Crónica política de la jornada
El pulso de Libre, el Audi y las "reuniones" de Lara eclipsan la Ley de Inversiones
La rebelión en la bancada de Libre y las dudas en Unidad dejan la Ley de Inversiones en el limbo. El bloque popular sigue sin referente, pero sondea liderazgos y asociaciones. El ministro Espinoza “resiste”
La semana post – efeméride estaba señalada en el gobierno como una semana clave para tomar velocidad de crucero y avanzar en sus perspectivas reformistas, salir de las promesas y empezar a materializar los temas en proyectos de Ley. Además, el presidente Rodrigo Paz se había armado una agenda entre fronteras – Yacuiba el miércoles, Guayamerín el jueves – para mostrar acción y proximidad. La coyuntura amenaza con arruinarlo todo.
De entrada, la situación económica se torna caótica: al precio del dólar y la ausencia cada vez más pronunciada de combustible se ha sumado el precio del pollo y otros productos de primera necesidad por motivos evidentes. El trabajo formal escasea y el informal no alcanza para todos: la retirada de bolivianos orquestada por el Banco Central de Bolivia para contener al dólar va a impactar a corto plazo también en el crédito y en el crecimiento, por ende, en el empleo y por ende en el malestar ciudadano, como advertía ayer el diputado de Libre Edgar Zegarra.
Puente El presidente Rodrigo Paz viajó a Guayamerín para reafirmar la construcción del puente binacional
A esta situación de incertidumbre se suman varios escándalos que suman y siguen. El último, el del Audi Q4 del ministro de Economía Gabriel Espinoza, está generando roncha porque todo el mundo sabe de qué va el asunto - (presuntamente) consignar menor valor para pagar menos impuesto -, pero también por la forma en que se está despachando: Error doméstico, la tramitadora, me están extorsionando, etc. La inconsistencia con su declaración jurada ya tal.
Espinoza no va a caer, dicen en los mentideros de plaza Murillo, porque hace meses que Paz se toma estos asuntos como algo personal y no quiere mostrar “debilidad” y que “otra raya más al tigre”. El problema es que muy pocos lo ven como tigre y el efecto acumulación es peligroso.
Libre de los Libres
La tramitación de la Ley de Inversiones llega además en un momento de alta zozobra en la Asamblea. Lo que parecía la bancada más cohesionada voló por los aires a poco que los operadores del gobierno empezaron a testear lealtades de cara a las inminentes votaciones clave. Los 12 senadores y 39 diputados la convierten en una bancada clave.
Tuto se ha cerrado con sus leales de siempre, como Tomasa Yarhui o Isabel Moreno, y con algunos de la nueva generación, como el diputado Juan Manuel Ormachea, mientras que las cuotas del FRI y, sobre todo, de Demócratas, se sublevan.
Hay quien ve en esa rebelión un ajuste de cuentas con Juan Pablo Velasco, el gobernador de Santa Cruz, al que el partido verde de Rubén Costas le pide más espacios después de un lustro en el ostracismo, sin embargo, otras fuentes han señalado crecientes discrepancias entre Quiroga y Velasco, un poco en la tradicional línea de la susceptibilidad entre maestros y alumnos.
El Libre de Tuto ha fijado posición contra la Ley de Inversiones presentada sin entrar demasiado al detalle: hace falta un cambio constitucional para encajar cualquier reforma, dicen, pues no solo existe el riesgo de que un TCP reconstituido las tumbe, sino que los propios inversores van a encontrar las discrepancias entre la Ley y la CPE.
El Libre de Demócratas se ha mostrado más conciliador aun manteniendo las distancias. Un poco en la línea de Samuel Doria Medina, que ha cuestionado partes concretas de la Ley, como el mecanismo de adjudicación de incentivos mediante una cuadrícula susceptible de discrecionalidad, pero que ha celebrado el “punto medio” entre corrientes libertarias y nacionalistas en las que se sitúa y sobre todo, el capítulo de Alianzas Público Privadas.
Paz Pereira señaló el miércoles que lo habían “malinterpretado” y prometió negociar con los partidos las diferentes leyes. De momento las cuentas salen muy justas, y el FMI está vigilante.
La orfandad del bloque popular
En este contexto de tensión, el bloque popular sigue en la orfandad, pero moviéndose. La simple mención del fin del Estado de Excepción, que sería a finales de septiembre, ha alimentado rumores de movilizaciones pese a que hace apenas unas semanas se aseguraba que tanto campesinos como obreros habían quedado desarticulados.
El Sumate de Manfred Reyes Villa ya ha pedido que se amplíe la medida, pese a que el país está en calma. Paz ha descartado, de momento, la idea, y muchos diputados han señalado que no se puede tomar tal decisión por simples “rumores”.
El Estado de Excepción es una medida, como indica su nombre, excepcional, y para los foros internacionales no es una buena señal: bordea las garantías de los derechos humanos, pero, sobre todo, no habla bien de un gobierno ni da “seguridad jurídica” el hecho de que se deba instalar un Estado de Excepción para garantizar el orden interno. No es una buena señal.
Tres hechos impactaron en la “actualidad” del bloque ayer. La primera fue la expulsión de Nilton Condori de la Asamblea por ocho meses, sentenciado por la Comisión de Ética por, supuestamente, haber instigado a los bloqueos. Condori logra así la certificación de víctima para seguir creciendo en su aspiración de liderar el bloque popular. El traje parece grande, pero su viralidad es palpable.
El segundo fue la visita de Edmand Lara a la cárcel de San Pedro, donde habló unos minutos con el expresidente Luis Arce. No ha dado detalles, pero ese era el mensaje: he hablado.
El tercero fue una reunión del nuevo ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, con “representantes” (no dirigentes) de la Central Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUCTB) en el marco del diálogo. “El encuentro estuvo marcado por el respeto y la cercanía. La delegación de la CSUTCB realizó una ch’alla simbólica a la autoridad recientemente posesionada y entregó un sombrero como símbolo de aprecio” dice el comunicado oficial.
A todos no les gustó, pero la estrategia manda.








