Crónica política de la semana
El enésimo reinicio de Paz y el “poder” de la política
El presidente reformó su gabinete y anunció una nueva etapa, a lo que se unió el acuerdo con los Gobernadores. Las bancadas de la Asamblea, por donde pasará el crédito del FMI, están listas para recibir leyes prometidas
La salida de José Luis Lupo, el acuerdo con los Gobernadores, la llegada del Fondo Monetario Internacional y la cada vez más palmaria evidencia de que Evo Morales seguirá liderando la oposición extraparlamentaria, ha configurado una suerte de nuevo escenario político en el país. No está claro para qué ni cuánto durará, ni siquiera si es tan “nuevo”, pero distinto al menos.
Las efemérides del 6 de agosto le han servido comunicacionalmente al gobierno para oficializar esa suerte de cambio de ciclo como si se tratara de un conjunto de decisiones de gobierno – de hecho, fue el eje del discurso de Paz Pereira – y no una mera reacción a los imponderables, es decir, la improvisación, que viene siendo una de las ideas fuerza que se vienen instalando en el imaginario colectivo a medida que pasan los meses.
Los cambios de gabinete
La salida de José Luis Lupo del gabinete era inminente, lo extraño es que haya tardado tanto en darse, y que se le entregue a cambio la embajada ante la Organización de Estados Americanos (OEA), que no solo viene a ser uno de los cargos más ambicionados en el círculo diplomático, sino una constatación de que la discrecionalidad y el favor político sigue siendo predominante.
El acto de cambio fue paradigmático, porque Paz no se limitó a despedir a Lupo y presentar a su reemplazante, que resultó ser el canciller Fernando Aramayo, ni al reemplazante del reemplazante, que pasó a ser quien venía ejerciendo de Vicecanciller, Héctor Huanca Gutiérrez, sino que aprovechó para meterse en un par de charcos más.
Primero despidió amablemente a Fernando Romero, hasta el momento ministro de Planificación – y cuota del agropoder cruceño y cercano a Samuel Doria Medina – y Medio Ambiente. Paz anunció que el Ministerio se cerraba mientras hablaba de la modernización y el ahorro, si bien señaló que sus competencias serían redistribuidas. Hasta el momento no hay decreto que lo avale.
Lo propio hizo al hablar del ministerio de Turismo, que incluye Culturas, y que él mismo creó. Paz apostó por la creación de una “Agencia” que permitiera una gestión más ágil, y aunque no fue claro respecto al cierre del Ministerio como tal, las susceptibilidades se han disparado.
Paz cerró Justicia una semana después de nombrar Ministro; crea un Ministerio para cerrarlo nueve meses después y deja el Gabinete sin Planificación.
Varios analistas advierten de otro detalle no menor: de los 15 ministros nombrados el 9 de noviembre, hace nueve meses, solo quedan seis, y si se supone que se empieza la gestión con los mejores y más seleccionados, el mensaje no es alentador.
Las mayorías
La caída de Lupo está ligada a la ruptura con Samuel Doria Medina – aunque no solo -, que sigue denunciando demagogia, corrupción e incompetencia dentro de las instancias de Gobierno. Hay quien lo interpreta como una exigencia de mayor reconocimiento. Rodrigo Paz en cualquier caso no ha querido darle opción y eso que recién parece que va a empezar el “momento de la verdad” en el legislativo con el ingreso de hasta una docena de leyes prometidas en abril (y en campaña, pero no importa) que sin duda requerirán mayorías.
De momento el trámite legislativo no ha arrancado y las leyes son prácticamente un secreto. Paz ha argumentado estos días que salió mal lo de socializar antes con las bancadas con algunos proyectos de Ley sensibles – como el de Hidrocarburos o el del Estado de Excepción – por lo que en esta ocasión el debate se hará directamente en el Legislativo, lo cual podría ser un suicidio: El PDC es la bancada mayoritaria con 16 senadores y 49 diputados, pero hay lealtades divididas entre Lara y Paz; en Unidad son 26 diputados y 7 senadores, de los que más o menos un tercio responden a Paz y no a Doria Medina, pero en Libre son 12 senadores y 39 diputados que constituyen la bancada más sólida, por lo que los hace imprescindibles.
En Libre tampoco están contentos con la gestión ni con sus discursos. El acuerdo con los Gobernadores fue de máximos y cundió la euforia, tanto entre los equipos departamentales como en el Gobierno, que veían que por fin encontraban un camino de éxito que les permitiera ampliar su impacto territorial y vender gestión, aunque todo ello conlleve una maraña de leyes, decretos y acuerdos complejo de gestionar. Aun así, Paz dijo en el discurso del 6 de agosto que se había encontrado una forma de hacer política al margen de los políticos y Libre le respondió con contundencia. El parlamento es el parlamento y tanto Doria Medina como Tuto Quiroga lo van a hacer valer.
El desembarco del FMI
Hay otra posibilidad que tiene que ver con la táctica. El acuerdo del FMI ya ha sido anunciado, oleado y sacramentado, pero nadie lo conoce al detalle. De hecho, se filtró que los técnicos habían acordado 2.800 millones de dólares y luego “se quedó” en 1.900, que aun así sigue siendo una cantidad significativa. El crédito debe sí o sí pasar por la Asamblea y las grandes bancadas se van a alinear, por lo que estar entretenidos en otros debates siempre “ayuda”.
El economista Gonzalo Colque lo viene advirtiendo: por mucho consenso que haya entre las bancadas y el enfoque mediático lo haya barnizado con los mantras de lo ineludible, e incluso aceptando que el FMI de hoy no es el mismo de los tiempos duros de la ortodoxia de los 90, el ajuste va a tener consecuencias en las clases trabajadoras fundamentalmente.
El plan es que se apruebe este mes para que en septiembre llegue – dicen – un tercio de los recursos para afrontar varias obligaciones urgentes… pero puede ser que no se aprueben…
El otro lado
Por muchos berrinches que pueda hacer Andrónico Rodríguez – ausente incluso en redes desde el 15 de julio –, los Tupac Katari más ligados al choquehuanquismo, o el propio Álvaro García Linera y su pretendida creación de un espacio de izquierda “intelectual”; Evo Morales se ha vuelto a quedar solo en la misión de “liderar” la oposición extraparlamentaria.
Cuenta que tiene recursos mediáticos instalados y un campo base de operaciones muy controlado; cuenta que el Gobierno lo reconoce como principal enemigo y lo mantiene vigente aun a riesgo de que le cuestionen su falta de autoridad, pero sobre todo suma que nadie haya reclamado con constancia suficiente el liderazgo de las clases populares mayoritarias en el país.
El 6 de agosto hubo un nuevo fogonazo de Edmand Lara, el vilipendiado vicepresidente que dilapidó su capital político en pocas semanas tras su posesión, pero que entró hace unos meses en periodo de rehabilitación y que parece haber logrado ordenar sus ideas y expresarlas con mayor contención y la misma claridad. Alguna vez pudo disputar el liderazgo popular al propio Morales. Veremos.








