Cartografía Mundialista
El VAR presidencial
Durante décadas sospechamos que el fútbol era el deporte más poderoso del mundo. Estábamos equivocados. El deporte más poderoso sigue siendo la política. Porque una tarjeta roja puede cambiar el destino de un partido. Una llamada desde el Despacho Oval, incluso el de una tarjeta roja.
Queridos mundialistas con fuero diplomático:
Durante años discutimos si los árbitros favorecían a los grandes. Después apareció el VAR y nos prometieron que la tecnología haría justicia.
Ahora descubrimos que, además del VAR, existe otra instancia superior: la Casa Blanca.
Donald Trump reconoció que llamó a la FIFA para pedir que revisaran la tarjeta roja de Folarin Balogun. La FIFA la revisó. La sanción desapareció. Y el delantero podrá jugar en los octavos de final.
No deja de ser un avance tecnológico extraordinario. Antes hacía falta presentar un recurso disciplinario. Ahora basta con tener el número correcto en los contactos.
La FIFA insiste en que la decisión fue tomada por un comité independiente. Trump insiste en que él convenció a la FIFA. Uno de los dos está exagerando. O quizá ambos estén diciendo la verdad, lo cual sería bastante peor.
Durante décadas sospechamos que el fútbol era el deporte más poderoso del mundo. Estábamos equivocados. El deporte más poderoso sigue siendo la política.
Porque una tarjeta roja puede cambiar el destino de un partido. Una llamada desde el Despacho Oval, incluso el de una tarjeta roja.
Después de esto, quizá la FIFA deba actualizar el reglamento:
Artículo 27: las decisiones arbitrales son inapelables. Salvo que llame el anfitrión del Mundial.
Y, de paso, habría que ampliar el protocolo del VAR: además de revisar una mano, un fuera de juego o un penal, convendría comprobar si el teléfono de Gianni Infantino estuvo sonando en los minutos previos.
Porque en el mundo del fútbol siempre se dijo que nadie está por encima del reglamento… hasta que el reglamento recibió una llamada.
Habrá que admitir que el fútbol tiene dos árbitros centrales: uno lleva silbato. El otro, teléfono.








