Pesticidas y alimentos
Los pesticidas se usan en la producción de alimentos para el control de plagas, como insectos o roedores, de malas hierbas o de bacterias y hongos. Antes de utilizar un pesticida, se debe verificar que es seguro y que no compromete la seguridad del consumidor. Los estudios para evaluar los...
Los pesticidas se usan en la producción de alimentos para el control de plagas, como insectos o roedores, de malas hierbas o de bacterias y hongos. Antes de utilizar un pesticida, se debe verificar que es seguro y que no compromete la seguridad del consumidor. Los estudios para evaluar los riesgos son numerosos y constantes con el fin de que el uso de pesticidas sea seguro y menos tóxico.
Conociendo más
Este tema plantea ciertos retos, como asegurar que la presencia de posibles restos en los alimentos no suponga un riesgo para la salud. Las investigaciones y medidas adoptadas en la Unión Europea en los últimos años se han centrado en reducir los límites de ingesta seguros. La principal vía de exposición a estos contaminantes orgánicos persistentes es la dieta, sobre todo a través de frutas y verduras, también de carne y productos lácteos.
Debe tenerse en cuenta también que el impacto de estas sustancias puede resultar un verdadero jeroglífico; pese a que un herbicida solo se aplique a un cultivo, puede acabar, en función de su persistencia, en el ganado, el agua, y pasar a insectos, abejas y vegetales. De ahí la importancia de los constantes estudios y evaluaciones de estas sustancias con el fin no solo de reducir su permanencia en el medio ambiente, sino también para reducir su toxicidad en el consumidor a través de la dieta. El objetivo: conseguir que sean efectivos, con las concentraciones adecuadas, sin que tenga efectos nocivos para las personas.





