La crisis del departamento afecta a proyectos
¿Por qué nadie quiere asumir el Sedeca?
El Sedeca tiene unos 350 trabajadores y apenas un proyecto en ejecución, además del mantenimiento en las cuatro residencias. Los bajos salarios de la nueva escala y el riesgo judicial del cargo hacen que tampoco aparezcan muchos candidatos a gestionarla
Tres semanas después de la toma de posesión de las nuevas autoridades departamentales, el Servicio Departamental de Camino (Sedeca) sigue sin dueño y lo que es peor. Su futuro es algo más que incierto.
La dirigencia del sindicato del Sedeca recuerda las fotografías del acto de campaña en el que el hoy Gobernador compartió mesa y mantel con los dirigentes haciendo promesas varias hasta el punto de arrancar el apoyo. Ahora los planteamientos de supervivencia pasan por el cierre, la tercerización o dejar de aplicar la Ley General del Trabajo para depurar las planillas. El asunto es complejo de principio a fin.
Muchos trabajadores, pocos proyectos
El principal problema de la entidad es que hoy por hoy tiene mucho personal y pocos proyectos que ejecutar, un mal que se venía arrastrando desde siempre, pero que encontró un boom en las gestiones de Mario Cossío y Lino Condori.
La función esencial del Sedeca era mantener la red vial departamental, también supervisar, licitar, y finalmente, se abrió la posibilidad de enfrentar obras directamente. Actualmente, de los 350 funcionarios que se atribuyen a la entidad, apenas un 10 por ciento son ingenieros cualificados que se desempeñan en las áreas de proyectos, control y monitoreo, además de los responsables de obra. También hay ocho abogados y “numerosos” administrativos.
En la actualidad solo hay un proyecto abierto: Acabar la vía Bermejo – San Antonio, y se espera inscribir la mejora del acceso a la comunidad de Obrajes. El resto de los esfuerzos se distribuyen en las residencias de valle central: Iscayachi, Entre Ríos y Bermejo, donde el personal se dedica básicamente al mantenimiento de caminos.
El sindicato logró hace unos años que los trabajadores se acogieran a la Ley General del Trabajo, como por cierto ya se instruyó a nivel nacional a principios de siglo. Puesto que nunca se han tomado decisiones traumáticas, el volumen de personal y su costo financiero es grande.
Los caminos
El Servicio Departamental de Caminos ha construido algunos de los tramos más emblemáticos de la geografía caminera de Tarija, aunque también algunos de los más polémicos, pues a diferencia de la actualidad, el Sedeca ha tenido muchos kilómetros en construcción al mismo tiempo.
Uno de los primeros tramos ha sido el de Tarija – Puerta del Chaco, el tramo inicial de la carretera con destino a Entre Ríos y la provincia Gran Chaco, que además sirvió de referencia para el resto de los tramos.
En la época de Mario Cossío se abordó también el tramo San Simón Saladito, que partiendo del trazado actual de la ruta al Chaco constituía un desvío para unirse con la famosa Variante al Chaco, que pretendía llegar a Villa Montes a través de Zapaterambía. El proyecto fue abandonado.
También en esta época se armó la Unidad desconcentrada de Bermejo – San Antonio (Ubesan), que pretendía construir ese trazado a través de la ejecución directa de la obra. El proyecto acogió a mucho personal, pero apenas avanzó cinco kilómetros en cuatro años, por lo que en 2012 se decidió abandonar la fórmula y licitar el proyecto; sin embargo, aun así se mantuvo la obra directa de los primeros 16 kilómetros del trazado.
En aquella época germinaron también tres proyectos en el valle central, el de Yesera, el de San Jacinto – Matadero y Tolomosa Grande – Río Camacho.
El primero fue entregado por el exgobernador Adrián Oliva al principio de la gestión, aunque pronto recibió críticas por el estado del firme. El segundo cuenta con varios kilómetros no asfaltados y que pretenden terminarse en estos años con partidas de mantenimiento. El tercero fue directamente cerrado ante el escaso avance de la obra, aunque se cursaron varias denuncias por este hecho.
En la época de Lino Condori se licitó también el tramo Iscayachi – Final Copacabana y Final Copacabana – Yunchará, que después fue objeto de denuncia al haberse adjudicado a una empresa que no cumplía con la experiencia necesaria.
La mayor piedra en el zapato fue la famosa “Condorvía”, ya que la administración de Condori decidió anular un contrato vigente por veinte millones de dólares para el tramo Piedra Larga – Abra del Cóndor – Canaletas, partirlo en dos separando el túnel y licitarlo por casi el doble. Luego de que se abortó la operación, se licitó ordinariamente.
En la gestión Adrián Oliva no hubo licitaciones carreteras desde el Servicio Departamental de Caminos y se entregaron varios caminos vecinales además de la mencionada variante Piedra Larga – Canaletas.
Remendar, el otro papel del Sedeca
Por desgracia, el papel del Servicio Departamental de Caminos ha quedado también reducido a culminar obras que no han sido terminadas por sus respectivas empresas que fueron contratadas para tal efecto. Asumir esta decisión no supone necesariamente suspender los procesos legales que se lleven para tal efecto, aunque en ocasiones se han dejado de lado.
Dos son las carreteras que en los últimos años se han “acabado” dejando kilómetros de los acordados en la contratación sin ejecutar. Es el caso de la Bermejo – San Antonio y el caso de la Yunchará – Final Copacabana. En ambos casos el Sedeca se ha hecho cargo para concluir las obras y no ha quedado claro el formato de resolución.
Por otro lado, todos los directores del Sedeca han tenido de uno u otro modo problema con la justicia. El último en pasar por prisión, ya en domiciliaria, fue Omar Molina, el director elegido por Adrián Oliva y que ejerció en la primera mitad de la legislatura.
En la época de Lino Condori casi hubo un ejecutivo por año: Alberto Benítez se retiró cuando se conocieron algunos contratos con el Estado que le podían perjudicar; Jorge Quispe se fue a Santa Cruz luego de lidiar con el “problema” de la Condorvía; Luis Fernando Navarro trató de poner orden ahí y en la ruta a Bermejo y finalmente, el importado Ramiro Saniz acabó validando el complejo escándalo en el que el tío supervisaba al sobrino en la ruta Bermejo – San Antonio, que quedó inconclusa.
Por otro lado, en el tiempo de Mario Cossío, Miguel Rojas fue el hombre fuerte en el sector caminero, pero también acabó en prisión por los escándalos vinculados a varias licitaciones.
En este contexto y teniendo en cuenta el último ajuste salarial, que deja el salario “incierto” para el director del Sedeca, no está resultando sencillo encontrar a alguien que sí quiera asumir esta función.
Las tres carreteras con
más dificultades en Tarija
Bermejo – San Antonio
El tramo era parte de la red vial fundamental y se departamentalizó para ejecutarla. Cossío planteó ejecución directa, Lino Condori licitó y Oliva intentó que se concluyera de nuevo por administración de la Gobernación de Tarija, pero 12 años después, sigue sin terminarse.
La Condorvía
El tramo Puente Jarcas – Piedra Larga, que debía atravesar el Abra del Cóndor, fue licitada por Mario Cossío llave en mano, la gestión de Lino Condori licitó, primero con escándalo de sobreprecio y finalmente se concluyó en la gestión de Oliva tras varios ajustes y bajadas de nivel.
La Variante al Chaco
Uno de los proyectos estrella de Mario Cossío fue la variante al Chaco, que pretendía llegar a Villa Montes por Zapaterambía. El tramo se dividió en cuatro y se adjudicaron los dos centrales. Tras invertir unos 20 millones de dólares empezaron las dificultades. La gestión de Lino Condori decidió abandonar la obra y la resolución sigue en tratos judiciales.





