¡Azúcar! Lo bueno y lo malo de endulzar la vida
Uno de los principales ingredientes en casi todos los productos de la alimentación actual tiene su origen en la caña y la remolacha.



Los orígenes del azúcar se remontan a la antigua India, donde se usó como endulzante desde tiempos remotos. El cultivo de la caña de azúcar se extendió después por Asia y Europa, llegando a América en el siglo XV.
Hoy en día, la sacarosa, azúcar refinado, se encuentra en una interminable gama de productos procesados y ultraprocesados, desde gaseosas y golosinas hasta alimentos preparados.
Pero, más allá de su innegable popularidad, su consumo, que puede considerarse una adicción no asumida de la humanidad, despierta preocupaciones debido a su impacto en la salud.

La forma y la fama
El azúcar refinado es la forma más consumida, pues su bajo costo y capacidad para realzar sabores lo hacen un ingrediente clave en la industria alimentaria. Si hablamos en términos de aporte energético, el azúcar ofrece un beneficio inmediato en la glucosa, una fuente rápida de energía que el cuerpo utiliza para sus funciones diarias. Esto es especialmente útil en situaciones de demanda energética elevada, como el ejercicio intenso o esfuerzos mentales prolongados.
El exceso
Sin embargo, el azúcar carece de otros nutrientes esenciales, lo que lo convierte en un intruso de la dieta que no aporta vitaminas o minerales beneficiosos. Además, el consumo excesivo de azúcar está relacionado con una serie de problemas de salud. Estudios publicados en The American Journal of Clinical Nutrition indican que el exceso puede contribuir a la resistencia a la insulina, factor clave del desarrollo de la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico.
Además, el exceso de azúcar también se asocia con el aumento de caries dentales y la aparición de problemas hepáticos como el hígado graso no alcohólico, así como una variedad de enfermedades cardíacas. Por ello, la Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo no supere el 10% de la ingesta calórica diaria, y sugiere que su reducción al 5% aportará beneficios para la salud, sobre todo en la prevención de enfermedades crónicas.

Alternativas naturales
Si no puedes dejar de endulzar tu vida, pero quieres evitar los edulcorantes procesados, toma nota de estas opciones naturales que cumplen el trabajo de manera saludable y nutritiva, y pueden ser una buena incorporación para mejorar tu salud y bienestar a largo plazo:
Miel
La miel natural no solo endulza, también contiene antioxidantes, vitaminas y minerales. Pero debe consumirse con moderación debido a su alto contenido calórico.
Sirope de arce
Extraído de la savia de los arces, contiene menos fructosa que el azúcar refinado y aporta minerales como el zinc y el magnesio. Excelente sustituto en postres y bebidas calientes.
Dátiles
Son frutas naturalmente dulces que, además de ser una buena fuente de fibra, antioxidantes y minerales como el potasio, pueden utilizarse en puré para endulzar batidos, postres y preparaciones caseras.