La incertidumbre laboral marca la celebración del 1 de Mayo
Con los rostros marcados por la preocupación, obreros de distintos oficios esperan ser contratados para cualquier labor que puedan realizar, sus ojos reflejan la incertidumbre de no poder llevar a casa el pan de cada día a pocos momentos de celebrarse el 1 de Mayo, Día del...



Con los rostros marcados por la preocupación, obreros de distintos oficios esperan ser contratados para cualquier labor que puedan realizar, sus ojos reflejan la incertidumbre de no poder llevar a casa el pan de cada día a pocos momentos de celebrarse el 1 de Mayo, Día del Trabajo.
“Tenemos serios problemas porque las obras están paralizadas, no hay ingresos, además han hecho subir los materiales de construcción, estar en casita no más”, dijo la maestra albañil Justina Díaz, a tiempo de expresar su resignación por la falta de trabajo y que todos sus compañeros se encuentran en la misma situación.
“Solicitó a las autoridades que hagan todo lo posible para crear fuentes de trabajo para los obreros, ahorita estamos sufriendo porque no hay como llevar el pan a la casa, la mayoría la estamos pasando muy mal. Además no se puede comprar material porque ha encarecido, no queda otra que esperar no más, muchos tiene familia que mantener”, expresó.
[caption id="attachment_551304" align="alignleft" width="300"] Personas que ofrecen sus servicios laborales[/caption]
Manos vacías
Oscar Pérez, albañil y pintor, enfundado en su overol de trabajo, camina a pasos cortos en la esquina de la Radio Fides, donde existe la “bolsita de trabajo” y se queja de que no haya laburo, mira complicada la situación, “llegamos, tampoco se puede estar mucho tiempo, solo hasta el mediodía, llegamos con las manos vacías y nos vamos con las manos vacías”, sostuvo con la mirada apuntando a las punteras de sus zapatos.
Aquí hay de todo, para todo trabajo, dijo, pero nadie ya “nos levanta”, este 1 de Mayo, ¿qué se puede festejar? preguntó. Pidió a las autoridades tomarlos en cuenta, acordarse de ellos, por ejemplo que flexibilicen los alquileres porque muchos de ellos viven de esta manera, tienen hijos, y existen días como hoy que no tienen nada que llevar a la casa.
“Estamos esperando que alguien nos contrate - apuntó -, se trata de hacer un peso para comer, todos vivimos de alquiler, habrá uno que tenga su casa, vivimos en distintos lugares de los barrios periféricos, a ver si por este Primero de Mayo las autoridades se acuerdan con algo, que vengan, que se pongan la mano al pecho y nos ayuden”.
Por su parte el plomero y electricista Pablo Jerez contó que en esta cuarentena no tienen ingresos, los ahorros que tiene ya se le están acabando, las cosas han aumentado de precio y la gente de las tiendas se aprovecha “dicen que no hay plata, yo veo que no es así, esta cuarentena no es para nosotros los pobres que igual no más tenemos que salir a buscar trabajo para alimentar a nuestros hijos”.
“Hay que llevar algo a la casa, los niños no se aguantan, no saben, tienen que comer”, sostuvo a tiempo de pedir a las autoridades les brinden atención, “viene gente particular a darnos algo de ayuda, víveres, hay gente de buen corazón, pero las autoridades ni se han aparecido, hablan de canastas familiares, pero aquí no llega nada y hay que buscar trabajo no más”, agregó.
A su turno el operador de equipo pesado, mecánico y plomero, Wilfredo Gaité, afirmó que pasa el tiempo y ya es mucho desde que empezó la cuarentena y no hay ninguna autoridad que les colabore, viven al día y necesitan trabajar, pero todo está vacío, no lograr reunir “ni un peso”, no hay trabajo ni siquiera por horas y no ve que la situación vaya a mejorar.
“Si hay trabajo es para unos, para pocos, no se salva nada, vivimos al día, aquí hay de todo, tenemos plomeros, electricistas, albañiles, lavanderas, gente para todo tipo de trabajo, pero ya nadie viene, todo está silencio”, se quejó.
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Trabajadoras del Hogar, Miriam Azama, rescatando su buen humor, entre sonrisas dijo “aquí la vamos pasando, ni tan bien ni tan mal, estamos más o menos, por ahí vamos”.
“Las compañeras tampoco están trabajando – explicó -, se han quedado en las casas, están esperando que termine la cuarentena, totalmente se han suspendido los trabajos, no hay nada y eso que algunas trabajan por horas, por días, pero ni eso, muchas están preocupadas por los alquileres, pero los dueños de casa tampoco les están exigiendo, se están portando comprensivos”
“Tenemos serios problemas porque las obras están paralizadas, no hay ingresos, además han hecho subir los materiales de construcción, estar en casita no más”, dijo la maestra albañil Justina Díaz, a tiempo de expresar su resignación por la falta de trabajo y que todos sus compañeros se encuentran en la misma situación.
“Solicitó a las autoridades que hagan todo lo posible para crear fuentes de trabajo para los obreros, ahorita estamos sufriendo porque no hay como llevar el pan a la casa, la mayoría la estamos pasando muy mal. Además no se puede comprar material porque ha encarecido, no queda otra que esperar no más, muchos tiene familia que mantener”, expresó.
[caption id="attachment_551304" align="alignleft" width="300"] Personas que ofrecen sus servicios laborales[/caption]
Manos vacías
Oscar Pérez, albañil y pintor, enfundado en su overol de trabajo, camina a pasos cortos en la esquina de la Radio Fides, donde existe la “bolsita de trabajo” y se queja de que no haya laburo, mira complicada la situación, “llegamos, tampoco se puede estar mucho tiempo, solo hasta el mediodía, llegamos con las manos vacías y nos vamos con las manos vacías”, sostuvo con la mirada apuntando a las punteras de sus zapatos.
Aquí hay de todo, para todo trabajo, dijo, pero nadie ya “nos levanta”, este 1 de Mayo, ¿qué se puede festejar? preguntó. Pidió a las autoridades tomarlos en cuenta, acordarse de ellos, por ejemplo que flexibilicen los alquileres porque muchos de ellos viven de esta manera, tienen hijos, y existen días como hoy que no tienen nada que llevar a la casa.
“Estamos esperando que alguien nos contrate - apuntó -, se trata de hacer un peso para comer, todos vivimos de alquiler, habrá uno que tenga su casa, vivimos en distintos lugares de los barrios periféricos, a ver si por este Primero de Mayo las autoridades se acuerdan con algo, que vengan, que se pongan la mano al pecho y nos ayuden”.
Por su parte el plomero y electricista Pablo Jerez contó que en esta cuarentena no tienen ingresos, los ahorros que tiene ya se le están acabando, las cosas han aumentado de precio y la gente de las tiendas se aprovecha “dicen que no hay plata, yo veo que no es así, esta cuarentena no es para nosotros los pobres que igual no más tenemos que salir a buscar trabajo para alimentar a nuestros hijos”.
“Hay que llevar algo a la casa, los niños no se aguantan, no saben, tienen que comer”, sostuvo a tiempo de pedir a las autoridades les brinden atención, “viene gente particular a darnos algo de ayuda, víveres, hay gente de buen corazón, pero las autoridades ni se han aparecido, hablan de canastas familiares, pero aquí no llega nada y hay que buscar trabajo no más”, agregó.
A su turno el operador de equipo pesado, mecánico y plomero, Wilfredo Gaité, afirmó que pasa el tiempo y ya es mucho desde que empezó la cuarentena y no hay ninguna autoridad que les colabore, viven al día y necesitan trabajar, pero todo está vacío, no lograr reunir “ni un peso”, no hay trabajo ni siquiera por horas y no ve que la situación vaya a mejorar.
“Si hay trabajo es para unos, para pocos, no se salva nada, vivimos al día, aquí hay de todo, tenemos plomeros, electricistas, albañiles, lavanderas, gente para todo tipo de trabajo, pero ya nadie viene, todo está silencio”, se quejó.
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Trabajadoras del Hogar, Miriam Azama, rescatando su buen humor, entre sonrisas dijo “aquí la vamos pasando, ni tan bien ni tan mal, estamos más o menos, por ahí vamos”.
“Las compañeras tampoco están trabajando – explicó -, se han quedado en las casas, están esperando que termine la cuarentena, totalmente se han suspendido los trabajos, no hay nada y eso que algunas trabajan por horas, por días, pero ni eso, muchas están preocupadas por los alquileres, pero los dueños de casa tampoco les están exigiendo, se están portando comprensivos”