La danza de la cueca
La mujer despliega coquetería y el hombre juego de provocación. El pañuelo, que hay que saber manejarlo, es simple pretexto para que la pareja emplee lenguaje mudo, en que sólo movimiento y ojos se hablan.La cueca, hoy día la bailan todos, y hasta es motivo de orgullo danzarla bien; pero...
La mujer despliega coquetería y el hombre juego de provocación. El pañuelo, que hay que saber manejarlo, es simple pretexto para que la pareja emplee lenguaje mudo, en que sólo movimiento y ojos se hablan.La cueca, hoy día la bailan todos, y hasta es motivo de orgullo danzarla bien; pero pocos la condimentan con la sal que necesita para ser muy nuestra y que haga batir palmas frenéticamente a la concurrencia, a la hora del zapateo. La cueca bien bailada tiene aquello que unos llaman “ángel”, otros “duende” para señalar la gracia, el salero, y no es más que la vibración hecha movimiento de dos sangres, dos razas, plasmadas en un solo cuerpo. ¡Por algo es mestiza! ... Tiene tanto de la altanería y coquetería españolas, como del amor a la danza, que ya es pasión en el indígena.Es nuestro baile nacional, siempre lo fue, y si ha tenido ocasos circunstanciales, hoy renace formidable en todos los círculos de la sociedad boliviana. Antes la bailaba el Presidente en Palacio, el militar en cuartel, y el cura en su parroquia. En cualquier humilde villorrio, siempre había un guitarrista que rasgueaba una cueca boliviana, y a falta de él, el organista de la capilla, o iglesia, pedaleaba en el armonio sus compases.La cueca nuestra no es la zamacueca chilena, ni la marinera peruana, menos la zamacueca argentina. Tendrá sus puntos de contactos con estas danzas, o el origen común pero la nuestra es muy personal, propia y difícil de confundirla. Es el reflejo de nuestra idiosincrasia, meditativa siempre, a veces temperamental, donde las gamas de la tristeza y la alegría alternan maestramente. Por otra parte hoy como ayer, el boliviano siempre ha sabido diferenciar su danza de la cueca chilena o de la de otros países. El ritmo de la música y su coreografía son distintos; la cueca boliviana es académica, no es bullanguera ni insolente, menos atropelladora o picante, cuando más, picaresca en algunas letras de su música. La cueca boliviana canta al amor, al desengaño, a la tristeza, particularmente a los estados del alma o sentimientos que preocupa al hombre. Verdad que es hermosa, conmovedora, y muy boliviana desde todo ángulo que se la quiera analizar.La cueca hoy se la baila en Occidente y Oriente del país, y en todo lugar donde el boliviano quiere mostrar y asentar su bolivianidad. Danza que es uno de los rasgos culturales que más tipifican nuestra nacionalidad. Esa es la cueca.
CoreografíaLa cueca puede dividírsela en cinco partes o períodos de danza, bien distinguibles:1º Introducción.- La pareja se coloca frente a frente, portando cada cual un pañuelo en la mano derecha. Mientras dura la introducción musical, ejercitan un ligero zapateo en sus sitios.2° La entrada o vuelta entera.- Cuando empiezan los compases de la cueca, los danzantes se adelantan bailando y evolucionan una vuelta completa en mitad del área que les corresponde en el salón, se cruzan dándose la espalda, hasta regresar al mismo sitio de partida, quedando nuevamente frente a frente.3º Contorneos.- Continúan los contorneos, con el asedio del varón atajando el paso a la mujer que trata de cambiar de lado. Es el período más bello de la cueca, porque los danzantes despliegan su gracia, picardía y destreza para acompasar los pasos con el ritmo de la música.En este momento el hombre se insinúa y la mujer, con la mano izquierda coge la falda del vestido y con la otra agita el pañuelo con donaire, coquetea, sugiere, luego se retracta, y juega con el amor que le brinda ese momento su acompañante.4º La media vuelta o quimba.- La pareja cambia de sitio formando en la pista un gracioso medio círculo, la música cambia de ritmo, haciéndose más viva y ligera. Este período se denomina quimba, donde los pasos son un poco más fuertes y un tanto más rápidos. Casi es una réplica del juego anterior, con la diferencia que los danzantes atildan el golpe del compás con la punta del calzado, los pañuelos flamean más y la danza lentamente va enardeciéndose.5° El zapateo.- En esta parte la música se torna completamente viva, con un trasfondo en que el ritmo del taconeo se percibe. Los danzarines zapatean fuerte y acompasado, agitando vivamente el pañuelo y haciendo figuras propias del ingenio de cada uno. La concurrencia acompaña batiendo las palmas.El zapateo debe concluir exactamente con el último compás de la música, terminando este último compás en el lugar opuesto al que les correspondió cuando empezaron el baile.
*Extractado de LA DANZA FOLKLÓRICA EN BOLIVIA. 3ª Ed. Editorial “POPULAR”. La Paz, 1991.


