Carta a un conductor chapaco (II)

Dabas respingos cada vez que aparecía una patrulla de la Policía. Tu wawa quería jugar más y el autito semieléctrico no daba de sí.Sí, te conozco demasiado bien, tenías ese brillo en los ojos que decía: disfruten lo que puedan, porque todo esto es mío, es nuestro, de los que son como...

Dabas respingos cada vez que aparecía una patrulla de la Policía. Tu wawa quería jugar más y el autito semieléctrico no daba de sí.Sí, te conozco demasiado bien, tenías ese brillo en los ojos que decía: disfruten lo que puedan, porque todo esto es mío, es nuestro, de los que son como yo. Sí, a las 16.00, cuando mejor brillaba el sol, ya habías recogido todos los juguetes y apresurabas al niño. Cuando caminaban hacia casa, mirabas a tu alrededor y no podías creer tanto insumiso dispuesto a seguir utilizando las calles de la ciudad desafiando la dictadura. Mirabas tu reloj y le hablabas en voz alta. ¡Son las cuatro! ¡Son las cuatro! ¡Ya van a salir! ¡Hay que ir a casa!Entraste a casa con el mono a 100. A las 18.00 rugías por la Potosí, cruzaste la Circunvalación como si te persiguiera el mismísimo diablo. Te diste el gusto de subir y bajar la avenida Integración dos veces apurando la chicane. A las 22.00 te habías cansado de dar vueltas a la plaza Luis de Fuentes y volviste a casa, convencido de que solo había sido una pesadilla y que al día siguiente, y al otro, y al otro y siempre podrías volver a utilizar las calles cuando te plazca, sin ninguna restricción ni control.El lunes volviste a renegar con las aceras de la Daniel Campos, que tan útiles te parecieron el domingo. Volviste a renegar desde dentro en mi ensalada favorita, la que se arma entre la Gamoneda y la Circunvalación, con todos los autos girando hacia todo lado entre los baches sin respetar el eje ni nada parecido. Volviste a criticar a los que estacionan sus autos en la Cochabamba para entrar a Farmacorp. Volviste a rogar porque se inaugure pronto el distribuidor del Campesino aunque pienses que ese único carril que han habilitado no va a mejorar nada, más al contrario. Piteaste como loco en la Terminal, en la rotonda del Puente San Martín, sacaste una gran humareda tóxica al subir por Prosalud a Senac y casi quemas el embrague en el badén de Juan XXIII… Si, también volviste a jugar a la ruleta rusa en la Delgadillo, donde el colegio María Laura, y en la subidita de la Colón antes de la Corrado.Pero eras feliz, porque ahí estabas vos. Vos y tu auto. Los reyes de la ciudad. Rodeado por los otros miles de reyes de la ciudad. Se miraban unos a otros en los semáforos esta vez con una pizca de complicidad, recordándose que solo fue una pesadilla. Casi se sintieron amigos, parte de un mismo plan. Hasta que se abría el semáforo y cada cual metía el morro para salir primero, jugándose la chapa por puro orgullo.Ahora, te tengo malas noticias. La bicicleta es un vehículo. El verano ya está aquí y la gente se ha dado cuenta de que en micro tardas más, que el taxi no vale la pena, que ustedes son subvencionados y que tenemos los mismos derechos. ¡Vamos a ser miles!


Artículos Recientes
No reacciones desde la herida
No reacciones desde la herida
Tema del día
Tema del día
Decadencia del poder
Decadencia del poder