Vida en familia
El duelo en la infancia: cómo ayudar a su hijo a sobrellevar la situación
En Todos Santos la muerte se hace presente y las familias recuerdan a sus seres queridos unidos y en confianza. Aunque las personas sufren muchos tipos de pérdidas o separaciones, el duelo suele relacionarse con el dolor que sigue a la muerte de alguien cercano. Conseguir que los niños entiendan sus
La muerte crea un impacto profundo y duradero en los niños de todo el mundo. En Estados Unidos, aproximadamente 1 de cada 20 niños pierde a uno de sus padres antes de los 16 años, y muchos otros lloran la muerte de un abuelo, un hermano u otro ser querido. En Bolivia se estima que la tasa puede cuadriplicarse: el 50% de los hogares nucleares son “incompletos” según los datos del INE, aunque la mitad es por desestructuración.
Los médicos que tratan a niños y adolescentes conocen el impacto en la salud que pueden tener pérdidas tan serias como éstas, por lo que las familias deben estar preparadas para cuándo su hijo está de luto por la muerte de un ser querido y cómo puede ayudar su pediatra.
Cuando los niños lloran la pérdida de alguien cercano
El duelo es el dolor que experimentamos tras perder algo o a alguien querido. Aunque las personas sufren muchos tipos de pérdidas o separaciones, el duelo suele relacionarse con el dolor que sigue a la muerte de alguien cercano.
Los niños de todas las edades podrían llorar la pérdida de un ser querido, tanto si era de la familia como si no. Los vecinos, amigos, maestros, entrenadores, cuidadores y otras personas a las que querían o apreciaban podrían desencadenar un período de duelo.
Informar Aunque quiera respetar la intimidad de su hijo, es útil informar a los maestros, orientadores, entrenadores y guías de grupo sobre lo que está ocurriendo.
El duelo puede causar incredulidad, negación, confusión, ira, ansiedad y un profundo anhelo de que el ser querido regrese. Estas emociones pueden afectar la salud física de un niño, ya que pueden interferir con el sueño saludable, las comidas regulares y más. Las pérdidas que se sienten abrumadoras también pueden alimentar la ansiedad, la depresión, las autolesiones y los pensamientos suicidas en niños y adolescentes.
Otros tipos de pérdida que pueden desencadenar el duelo en un niño
Es útil comprender que otras formas de pérdida también pueden crear dolor. Por ejemplo, los niños que echan mucho de menos a un padre divorciado con el que ya no viven, o cuyos familiares cercanos están en la cárcel o en prisión, podrían sentir la pérdida muy profundamente. Otros niños cuyos padres han sido deportados o se han trasladado por motivos laborales también podrían sufrir.
¿Cuánto tiempo durará el duelo de mi hijo?
No hay dos niños (o adultos) que respondan a la pérdida de la misma manera. Lo que haya ocurrido antes, durante y después de la muerte de un ser querido influirá en los sentimientos del niño.
Los niños que viven en zonas asoladas por la violencia o los conflictos armados podrían haber llorado muchas otras muertes antes de esta sin el apoyo emocional adecuado para desarrollar estrategias de afrontamiento y resiliencia ante futuras pérdidas. Esto puede dejarlos más vulnerables al duelo complicado, más grave y prolongado de lo esperado, en lugar de estar mejor preparados. Quienes sobrevivieron a un tiroteo, un accidente de tráfico o un desastre natural en el que murieron otras personas podrían sentir un intenso dolor cuando se produce otra muerte.
Sea cual sea la historia o las circunstancias de su hijo, tenga en cuenta que no "superará" la muerte de un ser querido en unos pocos meses. Pasará el resto de su vida lidiando con la pérdida. Los hitos futuros (tales como graduarse de la escuela secundaria o la universidad, mudarse a un nuevo hogar, enamorarse o tener hijos) pueden desorientar a los "hijos adultos" que perdieron a un ser querido, incluso décadas después.
Buenas noticias: el apoyo saludable marca la diferencia
Aunque usted no puede borrar completamente el dolor que siente su hijo, hay muchas maneras de ayudarlo a lidiar con su duelo. Las medidas que tome ahora protegerán su salud y le permitirán afrontar mejor el duelo y la pérdida cuando sea adulto.
Seis formas de apoyar a un niño en duelo
· Sea claro y honesto. Como adultos, podríamos asumir que cuanto menos hablemos sobre la muerte con los niños, mejor. Sin embargo, los niños de todas las edades pueden beneficiarse cuando los adultos que se preocupan por ellos dedican tiempo a ofrecerles un marco para entender la muerte, utilizando palabras que se ajusten a la edad y al nivel de desarrollo del niño. Por ejemplo, es útil hablarles de que su ser querido no siente dolor ni sufrimiento.
· No dé por sentado que los niños mayores están bien, aunque parezcan tranquilos y comprensivos. Podría iniciar una conversación diciendo: "Me pregunto cuál es la parte más difícil para ti". Si los niños no pueden o no quieren hablar, hágales saber que los ama e intente nuevamente más tarde. Los niños podrían ocultar su propio duelo porque creen que hará que otros, especialmente los padres, se sientan peor.
· Permita que los sentimientos fluyan. Hágales saber que es saludable llorar o hablar sobre cómo nos sentimos cuando estamos tristes. Para iniciar la conversación, puede decir algo como "Me alegro de que seas lo suficientemente valiente como para mostrar cómo te sientes, porque yo también estoy triste y estar contigo me hace sentir menos solo".
· Aborde creencias dañinas, tales como la culpa y la vergüenza, tanto de su hijo como de usted mismo. Podría preguntar: "A veces, cuando suceden cosas malas, las personas sienten que deben haber hecho algo malo. Sé que no fue tu culpa que tu madre muriera, pero muchos niños aún piensan que son responsables cuando alguien que aman muere. ¿Alguna vez te has sentido así?". Una conversación abierta puede servir para abordar los sentimientos de culpa o vergüenza de un niño y, al mismo tiempo, recordarle que usted también debe ser indulgente consigo mismo.
· Intente mantener las rutinas. Las comidas regulares, la hora de acostarse y la atención a las pequeñas cosas, como cepillarse los dientes y preparar la ropa para el día siguiente, pueden ayudar a los niños a sentirse seguros y queridos, incluso en momentos de pérdida. Adáptese y apoye a su hijo según lo necesite. No es necesario volver a todas las rutinas de inmediato, pero es bueno tener cierta previsibilidad. Incluso los pequeños pasos que mantengan estable la vida en casa los beneficiarán a todos.
· Acepte la ayuda de los amigos y la comunidad. Esto le muestra a su hijo que, en tiempos difíciles, las personas a nuestro alrededor pueden marcar la diferencia. Aceptar ayuda en forma de comidas, tareas domésticas o traslados al trabajo o la escuela también alivia su carga, dándole más tiempo y energía para dedicar a su hijo.
¿Algunos niños son más vulnerables al duelo que otros?
La edad, el estado general de salud y las experiencias pasadas de su hijo también podrían influir en su capacidad para afrontar la muerte de un ser querido. Preste mucha atención a las reacciones y necesidades de:
Niños en edad preescolar. Dado que los niños menores de 5 años dependen en gran medida de otras personas para recibir apoyo y satisfacer sus necesidades básicas, la muerte de un cuidador principal durante este período es particularmente difícil.
Adolescentes. Muchos preadolescentes y adolescentes tratarán de ocultar los signos de debilidad, lo que podría significar que están haciendo el duelo solos. Los niños de esta edad podrían desafiar más a los padres y a otros seres queridos, a medida que naturalmente luchan por su independencia, y podrían sentir culpa por discusiones pasadas.
Adolescentes y adultos jóvenes en transición. Los jóvenes que se preparan para salir de casa y emprender una carrera profesional, viajar, ir a la universidad o vivir otras experiencias como jóvenes adultos podrían temer "abandonar" a sus familias o dudar de su capacidad para sobrellevar las cosas por sí mismos.
Niños adoptados, en hogares de acogida o bajo cuidado familiar. Aunque no ocurre en todos los casos, los niños separados de sus padres biológicos suelen tener ya un sentimiento de pérdida. Esto puede profundizar el dolor o el miedo que sufren cuando muere alguien cercano.
Niños con necesidades especiales. Los niños con discapacidades intelectuales, del desarrollo neurológico o físicas podrían necesitar una atención individualizada que los ayude a aprovechar sus fortalezas internas, ofreciéndoles la idea de que el duelo es natural y que el dolor disminuirá con el tiempo.
Niños con preocupaciones de salud mental. Si su hijo o adolescente tiene antecedentes de depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, consumo de sustancias u otras afecciones de salud mental, el duelo podría desencadenar o intensificar sus síntomas.
Qué hacer si su hijo tiene problemas con el duelo
Llame a su médico o psicólogo. Los pediatras y médicos de familia se preocupan por el bienestar del cuerpo y la mente de su hijo. Pueden detectar problemas de salud específicos y hablar en privado con niños que se sienten reacios a hablar frente a otros. También pueden derivarlo a especialistas en atención médica para acceder a asesoramiento sobre el duelo y programas comunitarios, tales como grupos de apoyo y campamentos para niños que están en duelo por una pérdida grave.
Hable con los maestros, los profesionales de salud mental de la escuela, los entrenadores y otras personas de apoyo. El duelo puede interferir con la escuela, los deportes, los grupos juveniles y otros pilares de la vida de su hijo.
Todos Santos, vida y muerte: llevar los duelos a nuestra manera
Por Anael Torres Gorena
En estos días miles de familias bolivianas se prepararon para el día de Todos Santos, muchos ya hicieron arreglos y mejoras en los nichos de seres queridos, otros se dispusieron a amasar y preparar la mesa de ofendas, otros nos preparamos para pasar un largo rato visitando los cementerios.
Esta semana llena de rituales en homenaje a quienes se fueron, va dando sentido a nuestra experiencia sobre la muerte, recordando y preparando algo para los seres queridos. Así, en el día central de esta celebración, les recibimos simbólicamente durante 24 horas para honrarles y luego volver a despedirles; siendo una tradición significativa para muchos y una ocasión valiosa para seguir elaborando nuestras pérdidas y duelos.
En la cosmovisión boliviana general, dentro de sus variantes, se entiende a la muerte como una transición y no un fin. La creencia de que nuestros difuntos regresan este día para visitarnos se convierte en una ocasión de reconectarnos con quienes perdimos, para reencontrarnos en un espacio y tiempo diferentes.
En todos los rituales de estos días, muy ricos en simbolismos, se concede espacio a nuestros dolores y pérdidas, la oportunidad de mirarnos nuevamente a nosotros mismos frente a la muerte y la posibilidad de darnos consuelo y aceptación. Esta fecha nos ofrece una conexión entre los planos espiritual y terrenal, cuando los que creímos perder para siempre una vez más están aquí.
Así, a nivel psicológico y emocional, Todos Santos nos permite un tiempo especial de recuerdo hacia los seres queridos que partieron, lo que compartimos y aportaron en nuestra vida. Asimismo se pueden reavivar emociones diferentes y las difíciles de manejar, como el dolor y la tristeza; es un momento de aceptación de lo que seguimos sintiendo respecto a los duelos que vivimos.
Se convierte también en una ocasión propicia para hablar de la muerte con nuestros niños y adolescentes, de acuerdo a su edad y nivel de comprensión, y las pérdidas que han experimentado. Debe hacérselo con honestidad, respondiendo a sus dudas e inquietudes y mostrándoles que las emociones difíciles y propias de los duelos son esperables. Nuestra forma de conmemoración ofrece así un abanico muy amplio para relacionar el amor y la muerte como parte de la vida y ser transmitido así a nuestros pequeños.
Ante el avasallamiento de Halloween y el síntoma contemporáneo de evadir el dolor y evitar hablar de la muerte; conviene no perder de vista el valor de nuestras tradiciones junto a nuestros hijos con el objeto de reflexionar y hablar sanamente sobre la vida y el fin de ésta, los duelos y las despedidas.








