Yacuiba, la fronteriza urbe de los incontables pasos ilegales
Innumerables pasos ilegales que atraviesan la quebrada unen las poblaciones de Yacuiba en Bolivia con su vecina San José de Pocitos en Argentina, todas son rutas de tráfico ilegal de todo tipo de productos lícitos e ilícitos. Algunos de ellos son particulares como el sendero que cruza el...



Innumerables pasos ilegales que atraviesan la quebrada unen las poblaciones de Yacuiba en Bolivia con su vecina San José de Pocitos en Argentina, todas son rutas de tráfico ilegal de todo tipo de productos lícitos e ilícitos. Algunos de ellos son particulares como el sendero que cruza el cementerio de un país a otro o puertas de garaje abiertas directamente a la quebrada frente a frente.
De día esa quebrada se muestra casi desierta, salvo alguno que otro ciudadano que atraviesa con un carrito de mano que lleva un par de garrafas, que es actualmente el principal producto que se contrabandea hacia la Argentina, a través de senderos que cruzan la frontera cuyo ancho no pasa de los 30 metros. Cuando las normas indican que debería haber una distancia de por lo menos 100.
Algunas casas abrieron un portón de garaje hacia esta quebrada y la vivienda en el lado argentino también hizo lo mismo, ambas salidas están unidas por un rústico puente construido de manera artesanal. Tras la puerta entreabierta, la que se encuentra en el lado boliviano se puede observar bolsas de harina apiladas y muros de cajas de cerveza Quilmes.
En Yacuiba las puertas del cementerio municipal en el barrio Nuevo Pocitos se encuentran permanentemente abiertas y luego de ingresar el visitante se tropieza con un sendero –visiblemente trajinado- que atraviesa el camposanto entre las criptas y tumbas para terminar en una abertura del muro perimetral que se encuentra en territorio del país vecino.
Dinámica
En los varios años que trabaja, la directora regional de Migración Lourdes Aldana participó en diferentes operativos por la zona y de manera personal observó la dinámica del problema fronterizo en esta zona y apuntó que los límites naturales como la quebrada hacen muy complicado el control de los pasos no autorizados que se han multiplicado.
En su opinión, el ciudadano transfronterizo está acostumbrado a ir y venir por la frontera porque siempre lo hizo, incluso la Tarjeta Vecinal Fronteriza (TVF) creada para facilitar su trajinar entre ambas naciones no le es de mucha utilidad porque sale de su casa y directamente cruza al frente, que no es ni una cuadra, esto a pesar de que se creó un paso legal específico para los que porten este documento.
También observó la existencia de grupos de jóvenes, que se reúnen por las noches y, por su manera de vestir, pareciera que van de fiesta al otro lado de la frontera, no muestran peligrosidad, sin embargo algo no cuadra, todos llevan mochilas en las que incluso pueden transportar una garrafa de gas u otras cosas ilícitas y frecuentan esos pasos ilegales.
“Estos pasos no autorizados han rebasado de alguna manera la vigilancia y pareciera que fuera algo normal el pasar de un lado a otro. Por ejemplo en el barrio África en Yacuiba, todo el rato pasan los chicos, es algo normal, para ellos el transportar cosas ilícitas es como una aventura juvenil”, contó.
Además, en algunos barrios limítrofes existen casas cuya fachada parece el de una vivienda normal, pero por dentro están vacías y suelen ser alquiladas a terceras personas que las utilizan como lugares de acopio, allí guardan los productos y después los transportan. Aldana destacó que son lugares de alta peligrosidad por lo que para intervenir en ellos se debe proceder con un cuerpo de apoyo, respaldado por todas las instituciones encargadas de hacer la vigilancia.
Controles
Por su parte el gerente general de la Aduana Nacional, Alberto Pozo, recordó que existen cinco puestos fronterizos con la Argentina en Villazón, Yacuiba y Bermejo y dado el libre tránsito de mercaderías esta institución optó por establecer los controles fuera de las poblaciones limítrofes para que no lleguen a las ciudades del interior del país, “por ejemplo en la ruta hacia Santa Cruz se tienen puntos en Campo Pajoso, Villa Montes, Abapó y Boyuibe”, agregó.
Sin embargo, admitió que el control es complejo porque también hay un aspecto social, existen grupos de personas como los bagalleros que viven del tráfico de mercancías “que no se puede prohibir” por lo que se reforzó la vigilancia fuera de las poblaciones. “También hay puestos de control móviles porque el contrabando migra a otros lugares una vez que se identifica un paso irregular”.
Al respecto el comandante departamental de la Policía, Freddy Gordy, informó que en Yacuiba existen 400 efectivos del orden que cubren varios servicios y en especial el control de la frontera que es normal, sin alteraciones.
Por su parte, el oficial de información del Regimiento de Caballería III Aroma, capitán Jorge Flores, contó que esta unidad militar apoya en el control de puntos específicos cuando son coordinados con las distintas instituciones que trabajan en la frontera. “Mientras tanto, dijo, nosotros estamos donde existe presencia de unidades militares en los puestos adelantados que se tiene en D’Orbigny, Campo Largo, Palmar y en la comunidad de La Boca”.
“El control del contrabando es muy complejo en esta parte fronteriza, debe ser coordinado con las instituciones para que se pueda hacer algo y ponerle un freno, el ejército está comprometido en colaborar, pero se debe trabajar mucho para solucionar este problema”, sostuvo.
La pasada semana, el director regional de la ANH de Tarija, Diego Hevia Vaca Antelo, junto a 13 funcionarios de la entidad, dos policías y otros dos oficiales de Ejército realizaron una inspección a la venta de garrafas de gas en los barrios yacuibeños que son limítrofes con la Argentina.
Si bien no está permitido vender más de dos garrafas por persona, los vecinos se dan modos para comprar más de ese número, por lo que utilizan a familiares suyos para adquirir más unidades que posteriormente las trasladarán a territorio argentino porque si en Bolivia la garrafa se vende a 22,50 bolivianos, allí su precio se incrementa a 80.
Sin ir muy lejos, por lo menos se encontró tres carritos de mano transportando dos o tres garrafas. Las justificaciones son variadas, los unos admitieron que las venden “pero unita, porque no hay dinero, para el gasto del día, para mi vecino que necesita” y otros que ingresaban con garrafas vacías a territorio boliviano para comprar el energético y volver a Argentina. “Somos bolivianos que vivimos allí”, justificaron.
Al respecto Hevia expresó su preocupación por la falta de control que existe en los innumerables pasos ilegales fronterizos por lo que demandó mayor colaboración de las fuerzas uniformadas como la Policía, el Ejército e incluso la Aduana.
PASOS IRREGULARES EN LA
FORNTERA DE AMBOS PAÍSES
CONEXIONES
Una puerta de garaje en el lado argentino abierta hacia un puente precario que conduce a territorio boliviano. Si bien de día las casas parecen desiertas, los pobladores y vecinos comentaron que la actividad de trasladar productos se realiza por las noches. A simple vista las casas parecen deshabitadas.
LÍMITE FRONTERIZO
El puente termina en esta vivienda en la parte boliviana y tras la puerta entreabierta se puede observar cajas de cerveza Quilmes. En algunos barrios limítrofes existen casas, cuya fachada parece el de una residencia normal, pero por dentro están vacías y suelen ser alquiladas a terceras personas que las utilizan como lugares de acopio.
TRANSPORTE ILEGAL
Dos adolescentes pilladas transportando garrafas de gas de un país a otro. Si bien no está permitido vender más de dos garrafas por persona, los vecinos se dan modos para comprar más de ese número, que posteriormente las trasladarán a territorio argentino porque si en Bolivia la unidad se vende a 22,50 bolivianos, allí su precio se incrementa a 80.
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De día esa quebrada se muestra casi desierta, salvo alguno que otro ciudadano que atraviesa con un carrito de mano que lleva un par de garrafas, que es actualmente el principal producto que se contrabandea hacia la Argentina, a través de senderos que cruzan la frontera cuyo ancho no pasa de los 30 metros. Cuando las normas indican que debería haber una distancia de por lo menos 100.
Algunas casas abrieron un portón de garaje hacia esta quebrada y la vivienda en el lado argentino también hizo lo mismo, ambas salidas están unidas por un rústico puente construido de manera artesanal. Tras la puerta entreabierta, la que se encuentra en el lado boliviano se puede observar bolsas de harina apiladas y muros de cajas de cerveza Quilmes.
En Yacuiba las puertas del cementerio municipal en el barrio Nuevo Pocitos se encuentran permanentemente abiertas y luego de ingresar el visitante se tropieza con un sendero –visiblemente trajinado- que atraviesa el camposanto entre las criptas y tumbas para terminar en una abertura del muro perimetral que se encuentra en territorio del país vecino.
Dinámica
En los varios años que trabaja, la directora regional de Migración Lourdes Aldana participó en diferentes operativos por la zona y de manera personal observó la dinámica del problema fronterizo en esta zona y apuntó que los límites naturales como la quebrada hacen muy complicado el control de los pasos no autorizados que se han multiplicado.
En su opinión, el ciudadano transfronterizo está acostumbrado a ir y venir por la frontera porque siempre lo hizo, incluso la Tarjeta Vecinal Fronteriza (TVF) creada para facilitar su trajinar entre ambas naciones no le es de mucha utilidad porque sale de su casa y directamente cruza al frente, que no es ni una cuadra, esto a pesar de que se creó un paso legal específico para los que porten este documento.
También observó la existencia de grupos de jóvenes, que se reúnen por las noches y, por su manera de vestir, pareciera que van de fiesta al otro lado de la frontera, no muestran peligrosidad, sin embargo algo no cuadra, todos llevan mochilas en las que incluso pueden transportar una garrafa de gas u otras cosas ilícitas y frecuentan esos pasos ilegales.
“Estos pasos no autorizados han rebasado de alguna manera la vigilancia y pareciera que fuera algo normal el pasar de un lado a otro. Por ejemplo en el barrio África en Yacuiba, todo el rato pasan los chicos, es algo normal, para ellos el transportar cosas ilícitas es como una aventura juvenil”, contó.
Además, en algunos barrios limítrofes existen casas cuya fachada parece el de una vivienda normal, pero por dentro están vacías y suelen ser alquiladas a terceras personas que las utilizan como lugares de acopio, allí guardan los productos y después los transportan. Aldana destacó que son lugares de alta peligrosidad por lo que para intervenir en ellos se debe proceder con un cuerpo de apoyo, respaldado por todas las instituciones encargadas de hacer la vigilancia.
Controles
Por su parte el gerente general de la Aduana Nacional, Alberto Pozo, recordó que existen cinco puestos fronterizos con la Argentina en Villazón, Yacuiba y Bermejo y dado el libre tránsito de mercaderías esta institución optó por establecer los controles fuera de las poblaciones limítrofes para que no lleguen a las ciudades del interior del país, “por ejemplo en la ruta hacia Santa Cruz se tienen puntos en Campo Pajoso, Villa Montes, Abapó y Boyuibe”, agregó.
Sin embargo, admitió que el control es complejo porque también hay un aspecto social, existen grupos de personas como los bagalleros que viven del tráfico de mercancías “que no se puede prohibir” por lo que se reforzó la vigilancia fuera de las poblaciones. “También hay puestos de control móviles porque el contrabando migra a otros lugares una vez que se identifica un paso irregular”.
Al respecto el comandante departamental de la Policía, Freddy Gordy, informó que en Yacuiba existen 400 efectivos del orden que cubren varios servicios y en especial el control de la frontera que es normal, sin alteraciones.
Por su parte, el oficial de información del Regimiento de Caballería III Aroma, capitán Jorge Flores, contó que esta unidad militar apoya en el control de puntos específicos cuando son coordinados con las distintas instituciones que trabajan en la frontera. “Mientras tanto, dijo, nosotros estamos donde existe presencia de unidades militares en los puestos adelantados que se tiene en D’Orbigny, Campo Largo, Palmar y en la comunidad de La Boca”.
“El control del contrabando es muy complejo en esta parte fronteriza, debe ser coordinado con las instituciones para que se pueda hacer algo y ponerle un freno, el ejército está comprometido en colaborar, pero se debe trabajar mucho para solucionar este problema”, sostuvo.
La pasada semana, el director regional de la ANH de Tarija, Diego Hevia Vaca Antelo, junto a 13 funcionarios de la entidad, dos policías y otros dos oficiales de Ejército realizaron una inspección a la venta de garrafas de gas en los barrios yacuibeños que son limítrofes con la Argentina.
Si bien no está permitido vender más de dos garrafas por persona, los vecinos se dan modos para comprar más de ese número, por lo que utilizan a familiares suyos para adquirir más unidades que posteriormente las trasladarán a territorio argentino porque si en Bolivia la garrafa se vende a 22,50 bolivianos, allí su precio se incrementa a 80.
Sin ir muy lejos, por lo menos se encontró tres carritos de mano transportando dos o tres garrafas. Las justificaciones son variadas, los unos admitieron que las venden “pero unita, porque no hay dinero, para el gasto del día, para mi vecino que necesita” y otros que ingresaban con garrafas vacías a territorio boliviano para comprar el energético y volver a Argentina. “Somos bolivianos que vivimos allí”, justificaron.
Al respecto Hevia expresó su preocupación por la falta de control que existe en los innumerables pasos ilegales fronterizos por lo que demandó mayor colaboración de las fuerzas uniformadas como la Policía, el Ejército e incluso la Aduana.
PASOS IRREGULARES EN LA
FORNTERA DE AMBOS PAÍSES
CONEXIONES
Una puerta de garaje en el lado argentino abierta hacia un puente precario que conduce a territorio boliviano. Si bien de día las casas parecen desiertas, los pobladores y vecinos comentaron que la actividad de trasladar productos se realiza por las noches. A simple vista las casas parecen deshabitadas.
LÍMITE FRONTERIZO
El puente termina en esta vivienda en la parte boliviana y tras la puerta entreabierta se puede observar cajas de cerveza Quilmes. En algunos barrios limítrofes existen casas, cuya fachada parece el de una residencia normal, pero por dentro están vacías y suelen ser alquiladas a terceras personas que las utilizan como lugares de acopio.
TRANSPORTE ILEGAL
Dos adolescentes pilladas transportando garrafas de gas de un país a otro. Si bien no está permitido vender más de dos garrafas por persona, los vecinos se dan modos para comprar más de ese número, que posteriormente las trasladarán a territorio argentino porque si en Bolivia la unidad se vende a 22,50 bolivianos, allí su precio se incrementa a 80.
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