Cómo bloquear conspiraciones

El terrible crimen –con tortura incluida– significó, no sólo el desprestigio de quienes habían copado carreteras a fuerza de dinamitazos, también el final de una petición que muchos bolivianos considerábamos inadecuada, pues exigía se desconozcan los derechos básicos de jornaleros de...

El terrible crimen –con tortura incluida– significó, no sólo el desprestigio de quienes habían copado carreteras a fuerza de dinamitazos, también el final de una petición que muchos bolivianos considerábamos inadecuada, pues exigía se desconozcan los derechos básicos de jornaleros de las cooperativas. Por ello, podríamos considerar que la sádica inmolación del Viceministro no fue otra cosa que el suicidio de las demandas de los dirigentes cooperativistas, pues no sólo tuvieron que guardar en los bolsillos sus cartuchos de dinamita, también ponerse a buen recaudo dada su responsabilidad en aquel crimen. Fue cuando emergió don Evo que –aunque en tono no muy triunfante– anunció que su gobierno volvió a derrotar otra conspiración, que esta vez incluía la participación de alguna empresa privada que, a través de ciertos dirigentes, había logrado “engañar” a algunas cooperativas. ¡Uh carah! Claro, éramos muchos los que esperábamos que el Presidente calificara, por lo menos, de irreflexiva la actitud de los bloqueadores que incluso pusieron en riesgo la vida de familias campesinas que habitan la zona bloqueada, además de causarles inmenso daño a sus sembradíos. A todo ello se sumó un video donde se ve al angustiado Viceministro rodeado de decenas de agresivos cooperativistas, buscando comunicarse a través de un celular con –se supone– sus colegas del Ministerio de Gobierno que, según parece, preferían mirar al techo mientras silbaban el “no se oye, padre”. La respuesta del ministro Carlos Romero fue amenazar a quiénes osaran difundir imágenes del tema, de incluirlo en el juicio como parte del crimen, hecho que me dejó más perdido que patada de bolivarista pues –como aseguraría mi abuela– cualquier video podría ayudar a aclarar ese crimen. Otro enigma apunta a las razones que llevaron al Viceministro a Panduro sin protección alguna, dada la beligerancia de los bloqueadores. Según el ministro Romero, fue el mismo Illanes quien insistió en hacerlo, aunque los angustiosos intentos de comunicarse con alguien que lo ayude sugieren lo contrario. Los interrogantes son muchos más, aunque mi comadre Pacesa dice que, en el discurso de don Evo percibió cierta intención de apaciguar a los cooperativistas mineros, por lo que la pregunta mayor sería: ¿aceptaría el MAS revertir las concesiones mineras a las cooperativas, como se lo piden las organizaciones campesinas y la Central Obrera?


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