Cartografía Mundialista
Túnez, Curazao y la extracción de talento humano
A nadie se le ocurriría acusar a Marruecos o Curazao de “expolio de talento humano”, pero es recurrente en los otros casos: el paradigma es Francia. No tarareen esa canción que está en sus cabezas.
Queridos epistólicos mundialistas,
el equipo se agranda y juro que conciliar turno de edición de finde e hijo futbolero, en cancha y en pantalla, estimula la gastritis. En un rato juega España, después les cuento, a ver si la estrategia para zafar de la trancadera de salida del cole funciona.
En cualquier caso, no quería dejarlo sin comentar algunos detalles de las jornadas del finde, que ciertamente han sido asfixiantes – con final NBA y F1 en Montmeló más -.
Al hilo de las reflexiones iniciales de Alfonso, me quedé con la alineación de Marruecos, donde coincidieron 11 jugadores no nacidos en su país pero que sí juegan para el país de sus padres. Esencialmente eran españoles, franceses y belgas – VOX y compañía dicen eso de “nacidos en España, Francia o Bélgica” para que no haya dudas – y también un nacido en Canadá, el arquero Bono – que como me he propuesto nombrar a mi equipo raíz que atraviesa por su peor momento de siempre, diré que jugó en el Zaragoza, como El Yamiq, que al final se quedó fuera -. Marruecos hizo tremendo partido descubriendo una vez más las carencias de Brasil, pero ni una cosa ni la otra son sorpresa.
Después pasó casi lo mismo con Curazao, que básicamente es una suerte de Holanda B, con prácticamente todo el equipo nacido en algún lugar de los Países Bajos “continentales” pero que por raíces familiares o algún tipo de beneficio fiscal, juegan para el país autónomo de ese Reino enclavado en el Caribe a 65 kilómetros de Venezuela. ¿Ve que he estudiado Alfonso?
Claro, a Curazao le metió siete la apisonadora alemana, que era justo lo que todos sabíamos que iba a pasar cuando pones a la Cenicienta del Mundial con un equipo de alta tecnología y corazón mecanizado que no tuvo problemas en humillar a los brasileros en su Mundial el 8 de julio de 2014. El resultado fue exactamente el mismo. 7-1. No creo que nadie en el país haya olvidado la cara de Muller, uno de los animales competitivos más grande de la historia del fútbol. (Años después le metió 8 al Barça de Messi).
El domingo jugó justamente Holanda A, ahora Países Bajos, pero bien nutrida de jugadores con ascendencia de sus “Antillas”. Empató con Japón, que obviamente hace tiempo que no es una sorpresa.
El último partido del domingo fue el de Suecia contra Túnez, otra goleada de no tanto escándalo (Isak y Gyorkeres son delanteros de primerísimo nivel) pero que ya ha provocado que en el país tunecino se pida la cabeza del técnico en pleno mundial. Me recuerdan tanto a Bolivia…
La cuestión es que marcó dos goles Yasin Ayari, de ascendencia tunecina (juraría que estas cosas las prepara la FIFA en los sorteos) y uno Aleksander Isak, de ascendencia Eritrea.
A nadie se le ocurriría acusar a Marruecos o Curazao de “expolio de talento humano”, pero es recurrente en los otros casos: el paradigma es Francia. No tarareen esa canción que está en sus cabezas. Recordar siempre que los llegados "no son franceses" aunque lleven allí cuatro generaciones, no deja de ser una forma de exclusión.
Le decía a Alfonso en aquella carta que yo creo que cada uno es de donde “pace”, es decir, de donde se alimenta y construye su proyecto de vida, pero que tiene toda la legitimidad de jugar para su otro país, y viceversa.
Es posible que todavía esté desarrollando la tesis definitiva en mi cabeza, pues este Mundial es precisamente una contradicción existencial en estos temas de la Patria y la pertenencia. Infantino habla de “integración cultural Mundial” mientras prohíbe preguntas en castellano en las conferencias de prensa y el ICE vigila todas las entradas por orden de un Trump que desprecia a los llegados, mientras presencia los partidos como lo que es: parte del negocio.
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.
De momento se han sumado Karina Vargas, Mariana Ruíz, Marcelo Suárez y Pablo Carbone ¿Quieres sumarte? Escríbenos a [email protected]








