Agroecología y Buen Vivir: el legado andino que promete un futuro sostenible (con Descarga)
¿Es posible un modelo alternativo al desarrollo industrial? En los Andes, la respuesta está en los saberes ancestrales y el equilibrio con la naturaleza.
“Buen Vivir y saberes locales: Sistemas andinos y agroecología”, coordinado por Karina Bidaseca y Pablo Vommaro, y editado por CLACSO y la Fundación McKnight, es un libro que analiza en profundidad las interconexiones entre el concepto de “Buen Vivir”, o Sumak Kawsay, y la agroecología, en el contexto de las comunidades andinas de Bolivia, Ecuador y Perú.
En nueve trabajos académicos, resultado de la vivencia directa sobre el territorio, la obra explora las prácticas agrícolas ancestrales, la cosmovisión andina y los saberes locales que, según los autores, se proponen como alternativas viables y sostenibles al modelo de desarrollo industrializado predominante en el siglo XX, cada vez más refinado en el siglo XXI.
El concepto medular del Buen Vivir, de origen quechua y aimara, se presenta como una visión holística que rechaza la acumulación de riqueza como único y principal indicador de progreso, proponiendo en su lugar una comprensión integral del bienestar comunitario como el equilibrio entre los seres humanos, la naturaleza y la dimensión espiritual.
Pero el Buen Vivir no es sólo un marco teórico, sino que se hace práctica a través del trabajo local agroecológico que impulsa la soberanía alimentaria y el respeto por los ciclos naturales, preservando la biodiversidad fundamental para el equilibrio ambiental. Así, entendida como ciencia, movimiento social y práctica, la agroecología se convierte en una herramienta clave de resistencia al modelo agrícola extractivista.
A través de estudios de caso y análisis de diferentes sistemas productivos, como los de la quinua y la papa, los investigadores destacan el valor de los saberes locales y su capacidad de adaptarse y resistir ante fenómenos como el cambio climático, lo que es particularmente relevante en el horizonte de la siguiente década, pues las comunidades rurales ya enfrentan desafíos relacionados con la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y las crisis ambientales globales, y esto traerá consecuencias a las sociedades urbanas.
Uno de los temas que más destacan es el papel de la cosmovisión andina en la configuración de una economía social más justa y solidaria. Se fomenta una relación armónica con la tierra, la Pachamama, promoviendo un modelo de producción que priorice la salud de los ecosistemas y las personas por encima del beneficio económico inmediato, y las formas de gobernanza local que respetan los recursos y se adaptan al contexto actual usando tecnologías apropiadas al entorno.
El libro llama a continuar investigando y formándose en agroecología, señalando que la recuperación de saberes es crucial no sólo para la región, sino para todo el planeta, y que una visión a largo plazo debe incluir la consolidación de redes agroecológicas que refuercen los sistemas locales de producción sostenible, adaptados al cambio climático y capaces de influir en políticas públicas orientadas hacia el bienestar colectivo, especialmente en un contexto donde la crisis global exige replantearse la idea, el concepto, y los modelos de desarrollo.





