Desobediencia tecnológica e innovación

La prohibición del comercio externo por el embargo y del comercio interno por el comunismo ha generado muchas carencias pero también ideas para la sustentabilidad. En Cuba, cuando algo se arruina, las personas no están dispuestas a dejarlo morir y tirarlo. Hay lugares que pueden fabricar una pieza o adaptar piezas de otros lugares para arreglar lo automóviles, los aparatos eléctricos o televisores antiguos. Muchos investigadores llaman a esto la “desobediencia tecnológica” porque en otras naciones, uno piensa que la vida útil de un coche es de 5 años pero cuando las partes se pueden adaptar y arreglar, los coches duran en Cuba indefinidamente. Muchos de estos coches han estado funcionando desde los años 40s y 50s. Por tanto, tienen más de 70 años. Esto muestra varias cosas en innovación, un aspecto es el ingenio mecánico, la reutilización, ampliación del acceso a algo con lo que ya se cuenta, y extendiendo la vida útil de las cosas. Estos aspectos constituyen valiosas lecciones para las economías de otras naciones que actualmente se desarrollan bajo un modelo de “fast economy”, caracterizado por dinámicas de consumo acelerado, en las que los bienes son rápidamente desechados y reemplazados.

En salud por ejemplo, los hospitales han desarrollado capacidades para reparar y adaptar equipos médicos antiguos en lugar de descartarlos con adaptaciones artesanales. Y en la etapa de la pandemia, Cuba desarrolló sus vacunas a nivel nacional con colaboraciones internacionales. Estos ejemplos muestran que la reutilización y la adaptación son posibles como formas de innovación. Aunque no siempre constituyan la opción óptima en todos los casos, pueden funcionar como ciclos de innovación y aprendizaje, al ofrecer una nueva perspectiva sobre los recursos y herramientas con los que ya contamos.

Estas iniciativas, lastimosamente, no se han dado en todos los sectores de la economía Cubana. Sin embargo, con este ejemplo de desobediencia tecnológica, se evidencia  que el ser humano es emprendedor de naturaleza. La generación de dinero de estas iniciativas no lo hace malo “queriendo acaparar ganancias” sino que en su actividad promueve también el bienestar de la población y su Calidad de vida, aún si estas iniciativas se hacen a pequeña escala. Además, este caso demuestra que los desarrollos tecnológicos son importantes; sin embargo, su objetivo no debería centrarse en incentivar el consumo continuo. La experiencia de Cuba, y probablemente la de otras naciones, evidencia que prácticas como la reparación, la reutilización y el rediseño funcional de los productos pueden contribuir significativamente a mejorar la circularidad de los recursos, reduciendo al mismo tiempo la presión sobre el medio ambiente. A su vez, un entorno ambiental adecuado contribuye significativamente a mejorar la salud y la calidad de vida de la población. En este sentido, la innovación también puede orientarse hacia la extensión de la vida útil de los productos y recursos.


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