías.
Estos fenómenos suelen ocurrir cada dos a siete años y generalmente duran de nueve a 12 meses. Sin embargo, pueden persistir durante más tiempo.
El último fenómeno de La Niña ocurrió entre 2024 y 2025.
Actualmente, las condiciones en el Pacífico son "neutrales", lo que significa que no tenemos ni El Niño ni La Niña.
Clima
La Tierra se quema a paso acelerado mientras los gobiernos retroceden en sus metas climáticas
¿Qué impacto llega a tener en América y otras regiones?
No hay dos fenómenos de El Niño iguales, pero ciertos patrones climáticos son más o menos probables cuando se desarrolla este fenómeno.
Los impactos más evidentes suelen observarse en los lugares más cercanos a las aguas inusualmente cálidas del Pacífico, como las que rodean a varios países de América Latina, en particular los del hemisferio norte como México y Centroamérica.
Cuando El Niño es más intenso, tiende a producir condiciones mucho más propicias para la formación de huracanes en el Pacífico oriental y central en la región latinoamericana.
En cambio, en el Atlántico suele haber una temporada de tormentas más tranquilas (una excepción fue 2023) .
En Sudamérica, países como Perú y Ecuador pueden experimentar un clima mucho más húmedo, lo que provoca fuertes lluvias e inundaciones devastadoras.
Y en el norte sudamericano colindante con el Caribe y el Atlántico suelen crearse condiciones de sequía.
En otras regiones, los países del Pacífico occidental, como Australia, Indonesia y Filipinas, tienden a ser más secos de lo normal por efecto de El Niño.
La sequía y los incendios forestales pueden ser problemas graves en estas regiones.
Pero El Niño también puede tener implicaciones de mucho mayor alcance, y puede estar asociado a una temporada de monzones más débil en India y a lluvias invernales torrenciales en el suroeste de EE.UU.
Históricamente ha habido momentos muy devastadores relacionados con El Niño.
Entre 1876 y 1877, se produjo un fuerte efecto de El Niño que llevó a desastres naturales y una fuerte hambruna en diversas partes del mundo.
Se estima que más de 50 millones de personas murieron, principalmente en India, China y Brasil, debido a la disrupción alimenticia que se generó.
La científica atmosférica Kimberley Reid, de la Universidad de Melbourne en Australia, considera que hablar de términos rimbombantes sobre El Niño es una "tontería".
Explica que la intensidad del fenómeno no se refleja necesariamente en la magnitud de los impactos resultantes en todas partes. Lugares como el continente americano, explica, podrían verse más afectados cerca de las aguas más cálidas del Pacífico.
Pero, para lugares como Australia, Asia y África, "las temperaturas superiores a lo normal en 0,5 °C, 1 °C o 2 °C en esa región del Pacífico son menos importantes que el hecho de que haya un fenómeno de El Niño presente o no".
Según Reid, es importante tener en cuenta varios factores que pueden influir en el clima de una región específica. "Cuando nos centramos únicamente en El Niño, no tenemos una visión completa de la historia", explica.
"Me gusta compararlo con el índice de masa corporal (IMC). Si miras el IMC de un culturista, probablemente dirás que es obeso, incluso si tiene un porcentaje muy bajo de grasa corporal".
¿Será el año más caluroso de la historia?
"Súper El Niño" o “Niño Godzila”
Si bien la mayoría de los modelos de predicción climática apuntan al desarrollo de El Niño a finales de este año, sigue habiendo mucha incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar y sobre el grado en que podrían verse afectados el clima y los patrones meteorológicos mundiales. Hay indicios de que podría convertirse en un fenómeno "fuerte", al que algunas fuentes se refieren como "Súper El Niño" o "El Niño Godzilla".
¿Por qué se llama El Niño?
El Niño y su contraparte, La Niña, son dos estados opuestos de un fenómeno climático natural llamado Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés). Recibe su nombre de los pescadores de Perú y Ecuador que se referían así al fenómeno de aguas inusualmente cálidas que se presentaba justo antes del nacimiento del Niño Dios en Navidad. Actualmente, las condiciones en el Pacífico son "neutrales", no es El Niño ni La Niña.
¿Por qué se llama La Niña?
La Niña se llama así simplemente por ser el fenómeno opuesto. No necesariamente se alternan y suelen identificarse por la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico central y oriental. Durante El Niño, estas aguas son más cálidas; y, en el caso de La Niña, son más frías. Estos fenómenos suelen ocurrir cada dos a siete años y generalmente duran de nueve a 12 meses. Sin embargo, pueden persistir durante más tiempo.








